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Actualidad científica

  • 22/06/2018 - DESARROLLO EMBRIONARIO

    Logran modificar la forma de los tejidos embrionarios mediante optogenética

    Con ello se está más cerca de la creación de tejidos biológicos con formas personalizadas, lo que tiene importantes repercusiones en medicina regenerativa.

  • 21/06/2018 - Toxicología

    Abuelos expuestos, nietos afectados

    En ratones, los efectos negativos del bisfenol A, compuesto tóxico presente en botellas de plástico, dentífricos o resinas, se observan más allá de la segunda generación. En concreto, la sustancia podría afectar la vocalización de los descendientes.

  • 20/06/2018 - Genética

    Una levadura desafía al código genético

    Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.

  • 20/06/2018 - Alimentación

    Alimentos de doble filo

    Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

  • 19/06/2018 - Astrofísica

    Cuando una estrella se cruza con un agujero negro

    Se ha observado por primera vez de forma casi directa la fragmentación de un objeto por un agujero negro y la creación de un chorro de partículas ultraveloces.

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  • Julio/Septiembre 2016Nº 85

Biofísica

Nadar en melaza

Para algunas de las criaturas más diminutas y abundantes del mundo, moverse por el agua constituye una hazaña de enorme dificultad.

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El 15 de enero de 1919, justo cuando Martin Clougherty se levantaba de la siesta, una imponente muralla de melaza se estampó contra su cuarto. Lo mandó hasta la mitad de la calle. Maltrecho pero consciente, se las arregló para quitarse de los ojos gruesos grumos pringosos y mantenerse erguido en esa especie de lodo pegajoso que corría a su alrededor, un mar de fluido ámbar y espeso que arrastraba los astillados despojos de su casa. Se arrojó sobre una balsa de residuos que pasaba ante él (la armazón de su cama) y atisbó una mano que apenas sobresalía del légamo. La tomó y tiró hasta subir a la balsa a una mujer que daba boqueadas: su hermana Teresa.

A menos de treinta metros de la casa de los Clougherty, un desvencijado tanque de almacenamiento de melaza, alto como una casa de cinco pisos y lleno casi a rebosar, acababa de reventar. Había soltado más de siete millones de litros de melaza a las calles del North End, un barrio de Boston. Una ola de siete metros y medio de altura y 50 de ancho en su máximo demolió edificios, aplastó vagones de mercancías y arrancó de sus cimientos el cuartel de bomberos mecanizados número 31. El segundo piso de este edificio cayó sobre el primero, de manera que atrapó a varios bomberos y a un cantero en un espacio donde apenas si podían erguirse. Los fornidos hombres trataron de avanzar por la melaza como si se tratara de agua, pero cada movimiento de las piernas les requería un enorme esfuerzo. Uno de los bomberos se ahogó, agotado. El desastre se llevó la vida de 21 personas e hirió a otras 150, muchas de las cuales fueron engullidas por el aluvión y necesitaron de la ayuda de otros para liberarse porque por sí mismos les hubiera sido imposible, tal como describe detalladamente Stephen Puleo en su libro Dark tide [«Marea oscura»] (Beacon Press, 2003).

Desde el punto de vista de un ser humano, una ola de melaza es un suceso de lo más raro, algo tan estrafalario que al principio resulta difícil de creer. Pero para algunas de las formas de vida más abundantes del planeta, sin embargo, empantanarse en melaza es cosa de cada momento. Al ser tan diminutos, muchas bacterias y paramecios, y otros microorganismos, se pasan la vida forcejeando con el agua como las personas se las verían y se las desearían en la melaza. O peor aún: las bacterias se enfrentan a fuerzas viscosas millones de veces superiores a las que se desencadenaron en Boston en 1919.

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