Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Mente y Cerebro
  • Septiembre/Octubre 2017Nº 86

Psicología del trabajo

Conciliar trabajo y familia

¿El ámbito laboral y el familiar son ­compatibles? ¿Es posible que la participación en ambas esferas genere efectos beneficiosos en las personas? Las influencias bidireccionales positivas entre el trabajo y la vida personal se han convertido en un área de investigación incipiente.

Menear

La interacción entre el ámbito laboral y personal o familiar ha cambiado de manera notable en las últimas dos décadas. La incorporación creciente de los dos miembros de la pareja al mercado de trabajo, la extensión de los horarios laborales y la distancia cada vez mayor del hogar al lugar de trabajo están provocando una conciliación defectuosa entre la vida laboral y familiar. A esto se añaden los avances técnicos (teléfonos móviles, ordenadores portátiles, tabletas, etcétera) que han desdibujado los límites tradicionales entre ambas esferas y modificado el concepto de «estar fuera del trabajo». Se nos exige una conectividad permanente, de casi 24 horas al día, lo que interfiere con nuestra vida personal. Un estudio llevado a cabo por la Organización Internacional del Trabajo y la consultora Gallup en 2016 a partir de la entrevista de cerca de 150.000 personas de 142 países y regiones reveló que una de las principales preocupaciones en las economías desarrolladas es el equilibrio entre el trabajo y la familia.

Desde un inicio, la investigación de las relaciones entre trabajo y familia se ha centrado sobre todo en las incompatibilidades existentes entre ambas esferas. La mayoría de los investigadores comenzaron utilizando el término «conflicto trabajo-familia», el cual hace referencia a la incompatibilidad entre las demandas laborales y las presiones familiares. En este sentido, existen dos tipos de conflicto. Por un lado, el que ocurre cuando las actividades relacionadas con el trabajo dificultan el desempeño de las responsabilidades familiares (por ejemplo, se pasa menos tiempo con la familia porque se ha llevado trabajo a casa). Por otro, ocurre cuando las responsabilidades familiares impiden que el trabajo se lleve a cabo correctamente (se cancela una reunión importante porque el hijo está enfermo). Los límites entre ambas esferas parecen asimétricamente permeables, es decir, con frecuencia dejamos que los problemas laborales afecten a nuestra vida familiar. En cambio, cuando tenemos un problema relacionado con la vida privada hacemos todo lo posible por dejarlo a un lado para que no interfiera en nuestras responsabilidades profesionales.

En la actualidad existen una serie de mitos e ideas distorsionadas en torno al tema de la conciliación de la vida laboral y la personal que necesitan desmentirse (véase el recuadro «Seis mitos sobre la relación entre la vida laboral y la familiar»). Incluso muchas personas consideran un mito la conciliación en sí misma.

Más allá de la compatibilidad

Según el enfoque tradicional, una persona dispone de una cantidad limitada de tiempo y energía para los dos roles, de tal forma que una mayor exigencia en uno de ellos (familia o trabajo) disminuye la capacidad para desempeñar el otro. No obstante, estas esferas pueden complementarse y proporcionar beneficios, tanto físicos como psicológicos y sociales, a las personas que se desenvuelven en ellas. Así, la multiplicidad de roles puede producir resultados positivos, de modo que el buen desempeño de uno, ya sea en el trabajo o en la familia, puede generar más energía y mejor estado de ánimo para otros roles. Esta vivencia positiva se conoce como «enriquecimiento trabajo-familia».

Dicho concepto va más allá de la mera conciliación. El enriquecimiento puede ocurrir cuando los recursos (habilidades interpersonales) que se han obtenido en un rol mejoran de manera directa el rendimiento en otro (enriquecimiento por ruta instrumental) o, indirectamente, a través de su influencia en el afecto positivo (enriquecimiento por ruta afectiva). Veamos un ejemplo de cada. Un empleado que utiliza con frecuencia las habilidades interpersonales en el trabajo utiliza esas mismas aptitudes para ser paciente o empático con su pareja o hijos (ruta instrumental). Del mismo modo puede ocurrir que una persona que vuelve a casa contenta y satisfecha por el trabajo realizado muestra un estado de ánimo más positivo en casa (ruta afectiva). Esta interrelación trabajo-familia es bidireccional: el rol familiar afecta al laboral, y viceversa. Por un lado, ser organizado en el ámbito personal puede favorecer la organización en las tareas laborales. Por otro, los eventos positivos que han ocurrido en el ámbito profesional se comparten con la pareja. Ello aumenta los valores de afecto positivo y la satisfacción laboral.

Puede conseguir el artículo en:

Artículo individual

Artículos relacionados

Revistas relacionadas

BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? Recibe el nuevo boletín de actualidad con nuestros mejores contenidos semanales gratuitos (noticias y posts). Si lo deseas también puedes personalizar tu suscripción. BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? ¡Recibe el nuevo boletín de contenidos gratuitos! Ver más boletines.