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1 de Junio de 2007
Complejidad

Péndulo caótico

Las sutilidades del caos determinista.

Péndulo caótico de 2 metros, instalado en el Jardín de las Percepciones del parque de Vallparadís, Tarrasa. [Marc Boada Ferrer]

Muchas fueron las novedades introducidas en la física del siglo XX. Entre las más divulgadas destaca la teoría del caos. Algunas expresiones han calado en el léxico común; verbigracia, el "efecto mariposa", que acuñó E. N. Lorenz en 1963. Ya no hace falta ser una experto para comprender, de forma intuitiva, que ligeras perturbaciones iniciales en un sistema pueden verse amplificadas hasta tornar a éste en impredecible.

Al experimentador suele molestarle la aparición de fenómenos no deterministas. Por ello, cuando en un dispositivo las respuestas obtenidas son aleatorias y no extrapolables a partir de las condiciones iniciales, lo mejor es volver a empezar: nuevo diseño experimental y nuevo montaje.

En ocasiones, empero, es el propio resultado no predictible el que estimula al investigador. Constituyen buena prueba de ello los artefactos mecánicos que evolucionan en el tiempo sin que acertemos a anticipar cuál será el movimiento siguiente. El reto consiste en crear un sistema muy simple que, abandonado a su propio funcionamiento, termine por resultar impredictible. La construcción de péndulos abre un vasto campo de actividad que nos permite disfrutar de las sutilidades del caos determinista.

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