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Activos tóxicos: La cara oscura del fósforo

El abonado excesivo favorece la formación de «zonas muertas» en el mar.

IMAGEN CORTESÍA DE LIAM GUMLEY, CENTRO DE INGENIERÍA Y CIENCIA ESPACIALES, UNIVERSIDAD DE WISCONSIN–MADISON Y EL EQUIPO CIENTÍFICO DEL ESPECTRORRADIÓMETRO MODIS

La escorrentía de los abonos y la descarga de aguas residuales contribuyen a la eutrofización, con proliferaciones incontroladas de cianobacterias en lagos y océanos, a menudo tan extensas, que se avistan desde el espacio. Las cianobacterias (o algas azul verdosas) se nutren del nitrógeno y el fósforo de los abonos. Una vez muertas, su descomposición empobrece de oxígeno el agua y extermina lentamente la vida acuática, creando «zonas muertas».

Artículo incluido en

La crisis del fósforo

    • David A. Vaccari

Este recurso subestimado, componente fundamental de los abonos, durará todavía varios decenios. Pero si queremos evitar el desplome de la agricultura, debemos acometer de inmediato su conservación.

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