¿Qué problema? (II)

06/10/2017 2 comentarios
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Sobre un artículo reciente de Adán Cabello en Investigación y Ciencia.

Investigación y Ciencia continuó en septiembre con su serie sobre divulgación e interpretación de la física cuántica. Cuando critiqué aquí el muy decepcionante artículo de Steven Weinberg en el número de agosto, no sabía que el artículo de Adán Cabello en el número de septiembre (El puzzle de la teoría cuántica) era fundamentalmente una brillante contestación al profesor Weinberg.

El profesor Adán Cabello es catedrático de Física en la Universidad de Sevilla, uno de los pioneros de la información cuántica en España y uno de los mayores expertos del mundo en los fundamentos de la física cuántica. Su artículo sí que es claro y veraz, y puede contribuir a disipar parte de la confusión que provocó el del profesor Weinberg. Recomiendo su lectura, y les dejo aquí un par de las muchas interesantes reflexiones que contiene, en forma de preguntas que casi son respuestas: 

"Pero ¿qué sucede si la realidad no contiene leyes que dicten las probabilidades de los resultados de ciertas medidas? ¿Hace eso que la realidad sea «irreal»? ¿No parece mucho más sensato hacer la observación de que la realidad ofrece también este aspecto y buscar la mejor herramienta para desenvolverse? ¿Implica esto «renunciar a una meta fundamental de la ciencia», como afirma Weinberg?
¿No es más bien comenzar a entender un nuevo y fascinante aspecto de la realidad?" 

"¿Y si algunas de las cosas que realmente ocurren «ahí fuera» no están gobernadas por leyes como las que permiten predecir la posición de una canica conocidas su posición y velocidad iniciales? ¿Y si la posición, al igual que la temperatura, no es sino una propiedad emergente? ¿Cuál si no es el precio que hay que pagar por ser un constituyente elemental del universo? ¿Cómo van a ser estos constituyentes «elementales» y, a la vez, tener olor, sabor, color, posición y velocidad? ¿Y si el determinismo es también emergente?"

 Fernando Pessoa, paseando por las calles de Lisboa.

Uno de los heterónimos de Fernando Pessoa, Alberto Caeiro, decía que: 

El mundo no se hizo para que pensáramos en él

(Pensar es estar enfermo de los ojos)

sino para que miráramos y estuviéramos de acuerdo

(de El cuidador de rebaños (O guardador de rebanhos) dentro de la antología Drama en Gente (Ed. Fondo de Cultura Económica, México 2000) Traducción de Francisco Cervantes).

Como físico teórico, mi trabajo es pensar en el mundo. Pero, a veces, como Caeiro, me paro, miro, y estoy de acuerdo.