Los platos de Cortes Island y las camisas de Mumbai

07/09/2017 0 comentarios
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Un procedimiento de lavado de platos con la mínima agua se compara con el procedimiento de lavado de ropa de los lavaderos municipales de Mumbai y con el enfriamiento del arroz hervido. Todos son sistemas que se pueden asimilar a los procesos industriales en contracorriente, y permiten ser optimizados para el ahorro de agua y energía.

Ya hace bastantes años (2003) escribí un artículo que luego formó parte del libro Tortilla quemada. El artículo se llamaba «A contracorrient, y uno de sus apartados era «Las camisas de Mumbai». Puedes consultarlo aquí (original en catalán) [+

Lo he revivido este verano.

Cortes Island es una isla que está bastante al norte de Vancouver (Columbia Británica, Canadá), de mil habitantes permanentes y unos tres mil en verano. Allí pasé unos días, en una propiedad (Channel Rock) de unos familiares de mi familia americana. Es una posesión muy grande, con bosque, jardín y varias casetas independientes, de diseño muy esmerado, para llevar a cabo actividades formativas o estancias relajadas. Realmente hay que tener gran capacidad de relax, porque para llegar allí desde San Francisco —donde vive mi familia— hay que tomar dos aviones, alquilar un coche, tomar dos ferries, hacer unos kilómetros por carretera y luego pista forestal, y veinte minutos de camino a pie cruzando el bosque por el camino de Caperucita, con lobos y todo. Alternativamente, puede tomarse un taxi-bote que te deja en una playa rocosa sin embarcadero. No se puede llegar en coche a las viviendas.Lavado de platos en Channel Rock

Hicieron las casas en un emplazamiento donde había vivido muchos años la escritora, periodista y conservacionista canadiense Gilean Douglas [+]. Al morir en 1993, la fundación que había creado se hizo cargo de la propiedad, construyó las nuevas casetas y modernizó un poco todo el conjunto. No había —ni hay— wifi, ni casi cobertura de teléfono, y poca agua corriente, que procede de un torrente cercano y de la que solo una fracción es potabilizada. Ahora hay algunas placas fotovoltaicas para la iluminación —escasa— y los refrigeradores, pero los lavabos siguen siendo pozos secos sin agua. Todo, siguiendo las directrices de la fundadora, austera y espartana, pero que tenía servicio doméstico.

Ahí pueden vivir hasta treinta personas, y suelen hacer la comida principal (la cena) de forma conjunta. Y hay que fregar los platos, cosa que hacen los mismos residentes. Uno de los criterios medioambientales es ahorrar agua, y para ello usan cinco palanganas en serie, llenas con agua, y la primera también con jabón. Primero se limpian mecánicamente los platos de los restos orgánicos, que servirán para hacer compost. Los platos pasan a la primera palangana con jabón —naturalmente ecológico y derivado de plantas—, donde se lavan de forma convencional. Los platos jabonosos pasan a una segunda palangana, donde hay inicialmente agua limpia, y se enjuagan. Y hay tres palanganas más, también inicialmente con agua limpia. A medida que le pasan platos sucios la primera palangana de agua de enjuagar va quedando jabonosa, la tercera palangana de agua inicialmente limpia se va volviendo también jabonosa, pero menos, y así hasta la quinta. Al final del proceso tendremos una primera palangana con jabón y agua totalmente sucia, cuatro palanganas de más a menos jabonosas, y los platos limpios al final. Los platos que salen del proceso se pueden secar sin mucho reparo, porque están limpios.

Se podría ir enjuagando los platos bajo el grifo, pero probablemente se consumiría más agua que la necesaria para llenar todas las palanganas. Habría que calcularlo. Por lo que vi en los días que me tocó a mí fregar, no harían falta cinco palanganas: con cuatro, y a veces con tres bastaría, dependiendo de lo que se haya comido.Lavaderos públicos de Mumbai

Y ¿qué tiene que ver todo ello con las camisas de Mumbai? En Mumbai tienen grandes lavaderos municipales, donde van a parar todas las ropas sucias de los hoteles de la ciudad y también ropa de particulares. Hay también penuria de agua, y el procedimiento de lavado consiste en lavar la ropa sucia con agua no del todo limpia, sino con agua jabonosa que ya ha lavado ropa anteriormente pero que todavía no es agua completamente sucia. Y esta ropa parcialmente limpia se pasa a otros lavaderos donde hay agua no del todo limpia pero lo bastante limpia como para lavar la ropa parcialmente limpia/sucia del lavadero anterior. Y así sucesivamente. El procedimiento se asemeja al de los platos, pero con una diferencia: los platos se mueven pero el agua se queda en las palanganas, y en cambio en Mumbai se mueve la ropa de un lavadero al otro, y también mueven el agua a medida que se va ensuciando.

El proceso de Mumbai es un proceso en contracorriente típica de las industrias: se desplazan un sólido y un fluido en contacto, o dos fluidos separados por una pared o circulando en tuberías, en sentidos contrarios. Estos procedimientos permiten transferir el calor de un fluido a otro de la forma más eficaz posible, y, en procesos más complejos de analizar y de describir aquí, se pueden conseguir destilaciones más eficaces, o procesos de extracción con el mínimo consumo de disolvente extractor, como es el caso del lavado de camisas o de platos.

Que el procedimiento es más eficaz desde el punto de vista del ahorro se puede comprobar con cuatro números que se pueden encontrar en el artículo original. Tomé como ejemplo el procedimiento de enfriar arroz hervido. Imaginemos que se tiene 1 kg de arroz hervido a 100 ºC y 1 kg de agua a 0 ºC para enfriar el arroz. Si simplemente se mezclan, se acaba teniendo 2 kg de mezcla a 50 ºC aproximadamente. Pero si se divide el arroz y el agua en porciones se puede mejorar mucho el rendimiento: si se toman dos medios kilos de agua y primero se mezcla todo el arroz con medio kilo de agua y después con el siguiente medio kilo, se acaba teniendo el arroz a 44,4 ºC y el agua a 55,6 ºC, lo que es mejor que antes, porque el objetivo es enfriar el arroz. Y si se hiciera el mismo proceso, ahora con dos medios kilos de agua y dos medios kilos de arroz, con las combinaciones adecuadas se llegaría al final a un arroz a 37,5 ºC y el agua a 62,5 ºC. Y con diez porciones de cada se consigue el arroz 

Enfriamiento de arroz

a 17,6 ºC y el agua a 82,4 ºC. En la figura adjunta se muestra el caso de dividir el arroz y el agua en cinco porciones cada una, con 25 operaciones de mezcla totales.

En el límite, se puede imaginar que si se dividiera el arroz y el agua en infinitas porciones, al final se podría llegar a tener el arroz a 0 ºC y el agua a 100 ºC... a costa de un tiempo infinito e infinitas operaciones de mezcla, naturalmente.

Todo ello lo que muestra es que la optimización para el ahorro de energía o de agua es factible, pero requiere modificar los procesos clásicos, normalmente con más inversiones. Pero hay que ir haciéndolo progresivamente.

Piensa en ello cada vez que enfrías el arroz hervido...