Con pocas semanas de diferencia el auditorio principal del CERN ha presentado dos llenos históricos. El primero fue a raíz de los famosos neutrinos superlumínicos. El segundo fue el día 13 de diciembre con las presentaciones de los resultados de los experimentos ATLAS y CMS del acelerador LHC de dicho laboratorio acerca de la búsqueda del famoso bosón de Higgs, que el título de un libro de divulgación del premio Nobel Leon Lederman consagró con el apodo de la “partícula dios”.
La época en que la física de las partículas elementales ofrecía resultados experimentales frecuentes y se carecía de buenas teorías es lejana. Cada vez los físicos han dispuesto de menos aceleradores con las cada vez más altas energías necesarias (y el consiguiente mayor precio). El reciente fin de actividades del Tevatrón de Chicago ha dejado en solitario el LHC –y sus detectores– como máquina de exploración de las mayores energías en laboratorio (¡siempre nos queda el universo primitivo!) Y los largos años de planificación y construcción del LHC han supuesto una sequía de nuevos resultados experimentales mientras se consolidaba lo que se conoce como el Modelo Estándar, una buena teoría que, hasta ahora, da cuenta de los muy precisos resultados experimentales.
Todo, resultados experimentales y teoría, encaja como nunca, aunque las versiones más usuales del Modelo Estándar predicen la existencia de la famosa partícula de Higgs. Su búsqueda ha sido uno –aunque no el único– de los motores de la construcción del LHC. Los resultados de los meses anteriores habían ido descartando la existencia del Higgs en ciertas zonas del rango de su posible masa. Pero no se descartaba la posibilidad de su existencia con masas relativamente bajas, de unas 125 o 130 veces la masa del atomo de hidrógeno. Precisamente en la zona de masas donde su detección presenta mayores dificultades. Por ello los anuncios de su posible existencia, si bien no se descarta sino que apunta, deberá esperar posteriores confirmaciones.
Dicho todo esto, a pesar de su pretendido carácter divino, no es que el Higgs lo sea todo. En mi opinión, aunque aparezca el Higgs, en el Modelo Estándar quedan aún muchos problemas por resolver antes de tener una teoría tan “perfecta” como pueda ser, por ejemplo, el electromagnetismo clásico de Maxwell. Aunque se encuentre el Higgs se estará aún muy lejos de una buena teoría de las partículas elementales y, por descontado, de cualquier “teoría de todo”. Y aunque a todos los que están buscando el Higgs les pueda fastidiar, ¡quizá sería más divertido que no existiera!
Es de destacar la participación española en los experimentos del LHC y, en particular, en ATLAS y CMS. Ambos son experimentos de gran complejidad en los que han participado algún millar de científicos de centenares de laboratorios. Y en ambos ha habido una fuerte presencia española. Sin ir mas lejos, actualmente, las presidentas de los Consejos de la Colaboración son Martine Bosman, del Instituto de Física de Altas Energías (IFAE, consorcio Generalitat de Catalunya-Universitat Autònoma de Barcelona) y Teresa Rodrigo, del Instituto de Física de Cantabria (IFCA, CSIC-Universidad de Cantabria). Tras ellas hay del orden de un par de cientos de científicos españoles distribuidos por distintas universidades y centros de investigación que, a lo largo de los años de desarrollo de los detectores, han ocupado diversas responsabilidades en las colaboraciones.
Cuando se dice que España ocupa el noveno o décimo puesto mundial por lo que se refiere a publicaciones científicas, hay que hacer constar que en estos campos, posiblemente, estamos aún mejor situados, tanto en cantidad como, sobre todo, en calidad.