La Tierra es un complejo sistema con vitalidad geológica, en el que la actividad geodinámica, externa e interna, ha ido creando, moldeando y destruyendo entornos y ambientes, a distintas escalas. Por ello, no podría comprenderse el origen y la evolución de la vida, si no es contemplando el contexto geobiológico global de nuestro planeta, en el marco inter y transdisciplinar de la evolución del universo. La Tierra está abierta al espacio exterior (protegida básicamente por el campo magnético y la atmósfera) y, como ya he comentado en artículos previos, no se puede entender lo que ha ocurrido en nuestro planeta, si no consideramos también los efectos de agentes externos procedentes del cosmos, como son, entre otros, los grandes impactos generados por asteroides y cometas. Todos estos temas son fundamentales para abordar y comprender cualquier estudio astrobiológico, aquí, en la Tierra y también en otros planetas y lunas.

Sabemos que, a lo largo de la historia de nuestro planeta, la biodiversidad ha sufrido una serie de extinciones masivas, que han llegado a hacer desaparecer numerosas especies. Sintéticamente, se han reconocido en el registro biogeológico de nuestro planeta, al menos, cinco grandes eventos de extinción masiva: 1) al final del Ordovícico, hace aproximadamente 440 millones de años; 2) en el Devónico tardío, hace aproximadamente 360 millones de años; 3) a finales del Pérmico y comienzos del Triásico, hace unos 250 millones de años: en este caso se estima que se extinguieron entre el 80 y el 95% de todas las especies marinas (conocida como La Gran Mortandad); 4) a finales del Triásico (hace aproximadamente 210 millones de años), y, por último, a finales del Cretácico, hace unos 65 millones de años, conocida de manera popular por su asociación con la desaparición de los dinosaurios.

Ceballos y Ehrlich (2018) escribieron un interesante artículo sobre la denominada "sexta extinción masiva" (un evento actual) en el que indicaban que, aunque existía acuerdo entre los científicos en cuanto a su existencia, no lo estaban tanto con respecto a sus consecuencias, subrayando que "la pauta de extinción de especies es ahora 100 veces mayor que la "pauta normal" a lo largo del tiempo geológico" y concluyendo que "es irresponsable y anti-ético no actuar a pesar de la abrumadora evidencia científica, aludiendo a la gravedad del evento de extinción masiva actualmente en desarrollo".

Es precisamente este "sexto evento" al que quería referirme en el título, pero no ligándolo a ninguno de los cinco previos, sino en su perspectiva de Cambio Climático Global, contrastándolo con otro acontecimiento crucial en la Tierra: el Gran Evento de Oxidación (GOE), también conocido como la Catástrofe del Oxígeno, la Revolución del Oxígeno, la Crisis del Oxígeno o la Gran Oxigenación, ya que ambos, curiosamente están relacionados con la vida.

Si en el primer caso, estamos comprobando, con evidencias claras e inequívocas, como el ser humano está afectando seriamente los ecosistemas, contribuyendo de manera decisiva al Cambio Climático en el segundo también fueron, al menos con una contribución muy relevante, otros seres vivos, las cianobacterias, realizando la fotosíntesis. El oxígeno fue primeramente producido, hace aproximadamente unos 2,4 Ga, durante el Proterozoico, por los organismos fotosintéticos (procariotas y después eucariotas). Este evento catastrófico relacionado con la vida primitiva, en relación con sus efectos con respecto al metano, tuvo asimismo un efecto climático a escala global, que algunos autores conectan incluso con la glaciación Huroniana. Un evento que marcó, por la propia toxicidad del oxígeno, el destino de la biota existente en aquella época, terminando con muchos microambientes y ecosistemas antiguos, ya que no fue capaz de adaptarse a aquella drástica transformación.

Es paradójico que, ahora, varios miles de millones de años después, seamos otros organismos, mucho más evolucionados e inteligentes, los que estemos originando una crisis planetaria, también letal, al igual que hicieron las cianobacterias, como consecuencia de nuestra propia actividad vital.

Esperemos que, entre todos, podamos paliar las consecuencias, pues en nuestras manos, en nuestra inteligencia, acciones y medidas, se encuentra el destino de muchos organismos, incluyéndonos a nosotros mismos y a nuestro futuro en la Tierra y más allá.

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Imagen de la Tierra, capturada por seis órbitas de la sonda NASA/NOAA Suomi en Abril de 2015. Créditos: Ocean Biology Processing Group at NASA's Goddard Space Flight Center

Jesús Martínez Frías
Jesús Martínez Frías

Investigador Científico del IGEO (CSIC-UCM). Jefe del Grupo de Investigación del CSIC de Meteoritos y Geociencias Planetarias. Fundador y Director de la Red Española de Planetología y Astrobiología. Miembro de las misiones NASA-MSL (rover Curiosity), ESA-ExoMars y NASA-Mars2020 e instructor de astronautas en el Curso ESA-PANGAEA en el Geoparque UNESCO de Lanzarote. Preside la IAGETH; ha sido profesor en varias universidades y ha publicado 10 libros y más de 200 artículos. Cuenta con dos premios de NASA y 5 de la ESA.

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Si te gusta la naturaleza, el universo y la vida, aquí encontrarás información sobre planetología y astrobiología. Adéntrate en el sistema solar, la materia primigenia y los procesos geobiológicos relacionados con el origen de la Tierra y la vida, su evolución y búsqueda más allá de nuestro planeta.

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