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  • 24/04/2015

Salud

La vacuna del sarampión no causa autismo

Un estudio muestra la ausencia de relación entre el medicamento y la enfermedad, incluso en individuos con mayor predisposición genética.

The Journal of the American Medical Association

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[Wikimedia Commons / Béka~commonswiki]

La vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (o triple vírica) no está relacionada con un mayor riesgo de padecer autismo. Así lo afirma un nuevo estudio publicado en la revista The Journal of the American Medical Association (JAMA) y liderado por Anjali Jain, de la institución estadounidense The Lewin Group, tras analizar los casos de casi 96.000 niños vacunados.

Los resultados resultan particularmente interesantes porque los investigadores no han hallado ninguna correlación entre ambos factores ni siquiera en un grupo de población que pudiera tener mayor riesgo (genético) de desarrollar autismo, a saber, el de los niños con hermanos mayores ya afectados por la enfermedad, cuya cobertura de vacunación suele ser menor que la promedio. De hecho, según las conclusiones de una encuesta epidemiológica, la mayoría de sus padres no vacunan el segundo hijo por temor a una posible relación entre el fármaco y el comportamiento autista, a pesar de que las investigaciones vengan negando su existencia desde hace 15 años.

Los responsables del estudio, financiado por el Departamento de Salud, los Institutos Nacionales de Salud y el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, examinaron los datos de 95.727 niños que participaron en una campaña de vacunación contra el sarampión, las paperas y la rubéola entre 1997 y 2012. De ellos, el 2,01 por ciento (1929 individuos) tenía un hermano mayor con síntomas del espectro autista.

El análisis estadístico ha establecido que no existe ninguna asociación entre la vacuna triple vírica y el riesgo de padecer la enfermedad en estos niños, ni siquiera entre los que procedían de familias en los que algún individuo ya había desarrollado conductas autistas. De esta manera, Jain y sus colaboradores excluyen la posibilidad de que el medicamento pueda desencadenar la aparición de los trastornos del espectro autista.

«Docenas de estudios ya han demostrado que la edad de aparición del autismo no varía entre la población de niños vacunados y la de no vacunados, y que su gravedad y desarrollo no difiere entre unos y otros. Ahora, el nuevo estudio pone de manifiesto que el riesgo de recurrencia del trastorno dentro de una misma familia es el mismo entre miembros que han recibido la vacuna y los que no», afirma Bryan H. King, de la Universidad de Washington, en Seattle, en un editorial publicado en la misma edición de la revista JAMA.

Más información en JAMA

Fuente: Le Scienze

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