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1 de Abril de 2004
Cosmología

Cuando la aceleración cambió de signo

Las supernovas revelan el momento crucial en que la expansión del universo pasó de decelerada a acelerada.

DAVID EMMITE

En síntesis

En 1998, las observaciones de unas supernovas distantes indicaron que la expansión del universo se está acelerando. Desde aquella fecha, se han acumulado las pruebas que lo ratifican.

El estudio de supernovas cada vez más remotas ha proporcionado pruebas de que la expansión se deceleró antes de acelerarse, tal y como pronosticaba la cosmología.

La determinación del momento en que la expansión pasó de la deceleración a la aceleración podría revelar la naturaleza de la energía oscura y hacernos saber la suerte que finalmente correrá nuestro universo.

Desde los tiempos de Isaac Newton hasta las postrimerías del siglo XX, la propiedad definitoria de la gravitación fue su naturaleza atractiva. La gravedad nos mantiene pegados al suelo. Frena y detiene el ascenso de una bala y mantiene a la Luna en órbita en torno a la Tierra. Impide que nuestro sistema solar se desmantele y aglutina enormes cúmulos de galaxias. Aunque la teoría einsteiniana de la relatividad general admite que la gravedad sea no sólo atractiva sino también repulsiva, casi todos los físicos han considerado que se trataba de una mera posibilidad teórica, irrelevante en el universo actual. Hasta hace poco, se tenía plena confianza en que la gravedad frenaría la expansión del cosmos.

Pero en 1998 se descubrió la faceta repulsiva de la gravedad. La observación detallada de supernovas remotas (las supernovas son explosiones estelares que durante un efímero período fulguran con un brillo de diez mil millones de soles) halló que lucían más débilmente de lo esperado. La luz de esas supernovas, que hicieron explosión hace miles de millones de años, hubo de viajar una distancia mayor de la pronosticada por la teoría. Es la explicación más verosímil. Y esta explicación, a su vez, llevó a la conclusión de que la expansión del universo se acelera, en vez de frenarse. Tan radical fue este descubrimiento, que no faltaron cosmólogos que propusieran que la pérdida de brillo de las supernovas debíase a otros efectos, como la interposición de polvo intergaláctico, que atenuaría la luz. Pero el estudio de supernovas todavía más remotas ha consolidado la tesis de la aceleración cósmica.

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