¿¿¿“No lleva química”???

11/07/2015 19 comentarios
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Un filósofo en el reino de lo absurdo, con algunas luces y muchas sombras.

El otro día entré en una farmacia y pedí un ibuprofeno para un amigo que se encontraba algo afectado. La persona que me atendió me enseñó una caja de diseño desconocido y me dije para mí mismo que debía ser un genérico. Entonces me soltó: "no lleva química...". Dudé unos instantes, giré la cabeza y entendí que era una parafarmacia. Pero dejando de lado el desconcierto, nada excepcional, la frase me dejó bloqueado. No lleva química. Llevo tres meses recordando esta frase y pensando en la absurdidad de la misma. "...es natural", incluso había apostillado con una sonrisa funcionarial. Noqueado por ronda doble. Lo cierto es que me estaba enseñando una caja de cartón impresa con un bote de plástico dentro, que estaba lleno de pastillas de sustancias procesadas industrialmente. Pero según ella, era natural y por lo tanto, no llevaba química.

Me dediqué a partir de ese momento a fijarme en personas próximas a mí, por razones diversas y escuchar atentamente cualquier expresión relacionada con lo medicinal. Mi sorpresa fue en aumento: la mayor parte de las personas se queja del estado actual del sistema sanitario, lo cual entiendo, pero la contrapartida a esta situación es... el abandono acrítico hacia las para-medicinas. Resulta que los médicos de familia recetan compulsivamente medicamentos innecesarios... pero personas que abandonan estas consultas cronometradas y abarrotadas se limitan a asistir a médicos homeópatas que los atiborran a bolas diarias, entre otras posibilidades semejantes. Pero claro, como la solución está infinitesimalmente diluida pues es como si no llevara química, en esto les doy la razón. Técnicamente, lo podríamos definir como un placebo.

placebo

Pero algunos se curan, es cierto, y en algunos casos con igual distribución de recuperaciones o fracasos que la medicina oficial. Entonces, decidí leer algo a fondo sobre los procesos de sanación. El libro de Moerman, D.E. (2002) Meaning, Medicine, and the "Placebo Effect", Cambridge: CUP es una excelente manera de aproximarse a este tema. Un antropólogo médico es tal vez la mejor forma de aproximarse a este fenómeno, y Moerman es muy bueno, sin los vicios típicos de los teóricos de salón. Pero vayamos por partes.

Según el diccionario de epidemiología (la traducción es mía; Porta, 2014), el placebo es "una medicación o procedimiento inerte (es decir, sin efecto farmacológico) pero que confiere a los pacientes la creencia en la recepción de un tratamiento o asistencia", y el efecto placebo consiste en "el efecto beneficioso resultante únicamente de la administración de un tratamiento, sin tener en cuenta si es un placebo, una droga activa u otro procedimiento terapéutico". Es decir, es posible en un proceso de sanación médica el que un determinante de una curación se fundamenta no en sus virtudes supuestamente intrínsecas, sino en un proceso mental que el paciente realiza de forma inadvertida y que acaba siendo el mecanismo real de curación. Es decir el determinante es al mismo tiempo causa y no-causa de la curación. Dejando de lado paradojas sobre mecanismos directos e indirectos, lo que nos interesa aquí es remarcar el poder de lo mental. Ha sido motivo de largo debate, tanto médico (Peters, 2001) como moral (Gold & Lichtenberg, 2014), puesto que es sorprendente que el mero hecho de administrar tratamiento confiera al paciente una ayuda para su sanación, dejando de lado su poder farmacológico o terapéutico. El componente individual, cultural y social de la sanación es, por tanto algo importante, ligado tanto a rituales como apercepciones del poder sanador de los medicamentos. Por ejemplo, se ha demostrado que no sólo los pacientes mejoran en sus padecimientos de migrañas tras la administración de un placebo, sino que lo hacen más rápidamente si este es administrado subcutáneamente (inyección) que mediante via oral (pastilla), (Craen et al, 2000) si bien esto vale más para pacientes norteamericanos que europeos. Moerman (2002), en un ejercicio impecable de antropología médica bien documentada y conceptualizada, muestra cómo en muchas enfermedades o procesos médicos los placebos tienen una tasa de éxito similar a la de los medicamentos reales (¡incluso marcapasos desconectados!, véase Linde et al, 1999) y que el poder del placebo varía en función de ciertas condiciones:


• Las pastillas grandes 'curan' más que las de tamaño mediano o pequeñas.
• Las pastillas azules tienen efectos más intensos que las de los otros colores.
• 2 pastillas curan más que 1.
• El instrumento terapéutico de apariencia avanzado cura más que el que parece normal o obsoleto.
• La actitud del médico determina el resultado: si está convencido, cura más que si se muestra indiferente o incluso dubitativo. Es más importante la actitud del doctor que no el carácter del paciente (Thomas, 1987).
• Tipo de información extra que se proporciona determina si el paciente se va a preocupar y empeorar más, o a relajar y mejorar.


La percepción, expresión y control del dolor es algo cultural (remito a los clásicos Zborowski, 1956, Bates, 1987, Bates et al 1993 y al reciente Callister, 2015). En fin, que los datos muestran cómo lo mental es totalmente determinante en el proceso de gestación, desarrollo y finalización de los procesos relativos a la salud. Si bien muchos de los mecanismos que subyacen a este proceso se resisten todavía a nuestro conocimiento mecanicista, y por ello se pueden denominar 'cajas negras', son una prueba médica que no se puede dejar de lado.

Recapitulando, justo antes de despedirme: TODO LO FÍSICO ES QUÍMICA. Aunque el humano que toma algo modula su reacción de forma inconsciente. Por lo tanto, cuando coman una planta medicinal, se hagan infusiones con la misma o la consuman de alguna forma cualquiera, lo que les produce algún efecto tiene relación con una estructura química que interactúa de algún modo con su propia maquinaria química corporal... y un plus de creencia. Sin embargo, nadie me va a negar que lo natural es también químico. Entonces nos quedamos con lo del sola dosis fecit venenum, con la addenda de lo mental. Wikipeen, en caso de desconcierto.

P.D. Redacté casi en el milenio anterior mi tesis doctoral sobre controversias de análisis toxicológicos. Si hay alguien con agallas puede googlear "Vallverdú" + "sacarina" y podrá leer mucho sobre este tema.

P.D.2. ¿Les había dicho que también pertenezco a un grupo de investigación de Filosofía de la Epidemiología? Vayan preparándose.....


Referencias:

Bates M.S. (1987) "Ethnicity and pain: A bio-cultural model", Social Science Medicine, 24: 47-50.

Bates, M.S., Edwards, W.J., & Anderson, K.O. (1993) "Ethnocultural influences on variation in Chronic pain perception", Pain, 18: 451-459.

Callister, L.C. (2015) "An Ethnographic Exploration of Postoperative Pain Experiences Among Ghanaian Surgical Patients", Journal of Transcultural Nursing, 26: 301-307.

Craen, A.J.M. et al (2000) "Placebo effect in the acute treatment of migraine: subcutaneous Placebos are better than oral placebos", Journal of Neurology, 247(3):183-188.

Gold, A. & Lichtenberg, P. (2014) "The moral case for the clinical placebo", Journal of Medical Ethics,40(4): 219-224.

Linde, C. et al (1999) "Placebo effect of pacemaker implantation in obstructive hypertrophic cardiomyopathy. PIC Study Group. Pacing In Cardiomyopathy", Am. J. Cardiol., 83(6):903-907.

Peters, D. (ed.) (2001) Understanding the Placebo Effect in Complementary Medicine. Theory, Practice and Research, China: Harcourt Publishers.

Porta. M. (ed) (2014) A Dictionary of Epidemiology, Oxford: OUP. 6th Edition.
Thomas, K.B. (1987) "General practice consultations: is there any point in being positive?", Br Med J.,294:1200–1202.

Zborowski, M. (1952) "Cultural components in response to pain", Journal of Social Issues, 8, 16-30.