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  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 1995Nº 229

Física

Las virtudes del ruido de fondo

En física, biología e ingeniería se habla hoy mucho del fenómeno de la resonancia estocástica, por el cual el ruido de fondo viene a reforzar las señales débiles.

El ruido provoca confusión. Nos irrita cuando telefoneamos desde una calle concurrida o escuchamos una emisión de radio perturbada por estáticos. Durante largo tiempo se ha luchado por reducir al mínimo esa molestia. Pero a lo largo de los diez últimos años se ha ido comprobando que el ruido de fondo a veces tiene su lado útil. Y más aún, que numerosos sistemas físicos, desde circuitos electrónicos hasta neuronas, operan mejor dentro de un ruido aleatorio.

Para comprender esta resonancia estocástica, denominación que recibe el fenómeno, se recurre a una analogía. Imaginemos una bola que descansa en una de dos cavidades contiguas, como las de una bandeja para huevos. Sometido a un suave vaivén rítmico (que podría corresponder a una señal periódica débil), el conjunto se desplaza atrás y adelante, y la bola se limita a moverse en el fondo de una cavidad. Esta fuerza periódica débil quedará oculta si los movimientos de la canica se detectan sólo cuando salta de un pozo a otro. Si añadimos ruido a este sistema —por ejemplo, sacudiendo verticalmente la bandeja—, nos parecerá que se enmascara todavía más el movimiento de vaivén.

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