El marketing en la ciencia

23/05/2016 6 comentarios
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La ciencia está evolucionando hacia un sistema en el que el "cómo es vendida" está tomando casi tanta importancia sobre el "qué nos dice"

Hace un tiempo que vengo dándole vueltas a un tema, que está empezando a ser realmente preocupante. Como científicos, se nos exige no sólo que seamos productivos, sino que nuestra ciencia tenga un impacto en la sociedad. Esto me parece lógico, puesto que recibimos financiación de organismos públicos, aunque se debería tener claro que este impacto en la sociedad no tiene por qué ser inmediato, como suele pasar con estudios de ciencia a nivel fundamental. El problema que estamos teniendo es que el impacto en la sociedad está cada vez más vinculado a publicar nuestros trabajos en revistas de alto impacto, lo cual conlleva de manera inherente el uso de técnicas propias del marketing para "vender" y promocionar nuestros resultados con tal de poder entrar en esas revistas. Como consecuencia, intentamos utilizar títulos para nuestros artículos que sean llamativos, aunque no sean siempre estrictamente correctos y poder llamar así más la atención de los medios. Sabemos que, si conseguimos esa atención, nuestra ciencia será más difundida y habremos conseguido un gran impacto. Este proceso lleva a que las revistas de alto impacto (tipo Science o Nature) reciban cada día más artículos, aceleren sus procesos de revisión y, de vez en cuando, se les cuelen artículos que no serían los que uno esperaría en tales publicaciones.

Como ejemplo, voy a usar una reciente publicación que ha dado la vuelta al mundo por "demostrar un nuevo estado de la luz" [1], como ha aparecido en muchos medios de comunicación. Comento esta publicación en concreto porque está directamente relacionada con mis temas de investigación y puedo hablar de ello con mayor conocimiento que de otros temas. En este artículo, investigadores del Trinity College en Dublín utilizan el fenómeno de la refracción cónica para transformar luz polarizada circularmente, que lleva asociada un momento angular de espín, en un anillo de luz sin momento angular de espín y con momento angular orbital fraccional. Para entenderlo de una manera visual, la Tierra da vueltas sobre sí misma pero también orbita alrededor del Sol. El equivalente en la luz (fotones) al movimiento de la Tierra sobre sí misma es el momento angular de espín, mientras que el movimiento alrededor del Sol es el momento angular orbital. De manera resumida, lo que se muestra en el artículo es que los fotones pueden tener momento angular total (espín + orbital) fraccional. Esto, a primera vista, puede resultar chocante puesto que a los fotones se les suele asociar momento angular de espín entero, al ser bosones. A esta idea le acompañan una teoría elegante y concluyentes experimentos.

Llegados a este punto, os estaréis preguntando: Bien, y ¿cuál es el problema? Bajo mi punto de vista, el problema es que el fenómeno de la refracción cónica fue descubierto hace casi 200 años y durante los últimos años ha sido estudiado de manera muy exhaustiva. Por ejemplo, en 2005, ya fue demostrado que bajo este fenómeno uno puede convertir un haz de luz con polarización circular en un haz con momento angular total fraccional. Esto ha sido demostrado experimentalmente por distintos grupos de investigación, entre los que se encuentra el propio grupo del Trinity College en Dublín o el nuestro en la Universidad Autónoma de Barcelona. Por tanto, lo que se explica en este artículo es algo ya conocido por la comunidad y no creo que deba ser publicado nuevamente, aunque sea con un enfoque innovador y más llamativo. Sin embargo, ha sido publicado en Science Advances, una revista que está destinada a publicar "investigaciones novedosas, originales y que avancen las fronteras de la ciencia". Debido a la temática atractiva del artículo y al lugar donde ha sido publicado, esta investigación ha aparecido en numerosos medios de comunicación, incluidos diarios españoles. Por tanto, algo que es conocido desde hace tiempo, es publicado de manera diferente y consigue un gran impacto.

¿Es esto realmente lo que queremos, lo que necesitamos para el avance de la ciencia? En mi opinión, definitivamente no. Necesitamos hacer ciencia que sea realmente novedosa, que aporte nuevos conocimientos a la humanidad, que tenga un impacto en nuestra sociedad y que resuelva problemas tecnológicos, de salud, o científicos que tengamos. No obstante, como bien se ha destacado en un reciente artículo de opinión en Nature [2], los investigadores tenemos una gran presión por publicar, especialmente en revistas de alto impacto. En ese mismo artículo también se sugiere que se debería publicar menos para asegurar que las investigaciones de calidad no se pierdan entre el gran volumen de publicaciones. El problema es que nuestro rendimiento y calidad investigadora son medidos a partir de la calidad de las revistas donde sean publicadas nuestras investigaciones y de la cantidad de artículos que tengamos. De hecho, ya sea para obtener una plaza fija en un centro de investigación o universidad, o para obtener financiación, ese es uno de los requisitos más importantes. Por tanto, estamos en una situación en la que por todos lados se nos empuja hacia el marketing en la ciencia para publicar más y en mejores revistas.

Cuidado, esto no quiere decir que ésta sea la dinámica general: hay muchos y muy buenos grupos de investigación donde se hacen muy bien las cosas y la calidad y relevancia de sus investigaciones no necesitan de un marketing extra. Pero está claro, que el marketing en la ciencia está ayudando a que se promocionen ciertos temas de investigación. En relación a esto, hace poco, una compañera me decía que en España no nos vendemos bien. Esta afirmación puede tener parte de razón pero, por otro lado, ¿por qué tenemos de estar continuamente vendiéndonos, intentando vestir nuestras investigaciones para que suenen mejor y poder llamar más la atención? ¿Por qué no simplemente publicar nuestras investigaciones en revistas donde encajen mejor en vez de ir buscando en las que nuestra ciencia sea más llamativa? Tendríamos que intentar separar la difusión de nuestros resultados, ya sea en la comunidad o en el público general, con la importancia de que sean publicados en revistas de alto impacto. Es una tarea difícil, quizás imposible, ya que cada vez la ciencia está más hechizada por los grandes titulares y los grandes nombres, pero creo que se debería hacer un esfuerzo en cambiar el paradigma de publicaciones o caeremos definitivamente (si no lo hemos hecho ya) en un capitalismo científico en el que los grupos reconocidos cada vez son más ricos y los grupos más humildes cada vez más pobres.

[1] K. E. Ballantine, J. F. Donegan, P. R. Eastham, There are many ways to spin a photon: Half-quantization of a total optical angular momentum. Sci. Adv. 2, e1501748 (2016).

[2] D. Sarewitz, The pressure to publish pushes down quality, Nature 533, 147 (2016).