¿Te defiende el Actimel?

04/08/2013 7 comentarios
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Análisis de las alegaciones publicitarias de un producto bien conocido, y de los cambios de composición que ha debido sufrir para poder mantener en su publicidad que ayuda a tus defensas.

Durante mi infancia, al menos en mi casa, los yogures tenían como usuarios principales los enfermos. Los elaboraban en la lechería, en unos envases cilíndricos de loza de paredes muy gruesas de unos ocho o diez centímetros de diámetro y de altura. Venían tapados con papel fino, y el envase era —naturalmente— retornable. También, en algunas lecherías, había yogures Danone, primero de loza y después de vidrio, instaurado en 1941. No había yogures "naturales", sólo había yogures, sin adjetivos. Los únicos postres lácteos que tomábamos en casa eran los flanes —de polvos, raramente de huevo— los domingos, y la crema por San José. Y se ha acabado. Nata, no la tomábamos porque "se echaba a perder enseguida". En los restaurantes no sé qué hacían, porque no íbamos. El queso era de bola o el Caserío, y sólo para merendar. El queso rallado era para gratinar los macarrones.

Etiquetado de Actimel, agosto de 2013

A partir de los años 60 se debieron popularizar los postres lácteos —yogures y flanes—, de huevo o de polvos (ennoblecidos porque se pasaron a llamar de vainilla). La historia de los lácteos coïncide bastante bien con los de la empresa Danone, que ha sido siempre líder del mercado y de la innovación. No fue hasta el 1972 que Danone inventó los Petits Suisses, que ahora se llaman Danoninos: queso fresco. El 1974, las natillas. El primer yogur desnatado no se vendió hasta el 1985, y ahora parece que son de toda la vida. Los Bio (que ahora ya no se podrían llamar Bio porque no proceden de la ganadería ecológica, y por eso se llaman Activia) son de 1988. Y no vino el Actimel hasta el 1995. Y antes y después todo tipo de marcas con variantes: yogures con trocitos, con sabores, griegos, búlgaros, enriquecidos, mousses, requesones, arroz con leche, Danet, Dan-up, Vitalinea, Yolado, Danacol, Savia, Essensis...

El éxito del producto Actimel es, para mí, uno de los más notables cambios en los hábitos alimentarios europeos occidentales. Ya no se trata de comer con cucharilla leche fermentada como postre, sino beber leche fermentada para ayudar a tus defensas. Un cambio radical. Hemos pasado de la alimentación a la salud, de los postres de la comida o de la cena a cualquier momento del día, de comer a beber... Un nuevo producto, en un nuevo formato y para una nueva función.

Todo eso no les debe entusiasmar a los nutricionistas de "5aldia", que nos insisten en que se tomen cinco piezas de fruta o verdura al día: probablemente casi cada lácteo viene a sustituir una, y esto no es bueno.

¿Ayuda a las defensas, realmente, un Actimel?

¿Qué son las defensas?

Ingredientes de ActimelEl organismo tiene un conjunto de barreras para impedir las agresiones exteriores, que son las defensas. La piel es una barrera primaria, tanto físicamente como químicamente: el sudor o las secreciones de mucosas inmovilizan microorganismos. Las secreciones gástricas, las lágrimas y la flora bacteriana intestinal atacan a muchos microorganismos indeseables. Las barreras secundarias son ciertos leucocitos o glóbulos blancos de la sangre, que fagocitan los microorganismos segregando enzimas destructoras y rodeándolos. Las barreras terciarias son los linfocitos, otros leucocitos. Los hay que generan anticuerpos específicos contra determinadas toxinas segregadas por microorganismos invasores. Las barreras secundarias y terciarias son parte del sistema inmunitario, que nos hace parcialmente inmunes desde dentro a las agresiones exteriores.

Ayudar a las defensas querrá decir contribuir a que las barreras citadas sean más eficaces, y esto se puede hacer por múltiples vías. Los alimentos probióticos, como todos los yogures y otras leches fermentadas no pasteurizadas, contienen microorganismos vivos que pueden superar parcialmente las agresiones de los zumos gástricos y llegar a los intestinos, donde pueden proliferar con la flora bacteriana residente y mejorar la digestión.

Pero la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es extraordinariamente restrictiva —quizás demasiado, por miedo a que les acusen de favorecer a los fabricantes— y no acepta los argumentos de que los probiòticos en general —y Actimel en particular— ayuden al sistema inmunitario como tales. En una resolución relativamente reciente acepta que sólo hay diez ingredientes que han demostrado con suficientes evidencias experimentales que tienen una acción positiva sobre el sistema inmunitario, y por lo tanto sólo aquellos alimentos que los contengan como ingredientes podrán hacer alegaciones publicitarias (claims) basándose en ello. Estos diez ingredientes son las sales de los metales cobre, hierro y zinc, y del no-metal selenio; un compuesto denominado folato (que es vitamina B9); y las vitaminas A, B12, B6, C, y D.

Conclusión provisional: la publicidad de Actimel de que ayudaba a las defensas no se podía mantener en la publicidad de la UE, con la composición que tenía.

Respuesta de Actimel y de otros fabricantes en los países donde hacían publicidad con el argumento de las defensas, y entre ellos España y Francia : han modificado la composición del producto, y le han añadido vitaminas B6 y D, una cantidad modesta, equivalente al 15 % de las necesidades diarias medias. El preparado Actimel actual puede decir, ahora de forma correcta según la EFSA, que ayuda al sistema inmunitario. Pero no por el preparado lácteo que es, sino por las vitaminas que ahora le añaden.

Y todo ello, sobra decirlo, no tiene nada que ver con la calidad del producto Actimel, que es excelente. Otra cosa es que sea apropiado para todo el mundo o en todo momento. Ir ingiriendo cada día 84 kcal más supone un incremento de alimentación del 4 % en promedio que tendría que venir compensado por la reducción de alguna otra cosa.

Por qué te defiende Actimel¿Mentían antes los de Actimel? El término "mentir" es muy fuerte. Los términos publicitarios siempre son muy ambiguos. Antes EFSA no se había inmiscuido en el concepto "ayudar a las defensas", había algunos estudios científicos que sugerían una acción positiva, y la publicidad de Actimel se basaba en ello. Cuando han hilado más fino EFSA ha considerado que era una publicidad excesiva. Si Danone u otros hacen más estudios y pueden convencer a EFSA, podrán mantener la publicidad de las defensas de forma genuina por el producto lácteo, no por la adición de vitaminas.

En la situación actual, si alguien quiere "ayudar a sus defensas" podría tomar cualquier alimento que contenga algún componente de la lista y que se asimile. Por ejemplo, ostras que contienen elevadas concentraciones de zinc. O huevos, pan, patata con piel, cereales,... que contienen selenio; o espinacas, acelgas, lechuga u otros vegetales de hoja oscura, que contienen folato.

Curiosamente, cien años después los yogures han vuelto a ser casi medicamentos, como cuando se crearon. Pero yo de ti, dejaría de hacer de nutricionista aficionado, y comería de todo un poco también Actimel, si te gusta, naturalmente , y no me preocuparía más de las defensas, si no te lo dice el médico. Tus defensas ya saben defenderse, incluso de tus propias agresiones.