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1 de Noviembre de 2012
Termodinámica

Superrefrigeradores térmicos

La cocina nos ofrece un espacio idóneo para la construcción de un tubo térmico, un dispositivo que transfiere el calor con gran eficacia.

Distintos modelos de tubos térmicos. [Marc Boada Ferrer]

Mucho se ha hablado sobre los efectos positivos de una ingesta moderada de café. Este amargo brebaje nos despierta de la somnolencia y anima las tertulias. Bien poco puede añadir este humilde experimentador. Empero, menos se ha hablado de la temperatura óptima para ingerir la infusión de marras. Hay quien sorbe el café casi en ebullición, algunos lo templan con una dosis de leche y otros, sin duda, lo preferimos frío, o muy frío, pero nunca caliente.

Tradicionalmente, el problema de la alta temperatura de este cocimiento se ha resuelto con el concurso de unos cubitos de agua sólida: el típico café con hielo. Sin embargo, siento decirlo, me parece una solución a medias. Con este método de enfriamiento el café concentrado, el que puede cortarse con un cuchillo, se muda en quimera. Café con hielo es sinónimo de café aguado, y eso no gusta a muchos cafeteros. Pero ¿qué alternativa existe? ¿Cómo enfriar un café sin convertirlo en poco más que agua teñida? Alguien puede resolver el problema acudiendo al refrigerador casero. Perfecto. Pero enfriar el café en la nevera resulta tedioso y poco práctico en un bar, lugar donde suele servirse un café mejor que el de obtención casera. Resumiendo: ¿cómo podemos enfriar algo rápidamente sin disolverlo en agua fría?

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