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  • 26/07/2017

Cognición

¿Revelan las heces de los bebés su desarrollo mental?

Relacionan el tipo de bacterias que viven en el intestino de los niños de 12 meses con su capacidad cognitiva al cabo de un año.

Biological Psychiatry

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El análisis de las bacterias en las muestras fecales de los bebés podría revelar su desarrollo cognitivo. [iStock/ South Agency]

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Diferentes estudios con roedores han demostrado que la microbiota intestinal puede influir en cómo se desarrolla el cerebro: dependiendo del modo en que los investigadores han manipulado la microbiota, los animales presentan cambios en el modo de comunicarse unos con otros, en su conducta de exploración así como en el desarrollo cognitivo general. También en los humanos se ha estudiado cómo las bacterias que habitan en nuestro intestino influyen en el cerebro. El equipo de Alexander Carlson, de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, ha investigado si las bacterias que habitan en el intestino de los bebés puede revelar su competencia cognitiva futura. Los resultados aparecen publicados en la revista Biological Psychiatry.

Para el estudio, los investigadores reunieron 89 muestras fecales de bebés con un año de vida y analizaron su diversidad microbiana. Dividieron a los lactantes en tres grupos: en unos predominaban las bacterias del género Bacteroides; en otros abundaban las Faecalibacterium, y en los terceros una especie de la familia Ruminococcacaea.

Pasado un año, los científicos examinaron el desarrollo intelectual de los niños (ahora de dos años de edad) mediante las Escalas de Mullen de Aprendizaje Temprano. A grandes rasgos, estas pruebas cognitivas evalúan las habilidades motoras, el rendimiento perceptivo y la adquisición del lenguaje en la primera infancia.

Faltan más estudios

Los resultados revelaron que los niños del grupo de Bacteroides mostraban un mejor rendimiento en los test que los probandos de los otros dos grupos. Los niños en los que predominaban las bacterias del género Faecalibacterium obtuvieron, en cambio, las peores puntuaciones. Las imágenes por resonancia magnética no mostraron ninguna diferencia en cuanto al volumen de determinadas áreas cerebrales en relación con la microbiota.

Con todo, los autores advierten que estos primeros hallazgos deben interpretarse con cautela. Carslon y su equipo indican que el tipo de heces se encuentra relacionado con factores externos, entre otros, con la etnia de los padres, el número de hermanos y el tiempo de lactancia materna. Además, a esas edades los propios niños pueden influir, en cierta manera, en su microbiota: los más activos y curiosos se introducen en la boca objetos con mayor frecuencia, por lo que entran en contacto con más bacterias. Por otro lado, por ahora se desconoce de qué modo la microbiota influye en el desarrollo cerebral. 

«Todavía nos encontramos lejos de establecer consejos de tratamiento del tipo "tome este producto probiótico"», señala Carlson. Por otra parte, la microbiota a la edad de un año guarda gran parecido con la de un adulto. «Si se quisiera intervenir, debería hacerse antes del primer día de vida», sugieren los investigadores. En conclusión, se requieren más estudios.

Daniel Lingenhöhl/ Spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «Infant gut microbiome associated with cognitive development». Alexander L. Carlson et al. en Biological Psychiatry, en línea, 27 de junio de 2017.

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