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Actualidad científica

  • 22/09/2017 - GENÉTICA

    Origen evolutivo del plegamiento del ADN

    El modo en que el ADN de las arqueas se compacta tiene muchos puntos en común con el de los eucariotas.

  • 21/09/2017 - Evolución humana

    ¿Cuántos neandertales había?

    La arqueología y la genética han dado respuestas muy diferentes a esa pregunta. Un nuevo estudio las reconcilia y descubre la historia de aquella antigua gente, en la que rozaron alguna vez, mucho antes de la definitiva, la extinción.

  • 20/09/2017 - BIOLOGÍA REPRODUCTIVA

    Macrófagos testiculares, guardianes de la fertilidad masculina

    Responsables de eliminar los patógenos de nuestro organismo, estas células moderan también la respuesta inmunitaria para evitar la destrucción de los espermatozoides.

  • 19/09/2017 - Zoología

    ¿Ha extinguido Irma especies?

    Junto  a las pérdidas humanas y económicas, el huracán Irma ha tenido también graves consecuencias para la naturaleza.

  • 18/09/2017 - Materiales cuánticos

    Calor topológico

    Un trabajo analiza por primera vez el comportamiento de los aislantes topológicos en presencia de focos térmicos. Sorprendentemente, la aparición de un flujo de calor no parece arruinar la robustez de estos materiales.

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  • Investigación y Ciencia
  • Noviembre 2013Nº 446
Apuntes

Medicina

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Bisturís de plasma

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En medicina, la palabra plasma suele referirse al componente líquido de la sangre. Pero en la actualidad se está investigando cómo aprovechar mejor el plasma encontrado en las estrellas y los relámpagos, es decir, el cuarto estado fundamental de la materia junto con el sólido, el líquido y el gaseoso, para realizar incisiones quirúrgicas sin derramar sangre, como si se tratase de un soplete.

Desde comienzos del siglo XX, los cirujanos han utilizado descargas de plasma para destruir verrugas y otros tejidos malignos. En la década de los noventa, se comenzó a examinar el uso de chorros de plasma para seccionar el tejido vivo, igual que los cortadores industriales de plasma se utilizan para cortar metal desde los sesenta. Los escalpelos de plasma cauterizarían la carne a la vez que la seccionan. «Funciona como una espada de luz», afirma Jerome Canady, cirujano de Washington, D.C., que inventó uno de los primeros dispositivos.

La hemorragia interna puede resultar letal; de ahí que hallar una forma de prevenirla ayudaría a salvar vidas. Asimismo, minimizar la necesidad de transfusiones de sangre es vital, especialmente en el campo de batalla. El Mando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos hizo pruebas de campo con bisturís de plasma en 2008.

La técnica se basa en que un gas, como el argón, a alta presión atraviesa una estrecha canalización en la que adquiere carga eléctrica, con lo que se convierte en una hoja de plasma que se desplaza a casi 2500 kilómetros por hora. Suelen utilizarse plasmas relativamente fríos, a una temperatura que permite cauterizar el tejido con el que entran en contacto pero sin que las células circundantes se calienten más allá de los 36 grados centígrados. «Podemos trabajar con mayor precisión que con los escalpelos tradicionales», afirma Canady. «Con estos se producen daños secundarios de entre 0,4 y 0,8 milímetros, pero solo de entre 0,1 y 0,2 milímetros con los de plasma.»

Las investigaciones sugieren, cada vez con mayor claridad, que el plasma puede ejercer efectos terapéuticos más allá de los derivados del calor. En concreto, hace que las moléculas de oxígeno y nitrógeno del aire, eléctricamente neutras, adquieran carga. Después, estas forman ozono y óxido de nitrógeno que pueden destruir las bacterias y células cancerosas. Michael Keidar, físico especializado en plasma y director del Instituto George Washington de Nanotecnología en Washington, D.C., y sus colaboradores han obtenido una subvención de 445.000 dólares, de cinco años de duración, para investigar los efectos físicos del plasma en el organismo. Quizá si se controla la frecuencia, el voltaje y la forma de onda de los pulsos eléctricos utilizados para generar el plasma se pueda influir sobre la profundidad a la que penetra en el tejido vivo. Ese conocimiento podría ayudar a lograr cortes aún más precisos, que causaran menos daños secundarios a los tejidos sanos, y a optimizar los efectos antibacterianos y anticancerígenos del plasma. «No se ha realizado investigación básica de esta aplicación del plasma», explica Keidar. «Esperamos que la plena comprensión de los mecanismos de su funcionamiento abra muchas puertas.»

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