Los Principia: más allá de la pregunta de Halley

Newton no se limita a agotar la cuestión inicial, sino que define un modelo que, durante los siglos, y hasta nuestros días, desafiará a las más lucidas mentes matemáticas: el problema de los tres cuerpos.

Hasta aquí, Newton había considerado un sistema constituido por un solo "cuerpo" situado en P y atraído hacia un punto fijo S. Por la tercera ley de la dinámica sabemos que esta circunstancia no puede darse. El "modelo de un cuerpo" es una buena aproximación cuando la masa del cuerpo que se encuentra en S es mucho mayor que la del cuerpo situado en P. La tercera ley de la dinámica nos dice que a cada acción le corresponde una reacción igual y contraria. En efecto, si S es el Sol y P un planeta, a la fuerza que S ejerce sobre P debe corresponder una fuerza igual y contraria ejercida por P sobre S: no podemos considerar inmóvil al Sol.

Las consecuencias de este hecho tienen un alcance extraordinario. Llevaron a Newton a superar los términos de la pregunta que Halley le había planteado y a afrontar una serie de problemas mucho más complejos: una complejidad que ni Halley, ni Hooke ni Wren habrían podido sospechar.

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