Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Temas IyC
  • Abril/Junio 2016Nº 84

Cosmología

La constante cosmológica

Una nueva presentación de la constante cosmológica de Einstein puede señalar el camino que lleve a superar la relatividad general.

Menear

En 1917, Albert Einstein tenía que conciliar su nueva teoría de la gravedad, la relatividad general, con los limitados conocimientos de que se disponía en aquella época acerca del universo. Como la mayoría de sus contemporáneos, estaba convencido de que el universo debía ser estático —ni expansionarse, ni contraerse—, pero tal estado no era compatible con sus ecuaciones de la gravedad. En una huida hacia adelante, agregó a sus ecuaciones una entidad ad hoc, un término cosmológico que compensaba la gravedad y permitía una solución estática.

Pero doce años más tarde Edwin Hubble descubrió que el universo distaba de ser estático. Encontró que las galaxias remotas se alejaban de la nuestra a una velocidad proporcional a su lejanía. No se necesitaba ningún término cosmológico para explicar un universo en expansión. Einstein abandonó la idea. Cuenta George Gamow en su autobiografía que "Einstein, hablando de problemas cosmológicos, me dijo que la introducción del término cosmológico había sido el mayor disparate de su vida".

Sin embargo, desde los seis últimos años el término cosmológico —ahora conocido como constante cosmológica— ha vuelto a la palestra. Ha resurgido para desempeñar una función central en la física del siglo XXI. En esta segunda vida difiere, no obstante, de la idea original de Einstein. Ahora debe su resurrección a un hallazgo reciente: la expansión del universo se acelera; además, para mayor ironía, arranca de los principios de la mecánica cuántica, rama de la física que, como es sabido, Einstein aborrecía. Muchos confían en que el término cosmológico nos dé la clave para dejar atrás la teoría de Einstein y profundizar en el conocimiento del espacio, el tiempo y la gravedad; quizás, incluso, para descubrir una teoría cuántica que unifique la gravedad con las demás fuerzas fundamentales de la naturaleza. Es demasiado pronto para saber adónde nos llevará, pero cabe pensar que nuestra concepción del universo no permanecerá intangible.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados