La lluvia de meteoros de las Perseidas en 2017

08/08/2017 0 comentarios
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Buena oportunidad para observarlas este año la madrugada del 12, pese a la Luna menguante

En esta nueva entrada voy a presentaros las oportunidades de observación de las Perseidas de este año. Observar una lluvia de meteoros como las Perseidas sólo requiere de nuestros ojos y de identificar correctamente qué meteoros proceden del radiante, situando en la constelación de Perseo. Un observador situado en la superfície terrestre observa los meteoros de un mismo enjambre procedentes de órbitas casi paralelas y, por efecto de perspectiva, le parecen proceder de una misma región de la bóveda celeste que se denomina radiante. Aquellos meteoros que no surgen de la constelación de Perseo no serán Perseidas y, a efectos simplificativos, pueden ser contabilizadas como esporádicos aunque algunas procedan de otros radiantes meteóricos (Fig. 1).

 Fig. 1

Figura 1. El radiante de una lluvia de meteoros es consecuencia de la perspectiva en que observamos la entrada de las partículas a la atmósfera terrestre (Trigo-Rodríguez, 1993)

 LAS PERSEIDAS: FRAGMENTOS DEL COMETA 109P/SWIFT-TUTTLE

El cometa 109P/Swift-Tuttle es el progenitor de las Perseidas, uno de esos cometas con órbita excéntrica tipo Halley y con un período orbital de 133 años. Con un diámetro estimado de 26 km resulta ser un cometa bastante activo que lleva milenios pasando por el perihelio y sublimando hielos. La presión de ese gas hace que pequeñas partículas de su estructura escapen a su débil campo gravitatorio. Desde que esas partículas de tamaño centimétrico hasta submilimétrico dejan el cometa pasan a formar el enjambre meteórico en el que seguirán órbitas similares a las que poseía su cometa progenitor en el momento en que fueron impulsadas en órbita solar (Trigo-Rodríguez, 1996). Las Perseidas al penetrar en la atmósfera de la Tierra a una velocidad de 59 km/s sufren la denominada ablación que genera una traza luminosa, debida a la fricción que experimentan con la atmósfera, y generan los meteoros o estrellas fugaces (Fig. 2)

 Fig. 2

Figura 2. La fotografia continuada a lo largo de una noche revela el radiante de las Perseidas, como en estas imágenes vídeo de las Perseidas en 2004 (Trigo-Rodríguez et al., 2005)

¿CÓMO OBSERVARLAS MEJOR?

Si deseamos observar una lluvia de meteoros deberemos buscar un entorno poco iluminado y hacernos la idea de que sólo necesitaremos nuestros ojos y quizás una cámara fotográfica capaz de hacer larga exposición. Imprescindible llevar una esterilla o una tumbona cómoda y una linterna modificada para producir luz roja lo más atenuada posible. Desde nuestras latitudes debemos fijarnos en un punto a media altura sobre el SE ó NW, evitando tener la Luna o cualquier otra fuente lumínica en nuestro campo de visión y realizar las observaciones sin interferencias lumínicas y desde luego eviten usar linternas blancas que les deslumbren cada vez que las enciendan.

Desde Latinamérica debería esperarse a que el radiante haya salido por el horizonte NE y fijar algún punto a su alrededor. Si conocemos las constelaciones, intentemos mirar a una cierta distancia del radiante, quizás hacia las constelaciones de Dragón-Cefeo o de Pegaso-Acuario en donde alcanzaremos a monitorizar un mayor volumen de atmósfera. El método básico que les propongo es bien sencillo, cuenten el número de Perseidas que observen en una hora procurando no distraerse y no tener obstáculos en su campo de visión. Si deseamos contribuir a su estudio científico deberemos estimar la denominada Magnitud Límite Estelar (MALE) y las coordenadas geográficas de nuestro lugar de observación. La MALE se estima contando el número de estrellas que vemos en determinadas áreas estelares que encontraremos aquí (procuremos fijar la medición en alguno de los que se encuentren como mínimo a media altura sobre el horizonte, más de 40º). Tras la observación lo enviaríamos a través del formulario electrónico de la International Meteor Organization (IMO).

LAS PERSEIDAS EN 2017: ¿POR QUÉ CONTABILIZARLAS?

Este año las Perseidas tendrán su máximo al final de la noche del 11 al 12 de agosto, en torno a las 4h hora local (un par de horas menos en tiempo universal). Probablemente podamos contabilizar varias decenas de meteoros cada hora que equivaldrían a 100 meteoros/hora en condiciones ideales sin Luna y con el radiante en el cénit. Observar una lluvia de meteoros como las Perseidas sólo requiere de nuestros ojos y de identificar correctamente qué meteoros proceden del radiante, ubicado en la constelación de Perseo. Un observador situado en la superfície terrestre observa los meteoros de un mismo enjambre procedentes de órbitas casi paralelas y, por efecto de perspectiva, le parecen proceder de una misma región de la bóveda celeste que se denomina radiante. Aquellos meteoros que no surgen de la constelación de Perseo no serán Perseidas y, a efectos simplificativos, pueden ser contabilizadas como esporádicos aunque algunas procedan de otros radiantes meteóricos.

Cualquier aficionado a la astrofotografía puede colaborar a la obtención de trayectorias y órbitas de estas partículas cometarias con la Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos (SPMN) con sólo realizar fotografías de exposición bien calibradas temporalmente. Cabe pues apuntar la hora de inicio y fin de la fotografía así como la de aparición de los meteoros brillantes que pasen por el campo durante la exposición. Cabe tener en cuenta que nuestra cámara sólo captará meteoros brillantes, dado que son fuentes luminosas que se mueven rápidamente y durante breves segundos (Fig. 3). La Red SPMN mantiene un listado en línea de los bólidos meteóricos más luminosos en que incorpora los vídeos y fotografías más espectaculares.

Fig. 3 

Figura 3. Incluso las Perseidas más brillantes apenas duran 3 ó 4 segundos, como esta registrada desde el Observatori de l'Ebre el 11 de agosto de 2016 a las 23h27m36s±1s T.U.C. (Red SPMN-URLl/IEEC/CSIC)

Al contabilizar la actividad de un enjambre podremos hacernos una mejor idea de su estructura interna y los diferentes procesos físicos que lo conforman. Las zonas de mayor densidad nos explican la presencia de cortinas de meteoroides más densas con historias peculiares si se estiman sus elementos orbitales, incluso grandes meteoroides preferentemente preservados por estar en resonancia orbital con el planeta Júpiter (Trigo-Rodríguez et al., 2005). Las diferencias que evidenciamos cada año son pues producidas por la intercepción de cortinas de partículas de pocos cientos o miles de años de antigüedad, superpuestas a un fondo de actividad del enjambre anual, estas últimas producidas hace decenas de miles de años (Fig. 3)

Fig. 4

Figura 4. Esquema que muestra cómo la Tierra atraviesa la órbita de las Perseidas y de como, año tras año, el número de partículas interceptadas varía debido a fluctuaciones en la densidad del enjambre (Trigo-Rodríguez, 1993).

 

BIBLIOGRAFÍA

Trigo-Rodríguez J.M. (1993) El cometa Swift-Tuttle y las Perseidas: espectáculo natural en 1993. MUNDO CIENTIFICO (La Recherche), nº134, pp.308-314.

Trigo-Rodríguez J.M., (1996) Meteoros: Fragmentos de cometas y asteroides. Editado por Equipo Sirius, Madrid. ISBN: 84-86639-81-6, 371 pág.

Trigo-Rodríguez J.M. (2002) Análisis espectroscópico de fragmentos cometarios y asteroidales a su entrada a la atmósfera terrestre. Tesis doctoral, Publ. Univ. Valencia, accesible online: http://hdl.handle.net/10803/9481

Trigo-Rodríguez J.M. et al. (2005) Orbital Elements of 2004 Perseid Meteoroids
Perturbed by Jupiter, Earth Moon and Planets 97, pp. 269-278.