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1 de Abril de 1997
Geología

Caliente, caliente

Una forma novedosa de detectar las fuentes de calor de la Tierra.

Cual si de gigantescas antorchas fijas se tratara, los puntos calientes de la Tierra, que son los lugares por donde aflora su ardiente magma interior, funden las placas tectónicas que se deslizan sobre ellos. Las marcas superficiales resultantes tienen la forma de cadenas volcánicas y los geólogos se las ven y se las desean muchas veces para identificar estos volcanes del pasado y poder determinar gracias a ellos la ubicación de los puntos calientes. El método clásico de hacerlo consiste en calcular las edades de cada volcán de la cadena y la velocidad de desplazamiento de la placa en que se encuentra para inferir la situación del punto caliente. No resulta difícil comprender que la obtención de los datos requeridos cuando se hallan en el fondo de los océanos no sea tarea baladí, con las imprecisiones consiguientes en los resultados de los cálculos.

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