Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

  • Investigación y Ciencia
  • Julio 2005Nº 346

Epidemiología

¿Se puede detener a las clamidias?

Las clamidias producen una enfermedad de transmisión sexual muy extendida, son la principal causa de ceguera evitable y quizás intervengan en las enfermedades cardiacas. Los descubrimientos recientes sugieren nuevas vías para frenar su proliferación.

La palabra clamidia evoca, de inmediato, una enfermedad de transmisión sexual muy extendida. Pero, en puridad, es el nombre de un género de bacterias responsables de un extenso repertorio de enfermedades graves.

En Africa, una madre pobre quizá nos cuente que las moscas que transmiten la clamidia son las responsables de que sus hijos sufran conjuntivitis, una dolorosa alteración ocular. Esta enfermedad, causada por una cepa de Chlamydia trachomatis (la misma especie que origina la enfermedad de transmisión sexual aludida), deriva en tracoma, una afección que en ocasiones termina en ceguera. En los países industrializados, una especie aérea, C. pneumoniae, provoca resfriados, bronquitis y alrededor del diez por ciento de las neumonías adquiridas fuera de los hospitales. Se ha sugerido incluso una relación entre C. pneumoniae y la aterosclerosis, el estrechamiento arterial que desemboca en infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

Puede conseguir el artículo en:

Artículo individual

Formato PDF:2,00 €