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NEUROCIENCIA

La deshidratación empeora el rendimiento cognitivo

La falta de hidratación corporal reduce la capacidad de atención y la memoria inmediata, tanto en mayores como en adultos jóvenes.

25/10/2012

Journal of the American College of Nutrition

La deshidratación puede alterar la actividad cerebral. [Wikimedia Commons / Marlon Felipe]

Si la alimentación influye en el rendimiento cognitivo, no menos importante para resulta la hidratación para el cerebro. Se sabe que una falta de hidratación constituye una condición indeseable para el organismo, pues causa un desequilibrio en la función homeostática del mismo. Por lo general, un nivel de deshidratación superior al 2 por ciento disminuye la capacidad de memoria a corto plazo tanto en adultos jóvenes com en personas mayores.

La deshidratación se define como un balance negativo de agua corporal, es decir, cuando la excreción de líquidos excede al consumo. Si la pérdida de agua y sales minerales del cuerpo oscila entre el 1 y 2 por ciento, se considera una deshidratación leve; si se encuentra entre el 2 y el 5 por ciento, se tiene por moderada, y si excede el 5 por ciento, se califica de grave.

Menos líquido, menor atención

«Una adecuada hidratación es un factor protector de sufrir accidentes laborales o desarrollar patologías, promueve el adecuado desarrollo tanto de tareas físicas como mentales y mejora la percepción de bienestar de los individuos. Por contra, un estado deficitario de hidratación, por leve que sea, no es una condición benigna, ya que supone un desequilibrio de la función homeostática del medio interno», señala Ana Adan, del la Universidad de Barcelona y autora del estudio.

Un estado de deshidratación moderado reduce en un 20 por ciento el rendimiento físico e influye en el rendimiento intelectual, en concreto, en las tareas que requieren habilidades atencionales, psicomotoras y de memoria inmediata, así como las evaluaciones de estado subjetivo. «Si nuestra actividad es sedentaria, es mucho más fácil que descuidemos nuestro estado de hidratación, ya que nos suele pasar más desapercibida la necesidad de ingerir líquidos, y aunque percibamos estados no óptimos de rendimiento mental, no solemos atribuirlos a una insuficiente hidratación», afirma Adan.

Glucosa para rendir mejor

En el lugar de trabajo, los cambios en la cantidad de sales y electrolitos corporales que se producen durante estados de deshidratación pueden alterar la actividad cerebral y la correcta funcionalidad de diversos sistemas de neurotransmisión que participan en el procesamiento cognitivo y una pérdida de concentración, circunstancias que aumentan la posibilidad de sufrir un accidente laboral. En este sentido, la composición de las bebidas deportivas permite conseguir una rápida absorción del agua y los electrolitos y su contenido en carbohidratos (entre el 6 y 8 por ciento) aumenta los niveles de glucosa en el organismo, la cual resulta «esencial» para el adecuado rendimiento físico y cognitivo.

«Zumos y refrescos, con elevados contenidos de glucosa también son bebidas a tener en cuenta, siempre que no existan circunstancias patológicas, como por ejemplo la diabetes o la obesidad, que desaconsejen su consumo. El consumo de bajas dosis de cafeína combinada con glucosa, como contienen los refrescos de cola, puede ser otra estrategia más favorable que beber solo agua si debemos rendir en tareas de atención sostenida y aprendizaje o memoria», precisa Adan.

Más información en Journal of the American College of Nutrition

Fuente: JACN / psiquiatria.com