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1 de Junio de 1983
Oceanografía

Fuentes termales en el fondo del océano

Expresión de la actividad volcánica que crea nueva corteza oceánica, alimentan extrañas formas de vida y depositan grandes acúmulos metálicos. Contribuyen a explicar la composición química del mar.

Las fuentes termales abundan en el fondo del océano, a lo largo de las dorsales submarinas, donde tiene lugar la separación de grandes extensiones de la superficie de la Tierra y se crea nueva corteza oceánica. Su existencia era predecible una vez formulada la teoría de la tectónica de placas, que explica el significado de las dorsales; de hecho, J. W. Elder la postuló dos decenios antes de que recibiese confirmación plena. Cámaras, sensores y submarinos de investi­gación que operan a profundidades oceánicas próximas a los tres kilómetros, detectan gran número de ellas y se está comprobando que el agua que aportan al mar tiene importantes repercusiones, de distinta índole.

En primer lugar se observa que la composición química del agua que emana de estas fuentes, y que es el resultado de un complejo conjunto de reacciones entre el agua del mar y las rocas corticales, recién formadas y calientes, alimenta una cadena de organismos que va desde las bacterias hasta los bivalvos y gusanos tubícolas gigantes. En segundo lugar, parece que las reacciones hidrotermales son la fuente principal de los sedimentos ricos en metales y de los nódulos que tapizan el suelo oceánico. Se está demostrando también que otros depósitos metálicos localizados sobre los continentes, y que vienen siendo explotados desde la antigüedad, de­ben su posición actual a la dinámica de las placas tectónicas, con posterioridad a su formación bajo el mar por efecto de la actividad hidrotermal. En tercer lugar, se confirma que el contenido químico del agua surgente constituye una importante aportación a la composición química de los mismos océanos.

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