Ingeniería geológica

Protecciones para Nueva Orleans

Los huracanes Katrina y Rita devastaron la costa del golfo de México. Allí, la estación de las tormentas torna cada mes de junio. ¿Se podrá alguna vez proteger debidamente las poblaciones costeras?

En cuanto el huracán Katrina se abatió sobre Nueva Orleans en agosto de 2005, el presidente George W. Bush y el Departamento de Seguridad Interna de EE.UU. declararon que nadie podría haber predicho semejante devastación. Pero científicos, ingenieros y políticos del estado de Luisiana llevaban años advirtiendo de que una tormenta de categoría 4 o 5 que cruzase el golfo de México en una cierta dirección anegaría la región [véase "Deltas de zonas habitadas", de Mark Fischetti, en INVESTIGACIÓN Y CIENCIA de diciembre de 2001]. El agua que absorben los humedales del delta coadyuva a proteger la tierra firme de los grandes asaltos del mar. Para restaurarlos, el estado de Luisiana propuso en 1998 un plan de 14.000 millones de dólares. Pero el Congreso lo rechazó.

Más aún, algunos despachos de ingeniería privados y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU., el principal organismo oficial en la protección contra las inundaciones, habían propuesto construir unos malecones de tierra más altos y poderosas compuertas. Habrían impedido quizá que las grandes subidas del nivel del mar en las tormentas entraran en los canales urbanos y reventasen los muros de hormigón que debían contener las inundaciones. Hay documentos que revelan que ya en 1968 se habían recomendado las esclusas; desde entonces, no ha habido decenio en que no se repitiera el consejo.

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