Geología sin salir de la ducha

12/09/2014 0 comentarios
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La geología de una región condiciona la composición química del agua que discurre por ella, y dicha composición a su vez determina las propiedades del agua, por ejemplo, su comportamiento con el jabón. Observando la cantidad de espuma que se genera al ducharnos, podemos conocer, grosso modo, la geología del lugar en el que estamos y en qué parte de la Península Ibérica nos encontramos.

El otro día apareció en mi TL (timeline, o todos los tuits de la gente a la que sigo) un retuit con el que me sentí totalmente identificado, aunque no sigo este tipo de cuentas de Twitter. En él se decía que es muy típico entre los madrileños estar de vacaciones y echar de menos el agua de Madrid (agua del grifo, se entiende).

Porque resulta que el agua del grifo de Madrid es de las mejores de España, no solamente por su (ausencia de) sabor, sino también en la cantidad de espuma que genera al combinar dicha agua con jabón. Por una vez no se trata de la típica chulería castiza sino que existe una explicación geológica.

Del cielo a Madrid

La mayor parte del agua que mana de los grifos en la Villa procede de una red de embalses situados sobre todo al norte de la provincia, en las porciones de las sierras de Somosierra, Guadarrama y Gredos que caen dentro de la Comunidad madrileña, o en sus alrededores. Aunque, evidentemente, ese agua es tratada antes de ser distribuida para su consumo, su composición química depende de la geología de la región por la que discurre.

Esquema del ciclo del agua según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Enlace: http://water.usgs.gov/edu/watercycle.html (en inglés).

El aspecto composicional que aquí más nos interesa es la conocida dureza del agua, es decir, su mayor o menor contenido en calcio y magnesio. La presencia de estos elementos en el agua inhibe la formación de micelas, que son estructuras en forma de esfera que deben adoptar las moléculas de jabón para eliminar la grasa. Podéis encontrar una excelente y sencilla explicación de este mecanismo en esta entrada de Fernando Gomollón-Bel en el blog de Ciencia del CSIC (entrada que me ha servido de inspiración para esta aportación y autor a quien agradezco su amable disposición).

Resulta que el agua madrileña (aunque sabemos gracias a Los Toreros Muertos que el agua no entiende de fronteras) fluye por terrenos de composición fundamentalmente silícea, ya sean rocas sedimentarias detríticas, rocas plutónicas ácidas, o sus equivalentes metamórficos, con unos pocos afloramientos dispersos de rocas calcáreas situados en las estribaciones del Sistema Central. Este tipo de terreno hace que nuestra agua sea muy blanda (muy pobre en Ca y Mg).

Esquema geológico de la parte norte de la Comunidad de Madrid.

En contraposición, las regiones peninsulares con las aguas de mayor dureza (más ricas en Ca y Mg) son aquellas donde el terreno está constituido por sedimentos carbonatados (principalmente calizas, dolomías y margas), o sus equivalentes metamórficos (mármoles).

Dureza, geología y geografía

Si comparamos un mapa de la dureza del agua en España, con un esquema geológico de la Península, donde están representadas las principales unidades geológicas, vemos que existe una correlación entre ambos.

Mapa de dureza del agua. Fuente: aquaprof.es

 Mapa de la Península Ibérica donde aparecen representadas de manera esquemática las principales unidades geológicas. Fuente: IGME.

Las aguas más blandas aparecen en gran parte del Macizo Ibérico, la zona más antigua, geológicamente hablando, del país, ya que es aquí donde predominan los materiales silíceos. También hay agua moderadamente blanda en las cuencas del Duero, Tajo y gran parte del Guadalquivir, donde aparecen materiales sedimentarios detríticos. Las aguas más duras están relacionadas con las cordilleras y cuencas alpinas (más recientes), especialmente la cuenca del Ebro, la Cordillera Ibérica y la parte externa de la Cordillera Bética.

De esta manera, observando la cantidad de espuma que genera nuestro gel al ducharnos, podemos saber no solamente la geología de la zona (al menos si se trata de rocas silíceas o carbonatadas, que ya es bastante) sino también en qué parte de la Península Ibérica nos encontramos, si en la parte central y noroccidental (agua blanda, mucha espuma) o en la parte meridional y oriental (agua dura, poca espuma).

Otra aplicación

Conocer la geología de tu región también te puede servir para ahorrar dinero ya que, como suele venir explicado en los envases, allí donde el agua es blanda, hace falta poner menos jabón en la lavadora o el lavavajillas. Si vivimos en una zona de agua dura, debemos cuidar los electrodomésticos para que no se nos estropeen antes de tiempo por la acumulación de cal.