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  • Junio 2014Nº 453

Medioambiente

La Gran Muralla Verde

Una iniciativa que pretende implantar una banda de vegetación que orle el Sahara a fin de contener el avance del desierto.

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La desertificación se caracteriza por un empobrecimiento drástico de los suelos, a menudo desencadenado por la sobreexplotación agrícola. Tiene como consecuencia el abandono de las tierras cultivadas, que el viento, la lluvia y otros fenómenos naturales acaban por convertir en estériles al suprimir la capa superficial fértil.

Según el Comité Científico Francés de la Desertificación, cada año diez millones de hectáreas de tierras labrantías de todo el mundo se transforman en desierto. El fenómeno amenaza una parte de África, Sudamérica y Asia. En los países ricos, como Australia, los agricultores disponen de medios para contener el avance del desierto, en concreto, mediante la irrigación controlada. El proceso afecta a un 70 por ciento de las tierras áridas o semiáridas (que representan el 41 por ciento de la superficie de los continentes), y 480 millones de personas corren el riesgo de verse obligadas a abandonar sus tierras o de cambiar de modo de vida.

África es un continente especialmente perjudicado. Según algunos expertos, en los últimos cincuenta años ha perdido 650.000 kilómetros cuadrados de tierras productivas, una superficie equiparable a la de la península ibérica. Desde principios del siglo XX, el desierto del Sahara ha progresado hacia el sur, en algunos lugares, hasta 250 kilómetros. Desde entonces, la lucha contra la desertificación constituye una prioridad para la Unión Africana, que la trata en el programa NEPAD (Nueva Asociación para el Desarrollo de África), y para la Comunidad de los Estados Sahelosaharianos.

Por desgracia, estas organizaciones no han conseguido detener el fenómeno, por lo que es necesaria una nueva estrategia global. En este contexto, en 2005 se propuso la Iniciativa Africana de la Gran Muralla Verde (IAGMV); se trata de edificar un baluarte vegetal, de 15 kilómetros de ancho, que atravesaría el continente y detendría el avance del Sahara hacia el sur. Esta defensa transcontinental uniría Senegal con Etiopía y recorrería una distancia de 7000 kilómetros a través de once países. Estaría compuesta por bosques (se prevén plantaciones masivas de árboles), pero también por campos de cultivo. Una gran parte del proyecto consiste en evitar el abandono de las tierras agrícolas que ya existen y que se ven amenazadas por la desertificación, mediante la mejora de su productividad. Se busca desarrollar y difundir nuevas técnicas compatibles con las prácticas y conocimientos tradicionales. A continuación, después de una breve presentación de las acciones que han precedido a esta iniciativa, describiremos con mayor detalle el proyecto de la Gran Muralla Verde.

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