Acabo de leer esta magnífica novela, ganadora del Premio Goncourt del 2020, un thriller metafísico, complejo, bello y con ironía autorreferencial. Un texto a figurar entre los clásicos. ¿Y qué hay en él  de física para hablar del mismo en este blog? Pues,  si la hipótesis que se baraja en él es filosófica, cabe destacar las objeciones desde la física. 

Lo literario fluye en torno a la ''anomalía'' (protocolo 42): tan solo somos una simulación de una inteligencia superior que corre nuestras vidas en ordenadores de gran potencia. Ello, en la novela, se desvela como fallo en forma de historia que se desdobla. La exploración de las ''vivencias'',  encrucijadas morales entre los personajes  y sus  variadas reacciones  es ágil  y convincente. 

Ideas inspiradoras de esta novela pueden encontrarse ya en Phillip K. Dick y en las películas Matrix de las hermanas Wachowski: la conocida derivación de Descartes ''pienso, luego existo''   hace mucho que es insuficiente.  En estos tiempos de gran parecido entre lo real y lo virtual resulta plausible la imposibilidad de discriminar lo uno de lo otro. De hecho, la enunciación de Descartes nunca pudo ella sola anclar el mundo en lo real. Para ello requirió de un añadido: la existencia de un Ser bueno y no de uno maligno. 

Puestos a pensar, si una civilización extraordinariamente más avanzada simulara sus ancestros ¿podríamos llegar a saberlo?. El que tal civilización exista es algo contemplado como posible en estos momentos en que crece la detección de exoplanetas en las zonas de habitabilidad de sus estrellas, fuera de nuestro sistema solar. El por qué no nos han contactado es aludido como la consabida paradoja de Fermi, también mencionada en la novela. 

Pero la hipótesis filosófica ha arrasado desde el artículo de Nick Bostrom ''¿Estás viviendo en una simulación computacional?'', en 2003. El filósofo sueco Bostrom, de la Universidad de Oxford, es miembro consultor de la junta del Instituto de Investigación de la Inteligencia de las Máquinas y el Instituto para el Futuro de la Vida. 

En su famoso artículo escribe que un simulador posthumano tendría suficiente potencia computacional para mantenerse al tanto de los estados de creencia en todos los cerebros de todos los tiempos. Por lo tanto, si viera que un humano iba a hacer una observación del mundo microscópico, podría llenar  la simulación con suficiente detalle  según fuera necesario. 

Bostrom argumenta que civilizaciones posthumanas tendrían suficiente capacidad de cálculo para poder correr inmensas multitudes de simulaciones de ancestros, incluso usando tan solo una pequeñísima fracción de recursos para este pronóstico. 

Por lo tanto, es plausible-argumenta Bostrom- que lo creado computacionalmente fuera indistinguible de la realidad física de las mentes humanas.  

¿Suena a Philip K. Dick, verdad?  Hervé le Tellier  aborda la posibilidad metafísica en ''La anomalía'' desde una visión de lo que es para nosotros más humano: el amor, la traición, la enfermedad, el asesinato, la cotidianidad.

Físicos, filósofos, tecnólogos continúan debatiendo la propuesta de Bostrom. Unos a favor, otros en contra. Algunos físicos han apuntado a que efectos cuánticos requieren para  su simulación recursos computacionales que nunca será posible tener o efectos que discriminarían una hipótesis de otra (ver referencias). 

La autora de este blog comparte esta visión de que, por mucho que nuestro Universo sea un proceso con número finito de población  involucrada en esta simulación,  no es un Universo  de posibilidades deterministas  tipo Universo Bloque Einsteniano. En cada momento, una desintegración radioactiva de un isótopo puede originar una mutación que afecte  a una especie o algún fenómeno en nuestro entorno. 

Lo cuántico y también lo muy complejo en el dominio de los fenómenos caóticos trazan un Universo en evolución de múltiples posibles ramificaciones, como concibió Ts'ui Pên en ''El jardín de los senderos que se bifurcan'' de Borges, un laberinto estrictamente infinito. ¿Puede una computadora simular lo infinito? ¿Cómo obtener los recursos? 

Tal como apunta en esta discusión la física teórica Sabine Hossenfelder, el clima de un momento en un lugar necesita un nivel de simulación a tan pequeña escala que ningún ordenador lo puede conseguir. 

Pero Bostrom acude al parche: cuando se necesitara información al nivel de características microscópicas, se podría poner un parche (patch en inglés)  y el detalle requerido podría ser añadido. Los ''cerebros simulados'' serían editados luego para sacar de la memoria el defecto.

La polémica sigue viva y la novela ''La anomalía'' emerge magistralmente de estas aguas en turbulencia. 

Referencias:

N. Bostrom. ''Are You Living in a Computer Simulation?''. Philosophical Quaterly, 2003, Vol 53, No 211, pp. 243-255

N. Bostrom & M Kulczycki, ''A Patch for the Simulation Argument''. Aanalysis, 2011, Vol. 71, No 1, pp. 54-61. 

URL:  http://www.simulation-argument.com/patch.pdf  

Los físicos Zohar Ringel y Dmitry Kovrizhi demuestran que construir una simulación informática de un fenómeno cuántico muy concreto, que tiene lugar en el interior de los metales, resulta imposible, no solo en la práctica, sino también en el plano teórico. Z. Ringel y D. L. Kovrizhin, 2017. Science Advances. 3, 9, 1701758. 

Pilar Ruiz Lapuente
Pilar Ruiz Lapuente

Profesora de astrofísica por la Universidad de Barcelona, actualmente trabaja como investigadora en el Instituto de Física Fundamental del CSIC. Participó en el descubrimiento de la energía oscura (Perlmutter et al. 1999), que fue galardonado con el premio Nobel de física en 2011, el Premio Gruber de Cosmología 2007 y el Breakthrough Prize in Fundamental Physics en 2015, entre otros.

Sobre este blog

El blog consistirá en analizar algunos problemas de la física actual a modo divulgativo y hablar de libros, películas de ciencia ficción que toquen temas importantes de la física.

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