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Actualidad científica

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  • Octubre/Diciembre 2013Nº 74

Óptica

La máquina de Draper

Una sencilla máquina para obtener, por abrasión, componentes ópticos y mecánicos.

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Para la obtención de pantallas de retroproyección, muestras metalográficas o láminas delgadas destinadas a la observación microscópica utilizamos métodos de abrasión manuales. Si lo que queremos fabricar son reflectores, lentes y otros componentes que exigen un perfecto acabado superficial, deberemos mecanizar el proceso.

Al experimentador interesado en obtener, por abrasión, todo tipo de componentes, le conviene construir una versión simplificada de la máquina que Henry Draper construyó en el siglo XIX. Mediante ese ingenio famoso en el dominio de la óptica, se acelera y automatiza a producción.

La abrasión nos permite modificar la morfología y la calidad superficial de materiales de gran dureza. Se basa en la aplicación de un abrasivo granular, duro y tenaz como el diamante o el esmeril. Mezclado con agua, el abrasivo se interpone entre el material que queremos desgastar y una herramienta que facilita el control del proceso.

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