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Actualidad científica

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  • Julio/Septiembre 2008Nº 53

Planetas

Satélites irregulares

Estas lunas, caracterizadas por sus órbitas elongadas, ladeadas, muchas veces vueltas sobre sí mismas, iluminan la formación de los planetas.

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Hace cinco años, a dos de los autores les tocó una noche nublada en los observatorios del Mauna Kea. Para pasar el tiempo, apostaron sobre cuántas lunas quedaban por descubrir en el sistema solar. Jewitt sostenía que una búsqueda telescópica orientada exclusivamente a ese fin encontraría, como mucho, diez. Al fin y al cabo, a lo largo del siglo XX sólo se había dado con unas pocas lunas nuevas. Sheppard, más optimista, predijo un número dos veces mayor; la sensibilidad de los instrumentos astronómicos había mejorado mucho.

Sheppard ganó la apuesta, aunque se quedó corto. Desde aquella noche, nuestro equipo ha descubierto 62 lunas alrededor de los planetas gigantes; hay más hallazgos en camino. Diversos grupos han encontrado otras 24. (En lenguaje astronómico estricto son "satélites" y no "lunas". Sólo existe una Luna, el satélite de la Tierra. Pero incluso los astrónomos adoptan a veces expresiones populares.) Nadie esperaba que la familia del Sol tuviera tantos miembros en la sombra. Se les da la clasificación de "irregulares": tienen órbitas amplias, muy elípticas, inclinadas con respecto a los ecuadores de sus planetas. Las lunas regulares, como la de la Tierra o los satélites galileanos de Júpiter, presentan órbitas más circulares, ceñidas y ecuatoriales.

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