Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

  • 22/06/2018 - DESARROLLO EMBRIONARIO

    Logran modificar la forma de los tejidos embrionarios mediante optogenética

    Con ello se está más cerca de la creación de tejidos biológicos con formas personalizadas, lo que tiene importantes repercusiones en medicina regenerativa.

  • 21/06/2018 - Toxicología

    Abuelos expuestos, nietos afectados

    En ratones, los efectos negativos del bisfenol A, compuesto tóxico presente en botellas de plástico, dentífricos o resinas, se observan más allá de la segunda generación. En concreto, la sustancia podría afectar la vocalización de los descendientes.

  • 20/06/2018 - Genética

    Una levadura desafía al código genético

    Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.

  • 20/06/2018 - Alimentación

    Alimentos de doble filo

    Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

  • 19/06/2018 - Astrofísica

    Cuando una estrella se cruza con un agujero negro

    Se ha observado por primera vez de forma casi directa la fragmentación de un objeto por un agujero negro y la creación de un chorro de partículas ultraveloces.

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Temas IyC
  • Julio/Septiembre 2016Nº 85

Microbiología

El arte de la guerra bacteriana

La investigación reciente revela que las bacterias se adueñan de las células de nuestro organismo y consiguen burlar nuestro sistema inmunitario. Pero nos indica también cómo podemos utilizar en su contra sus propias armas.

Menear

La mayoría de las bacterias son compañeras que ha-
cen gala de buen comportamiento. De hecho, si alguna vez se siente solo, recuerde que los billones de microorganismos que habitan tanto en el interior como en el exterior de cualquier cuerpo humano superan, en una proporción de diez a uno, al número de células del hombre. De entre las decenas de miles de especies bacterianas conocidas, solo existen unas 100 que rompen las reglas de la convivencia pacífica y nos hacen enfermar.

En conjunto, esos patógenos pueden causar un sinnúmero de problemas. Las enfermedades infecciosas, una amplia proporción de las cuales son provocadas por bacterias, constituyen la segunda causa de mortalidad en todo el mundo. Solo la tuberculosis se cobra casi dos millones de vidas al año. Yersinia pestis, tristemente célebre por ser la causante de la peste bubónica, acabó en el siglo xiv con un tercio de la población europea. Durante los últimos cien años, se han realizado considerables progresos para someter con antibióticos a algunas especies, pero las bacterias perjudiciales han descubierto también formas de resistir a muchos de esos medicamentos. Se trata de una «carrera armamentística» que los seres humanos hemos venido perdiendo; en parte, porque nunca hemos llegado a conocer bien a nuestro enemigo.

En el pasado, los microbiólogos se esforzaron en desentrañar los mecanismos de que se valen las bacterias para causar la enfermedad; y las cultivaban en un medio nutritivo. Se aislaban moléculas de la superficie externa del microorganismo o se extraían del cultivo sus secreciones y, posteriormente, se estudiaban los efectos que dichas sustancias provocaban en las células humanas o animales.

Si bien ese tipo de estudios ha permitido caracterizar diver­sas toxinas bacterianas, la mayoría de tales investigaciones han ignorado las interrelaciones entre los patógenos bacterianos y sus huéspedes. Sin embargo, durante los últimos veinte años, un número cada vez mayor de investigaciones ha puesto de manifiesto que, con frecuencia, las bacterias infecciosas se comportan en un medio de cultivo de forma muy distinta de como lo hacen en el interior de un huésped.

Para penetrar en los diversos órganos y tejidos y para sobrevivir y proliferar en nuestro organismo, las bacterias se convierten en astutos elementos subversivos. Se adueñan de las células y de sus sistemas de comunicación y las fuerzan a someterse a sus intereses. Para ello, muchos microorganismos inyectan proteínas que reprograman la maquinaria celular. Otros emplean tácticas que despojan al organismo de las bacterias benignas o beneficiosas, para así controlar mejor el entorno. Por nuestra parte, tan pronto como se han ido identificando las estrategias agresivas y las ingeniosas armas que utilizan las bacterias perjudiciales, nos hemos puesto a diseñar terapias que emplean esas mismas armas en contra del patógeno.

Puede conseguir el artículo en:

BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? Recibe el nuevo boletín de actualidad con nuestros mejores contenidos semanales gratuitos (noticias y posts). Si lo deseas también puedes personalizar tu suscripción. BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? ¡Recibe el nuevo boletín de contenidos gratuitos! Ver más boletines.