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1 de Agosto de 2011
Química

Tesoros en la arena

La arena de algunas playas contiene numerosos compuestos minerales y elementos químicos, cuya extracción es más sencilla de lo que pueda parecer.

Régulo con un elevado contenido en titanio, obtenido mediante reducción por oxidación de una muestra de arena. [Moira Costa]

Llega el verano. Sentados en la playa, mientras disfrutamos de los contenidos de esta revista, podemos no reparar en que la cálida arena en donde reposamos, además de ser muy confortable, esconde un tesoro químico. Observémosla con atención: si es oscura y contiene partículas negras, vale la pena que acometamos una pequeña investigación científica.

La arena de la playa ofrece una muestra de la petrología de la región. En distintos lugares del litoral ibérico hallamos, pues, auténticos placeres metalíferos. Para detectarlos, basta pasar un imán sobre la superficie: de adherirse un buen número de granitos, seguramente habremos hallado magnetita y, por tanto, sabremos que en esa zona debe de haber una acumulación de otros minerales pesados que siempre la acompañan.

Para cazar ese tipo de tesoros, buscaremos playas próximas a grandes macizos de rocas ígneas o metamórficas, antiguas, surcadas por filones de pedernal o entreveradas con diques de pegmatita. En suma, terrenos en donde pueden esconderse criaderos minerales.

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