Los Principia: fundamentos

De la respuesta a la "pregunta de los 40 chelines" nace la inspiración que, en tres años de actividad febril, crearía una obra clásica destinada a cambiar la historia de la ciencia.

Finalmente llegamos a la continuación del episodio que contamos en el prólogo. En noviembre de 1684 Halley recibe un breve manuscrito que contiene la respuesta a la cuestión planteada por Wren. Se muestra entusiasmado. Halley habla de ello con los socios de la Regia Sociedad y al mismo tiempo incita a Newton a desarrollar sus ideas. Newton se deja contagiar por la euforia y se pone a trabajar con una intensidad que deja pasmado a su asistente. Sin pausa. A menudo escribe de pie, inclinado sobre la mesa: ¡incluso el tiempo de encontrar una silla o tomar un bocado le parece desperdiciado! Noches insomnes y comidas saltadas. En el verano de 1687, el clásico destinado a cambiar el curso de la ciencia entra en prensas. Durante esos tres años, Halley ha venido recibiendo de Newton hasta 460 páginas manuscritas, densas en argumentaciones matemáticas, diagramas, resultados experimentales y observaciones astronómicas. Halley ha leído, corregido y comentado pacientemente cada línea. Ha mantenido también los contactos con la Regia Sociedad, bajo cuyos auspicios se publicarán los Principia, y con el impresor. Como si no fuera suficiente, Halley, aun sin disfrutar de unas condiciones económicas boyantes, costea la publicación de la obra. Sin su determinación, los Principia nunca hubieran visto la luz.

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  • Newton

    Temas IyC Nº 50

    Octubre/Diciembre 2007

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