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1 de Noviembre de 1987
Evolución

Mimetismo vegetal

Hay flores que parecen insectos y malas hierbas que se hacen pasar por cultivos. El mimetismo de los vegetales es fruto de la selección natural: atrae a los polinizadores y ahuyenta a los depredadores.

Las adaptaciones de las plantas llegan a ser extraordinariamente complejas. Ciertas especies de orquídeas, por ejemplo, imitan a la hembra de las abejas; otras plantas ofrecen el aspecto de animales muertos, cuyo olor despiden, y aun las hay que semejan piedras. Esas extrañas adaptaciones ilustran sólo algunos de los refinados medios de que se valen las plantas para acrecentar la probabilidad de sobrevivir.

Que una especie imite a otra para engañar a un enemigo y con ello escapar de la depredación ha fascinado a los biólogos durante más de un siglo. Tan peculiar estrategia de supervivencia fue descrita, en 1862, por el naturalista inglés Henry W. Bates, quien observó que, entre algunas mariposas sudamericanas de colores vivos, casi idénticas entre sí, unas eran venenosas y otras eran absolutamente inofensivas. Supuso que la especie inocua se disfrazaba de ponzoñosa al objeto de evitar que se la comieran, y dio al fenómeno el nombre de mimetismo; hoy se conoce como mimetismo batesiano.

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