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1 de Noviembre de 2014
Evolución humana

El futuro de la evolución humana

Durante los últimos 30.000 años nuestra especie ha experimentado cambios notables y rápidos, un proceso que todavía continúa.

CHRISTIAN NORTHEAST

En síntesis

Algunos investigadores y comunicadores científicos han proclamado que nuestra especie ya no está sometida a la selección natural y que nuestra evolución ha cesado.

En realidad, los humanos hemos evolucionado con rapidez y de forma notable en los últimos 30.000 años. El pelo lacio y negro, los ojos azules y la tolerancia a la lactosa son ejemplos de rasgos relativamente recientes.

Esta evolución acelerada ha sido posible por varios motivos, como la transición de las sociedades de cazadores-recolectores hacia las agrarias, que permitió un crecimiento rápido de la población. Cuanto más aumenta esta, más probable es que surjan nuevas mutaciones ventajosas.

Los humanos, sin duda, seguiremos evolucionando en el futuro. Aunque parezca que nos encaminamos hacia una mezcla cosmopolita de genes, las generaciones venideras seguramente serán un vistoso mosaico de nuestro pasado evolutivo.

La especie humana es tenaz. Ningún otro ser vivo del planeta ha logrado ser amo de su destino como nosotros. Hemos conjurado infinidad de peligros por cuya causa perecimos como moscas y hemos aprendido a resguardarnos de los elementos y de los depredadores; hemos ideado curas y tratamientos para multitud de enfermedades mortales y transformado los pequeños huertos de nuestros ancestros en vastos campos agrícolas mecanizados; y hoy criamos hijos sanos como nunca antes, pese a las adversidades de siempre.

Muchas personas aducen que nuestra ventaja técnica (la capacidad para desafiar y controlar las fuerzas de la naturaleza) nos ha liberado de la selección natural y que la evolución humana ha cesado. Según este argumento, ya no existe la «supervivencia del más apto» porque todos llegamos a viejos. Esta noción desacertada no solo se halla en la mente del gran público. Investigadores como Steven Jones, del Colegio Universitario de Londres, y prestigiosos comunicadores científicos, como David Attenborough, también han declarado que la evolución humana ha llegado a su fin.

Pero tal idea resulta falsa. En el pasado reciente sí hemos evolucionado, y seguiremos haciéndolo mientras vivamos. Si tomamos los más de siete millones de años que han transcurrido desde que los humanos nos separamos del último ancestro común con los chimpancés y los condensamos en un día de 24 horas, veremos que los últimos 30.000 años apenas suponen seis minutos. Pero el último capítulo de la evolución humana está repleto de andanzas: enormes migraciones a nuevos entornos, profundos cambios en la alimentación y aumento de la población mundial en más de mil veces. Todas esas personas han aportado numerosas mutaciones singulares al conjunto de la población, lo que ha imprimido un rápido impulso a la selección natural. La evolución humana no se ha detenido; si acaso, se está acelerando.

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