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1 de Mayo de 2014
Cosmología

Galaxias enanas en la red cósmica

Las pequeñas galaxias que orbitan alrededor de la Vía Láctea podrían haber llegado a través de las grandes autopistas de materia oscura que surcan el universo.

MUSEO AMERICANO DE HISTORIA NATURAL

En síntesis

Las teorías de formación de galaxias indican que la Vía Láctea tendría que estar rodeada por un halo esférico de pequeñas galaxias satélite.

Sin embargo, apenas se conocen unas pocas galaxias enanas en las inmediaciones de la Vía Láctea. Además, estas no se distribuyen de manera uniforme, sino dispuestas en un plano.

Eso ha llevado a que algunos expertos cuestionen la existencia de la materia oscura. Nuevas simulaciones parecen explicar el fenómeno a partir de la red cósmica de materia oscura.

«¡Qué disparate! ¡Paparruchas!», prorrumpió Pavel Kroupa, reputado astrónomo de la Universidad de Bonn, mientras yo seguía en pie frente al auditorio. Por aquel entonces no era más que un estudiante de doctorado que, en busca de una plaza posdoctoral, había acudido a Bonn para dar una charla de 45 minutos sobre mis investigaciones acerca de las pequeñas galaxias satélite que rodean a la Vía Láctea. Había contribuido a desarrollar una teoría que explicaba por qué estos misteriosos objetos parecen situarse a lo largo de una recta que atraviesa el cielo de lado a lado: un alineamiento inesperado y desconcertante. Daba la impresión de que a Kroupa no terminaban de convencerle mis argumentos.

La mayoría de las galaxias de gran tamaño, como la Vía Láctea, se encuentran rodeadas por docenas de pequeñas galaxias satélite. Se trata de objetos muy tenues: por el momento, los astrónomos solo han conseguido identificar las más brillantes y cercanas, tanto alrededor de la Vía Láctea como en Andrómeda. Pero, además, ocurre que tales galaxias enanas no se limitan a pulular sin orden ni concierto, sino que se encuentran contenidas en un plano relativamente delgado.

Semejante disposición plantea todo tipo de preguntas. Según las simulaciones por ordenador, las galaxias enanas deberían distribuirse de manera más o menos uniforme en todas las direcciones del cielo. Durante largo tiempo, se pensó que esa disposición esférica era una consecuencia natural de la existencia de materia oscura: una enigmática sustancia que, hasta donde sabemos, solo interacciona con la materia ordinaria a través de la fuerza de la gravedad (en particular, no absorbe ni emite luz, de ahí su nombre). Se cree que el universo contiene una gran cantidad de materia oscura y que esta desempeña un papel fundamental tanto en la formación de galaxias como en la expansión del cosmos.

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