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  • Investigación y Ciencia
  • Noviembre 2016Nº 482

Futuro

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14 preguntas sobre el futuro de la humanidad

¿Agotaremos el planeta? ¿Colonizaremos el espacio exterior? ¿Lograremos entender la consciencia? ¿Descubriremos una cura para el alzhéimer? ¿Cambiarán las técnicas de edición genética la reproducción humana?... Un panel de científicos destacados responden catorce preguntas clave sobre el futuro del planeta y nuestra especie.

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1. ¿Existe un futuro para la humanidad más allá de la Tierra?

«Creo que es una ilusión peligrosa imaginar una migración en masa desde la Tierra. En el sistema solar no hay ningún otro lugar que sea tan acogedor como la cumbre del Everest o el Polo Sur. Debemos hacer frente a los problemas del mundo aquí mismo. No obstante, me aventuro a decir que en el próximo siglo habrá grupos de aventureros que, financiados de forma privada, vivirán en Marte y después quizás en otros lugares del sistema solar.

Sin lugar a dudas habremos de desearles buena suerte a esos colonizadores pioneros a la hora de emplear técnicas cíborg y biotecnología para adaptarse a ambientes alienígenas. Al cabo de pocos siglos, se convertirán en una nueva especie: la era posthumana habrá comenzado. Los viajes más allá del sistema solar son hazañas para posthumanos, orgánicos o inorgánicos.»

MARTIN REES, cosmólogo y astrofísico de la Universidad de Cambridge

 

 2. ¿Podremos evitar una sexta extinción?
«Si actuamos con rapidez, se puede frenar y después atajar. La principal causa de extinción de especies es la pérdida de hábitat. Por eso, insisto en la creación de una reserva mundial que ocupe la mitad de la tierra y la mitad del mar, según se necesite. En mi libro Half-Earth ("La mitad de la Tierra") explico cómo puede conseguirse. Además de esta iniciativa —y del desarrollo de una ciencia de ecosistemas basada en las especies mucho mejor que la actual—, será necesario descubrir y caracterizar los cerca de diez millones de especies que se estima que desconocemos; hasta la fecha, tan solo hemos descrito dos millones. En general, ampliar la ciencia ambiental para que incluya los seres vivos debería ser, y creo que será, una gran iniciativa de la ciencia durante lo que queda de siglo.»

EDWARD O. WILSON, catedrático emérito de la Universidad Harvard

 

3. ¿Podemos alimentar el planeta sin destruirlo?
«Sí, y esto es lo que debemos hacer: reducir los residuos agrícolas y los asociados al consumo, así como la producción de carne; integrar técnicas y procedimientos adecuados de gestión de las semillas; concienciar a los consumidores sobre los problemas que afrontan los agricultores tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados; aumentar los fondos públicos para la investigación y el desarrollo agrícolas; y promover los aspectos socioeconómicos y ambientales de la agricultura sostenible.»

PAMELA RONALD, catedrática del Centro de Genómica y del departamento de fitopatología de la Universidad de California en Davis

 

4. ¿Cuándo y dónde encontraremos vida extraterrestre?
«Si la vida microbiana abunda en Marte, mi impresión es que la hallaremos dentro de veinte años, siempre que se parezca lo suficiente a nuestra forma de vida. Si es muy diferente de la que tenemos en la Tierra, resultará difícil detectarla. También es posible que los microbios marcianos que pueda haber no abunden y vivan en lugares a los que le cueste llegar a un vehículo de aterrizaje robótico. Las lunas Europa y Titán ofrecen más promesas. Europa es un mundo acuático donde podrían haber evolucionado formas complejas de vida. Y Titán es probablemente el sitio más interesante del sistema solar para buscar vida. Es rico en moléculas orgánicas, pero muy frío y no tiene agua líquida: si hay vida en Titán, será muy diferente de la terrestre.»

CAROL E. CLELAND, catedrática de filosofía y coinvestigadora del Centro de Astrobiología de la Universidad de Colorado en Boulder

 

5. ¿Quedará obsoleto el sexo?
«No, pero es probable que se practique mucho menos para procrear. En el plazo de 20 a 40 años podremos obtener óvulos y espermatozoides a partir de células madre, probablemente de células cutáneas de los progenitores. Gracias a ello, realizaremos con facilidad el diagnóstico genético preimplantacional de un gran número de embriones, o practicaremos una sencilla modificación del genoma para aquellos que deseen embriones editados en lugar de seleccionar algunos».

HENRY GREELY, director del Centro de Derecho y Biociencias de la Universidad Stanford

 

6. ¿Se podrá algún día reemplazar todos los tejidos del cuerpo por otros fabricados mediante bioingeniería?
«En 1995, junto con Joseph Vacanti, describimos en esta revista los avances sobre el páncreas artificial, el uso de tejidos plásticos como piel artificial y la electrónica puntera que permitiría ver a las personas invidentes [véase «Órganos artificiales», por Robert Langer y Joseph P. Vacanti; Investigación y Ciencia, noviembre de 1995]. Todos ellos se están haciendo realidad, sea en forma de productos o en ensayos clínicos. En los siglos venideros es muy probable que logremos sustituir casi todos los tejidos del cuerpo con tales estrategias. Crear o regenerar tejidos como los del cerebro, un órgano sumamente complejo y poco conocido, exigirá una ingente labor científica. La esperanza es que la investigación en este campo avance lo bastante rápido para remediar neuropatías como el párkinson o el alzhéimer.»

ROBERT LANGER, catedrático del Instituto David H. Koch en el Instituto de Tecnología de Massachusetts

 

7. ¿Habrá algún día una asistencia sanitaria adecuada para todos?
«En los últimos 25 años, la comunidad mundial ha hecho enormes progresos en su objetivo de conseguir una asistencia sanitaria equitativa, pero tales avances no han llegado hasta las comunidades más remotas del mundo. En lo más profundo de la selva tropical, donde la red de transporte es inexistente y los teléfonos móviles carecen de cobertura, la mortalidad alcanza su máximo, el acceso a la asistencia sanitaria es muy limitado y la calidad de la misma deja mucho que desear. La Organización Mundial de la Salud calcula que mil millones de personas no ven en toda su vida a un solo médico o enfermero a causa de la distancia. La contratación directa del personal sanitario por parte de las propias comunidades podría paliar esta situación. Hasta podría ayudar a combatir las epidemias como la del ébola y mantener el acceso a los cuidados básicos cuando los centros sanitarios se vean forzados a cerrar sus puertas. Hoy en día, mi organización, Last Mile Health, con la colaboración del Gobierno de Liberia, cuenta con más de 300 trabajadores sanitarios en otras tantas comunidades de nueve distritos. Pero no podemos hacer solos este trabajo. Si la comunidad mundial pretende en serio garantizar el acceso universal a la asistencia sanitaria, debe invertir en trabajadores sanitarios que lleguen hasta las comunidades más remotas.»

RAJ PANJABI, cofundador y director ejecutivo de la ONG Last Mile Health y profesor de la Escuela de Medicina de Harvard

 

8. ¿Podrá la ciencia del cerebro cambiar el derecho penal?
«Con toda probabilidad, el cerebro es una máquina causal, en el sentido de que pasa de un estado a otro en función de las circunstancias precedentes. Las implicaciones que esto tiene para el derecho penal son absolutamente nulas. Para empezar, las aves y los mamíferos poseen circuitos de autocontrol, que el aprendizaje por refuerzo modifica (obteniendo recompensas cuando se toma la decisión correcta), especialmente en un contexto social. El derecho penal también tiene que ver con la seguridad pública y el bienestar. Aun si pudiésemos descubrir un circuito exclusivo para los violadores en serie de niños, por ejemplo, no se les podría dejar en libertad porque tenderían a reincidir en su conducta. Si por ejemplo, en el caso de John Geoghan, párroco de Boston sentenciado por abusar sexualmente de unos 130 niños, se llegase a la conclusión de que «como no es culpa suya tener ese cerebro, hay que dejar que se marche a casa» el resultado sería, indudablemente, que alguien se tomaría la justicia por su mano. Y cuando la injusticia usurpa el lugar de un código penal cuya solidez descansa en los años que lleva dictando leyes justas e imparciales, las cosas adoptan un mal cariz con suma rapidez.»

PATRICIA CHURCHLAND, catedrática de filosofía y neurociencias en la Universidad de California en San Diego

 

9. ¿Entenderemos alguna vez la consciencia?
«Algunos filósofos, místicos y confabulatores nocturni pontifican sobre la imposibilidad de entender la verdadera naturaleza de la consciencia, de
la subjetividad. Sin embargo, hay pocas razones para insistir en un discurso tan derrotista y muchas para esperar con anhelo el día, no tan lejano, en el que la ciencia logrará una comprensión natural, cuantitativa y predictiva de la consciencia y de su lugar en el universo.»

CHRISTOF KOCH, presidente y director científico del Instituto Allen de Ciencias del Cerebro, en Seattle

 

10. ¿Colonizaremos el espacio exterior?
«Depende de qué entendamos por "colonizar". Si se trata de llevar robots a otros planetas, ya lo hemos hecho. Si significa enviar microorganismos, conseguir que persistan y quizá que proliferen, entonces, por desgracia, no es improbable que lo hayamos hecho también: posiblemente en Marte, con la nave Phoenix y casi con seguridad con el vehículo explorador Curiosity, que cuenta con una fuente de calor y que no fue esterilizado de igual modo que la sonda Viking.

Si hablamos de que los humanos vivan en otros lugares durante largos períodos de tiempo pero sin reproducirse, algo así podría ocurrir dentro de unos cincuenta años. No obstante, si de lo que se trata es de construir un entorno que se sustente a sí mismo y en el que los humanos puedan vivir de modo indefinido sin más auxilio que una modesta ayuda por parte de la Tierra (y esta es la definición práctica de colonia, al menos si nos atenemos a las que en su día estableció Europa fuera del continente), creo que eso solo sucederá en un futuro muy remoto, suponiendo que sea posible en absoluto.

Hoy sabemos muy poco sobre cómo construir un ecosistema cerrado y resistente a las perturbaciones ocasionadas por la introducción de nuevos organismos o por acontecimientos no biológicos (como en Biosfera 2, por ejemplo). Creo que ello supone un problema mucho más difícil de lo que la gran mayoría de quienes propugnan la colonización espacial percibe. Primero habría que resolver una larga serie de problemas técnicos; entre ellos, el del tratamiento del aire. Por el momento, ni siquiera hemos colonizado ninguna región subacuática de la Tierra. Asentarnos en un lugar en el que apenas si hay atmósfera resultará mucho más complicado.»

CATHARINE A. CONLEY, responsable de protección planetaria de la NASA

 

11. ¿Descubriremos una segunda Tierra?
«Apuesto a que sí. Hoy sabemos que los planetas en torno a otras estrellas son mucho más abundantes y diversos de lo que nadie había imaginado hace dos décadas. También hemos visto que el ingrediente esencial para la vida en este planeta, el agua, es común en el espacio. Parece que la naturaleza ha dispuesto las cartas a favor de una amplia variedad de planetas, incluidos aquellos parecidos a la Tierra. No tenemos más que buscarlos.»

AKI ROBERGE, investigadora experta en exoplanetas del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA

 

12. ¿Descubriremos una cura para el alzhéimer?
«No estoy segura de que vayamos a lograr una cura como tal, pero sí albergo grandes esperanzas de que, de aquí a unos diez años, surja una terapia que modifique el curso de la enfermedad. Ya existen ensayos de prevención en los que se practican intervenciones biológicas antes de que aparezcan los síntomas. Y no tenemos que curar el alzhéimer: basta con retrasar la aparición de la demencia entre cinco y diez años. Según varias estimaciones, un retraso de cinco años de la terrible y costosa fase de demencia reduciría el gasto que esta implica para Medicare (el sistema de asistencia médica en EE.UU.) en casi un 50 por ciento. Y, más importante aún, muchas personas mayores morirían en la sala de baile en vez de en una residencia.»

REISA SPERLING, catedrática de neurología de la Escuela de Medicina de Harvard y directora del Centro para la Investigación y el Tratamiento del Alzhéimer

 

13. ¿Sobrevivirá Homo sapiens durante los próximos 500 años?
«Diría que las probabilidades son altas. Ni siquiera las mayores amenazas (una guerra nuclear o una catástrofe ecológica, tal vez derivada del cambio climático) son existenciales en el sentido de que vayan a exterminarnos por completo. Y la amenaza de que nuestros descendientes electrónicos nos superen y decidan vivir sin nosotros puede evitarse desconectándolos.»

CARLTON CAVES, catedrático de física y astronomía en la Universidad de Nuevo México

 

14. ¿Estamos más cerca de evitar un holocausto nuclear?
«Desde el 11-S, EE.UU. ha intentado atajar un posible atentado nuclear incrementando la seguridad del uranio y el plutonio altamente enriquecidos y sacándolos del mayor número posible de localidades. Un ataque terrorista nuclear podría matar a 100.000 personas. Tres décadas después del final de la Guerra Fría, sin embargo, el peligro de un gran holocausto nuclear, con miles de explosiones y decenas o centenas de millones de muertes inmediatas, aún persiste en la confrontación entre Rusia y Estados Unidos.

Tras Pearl Harbor, EE.UU. dispuso su arsenal nuclear para hacer frente a un posible ataque sorpresa en el que la Unión Soviética intentase destruir todas las fuerzas estadounidenses accesibles. Hoy no cabe esperar una ofensiva así, pero cada bando sigue manteniendo unas 1000 ojivas en misiles balísticos submarinos e intercontinentales para ser lanzados en caso de alerta. Dado que el tiempo de vuelo de un misil es de entre 15 y 30minutos, una decisión que podría derivar en cientos de millones de muertes tendría que tomarse en cuestión de minutos. Eso deja la puerta abierta a una guerra nuclear accidental o incluso al lanzamiento de misiles por piratas informáticos.

Estados Unidos no necesita mantener esa posición con fines disuasorios, ya que en todo momento dispone de unas 800 ojivas distribuidas en submarinos inalcanzables. Sin embargo, en caso de guerra, tanto el Comando Estratégico de EE.UU. como la Fuerza de Misiles Estratégicos rusa querrán usar sus arsenales terrestres antes de que puedan ser destruidos. La Guerra Fría ha concluido, pero la gran Máquina del Juicio Final que resultó de aquella confrontación aún sigue con nosotros. Y es delicada.»

FRANK VON HIPPEL, catedrático emérito de la Escuela Woodrow Wilson de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Princeton y cofundador del Programa de Ciencia y Seguridad Global de dicha universidad

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