Todo lo relacionado con la búsqueda de vida extraterrestre y el hecho de comprender qué es la vida en el marco de la evolución del universo está rodeado de una especie de halo enigmático y misterioso. Siempre lo ha estado. Esto hace que sea positivo, por el interés y la curiosidad que despierta, pero también negativo por la gran cantidad de especulaciones que se plantean sin suficientes evidencias científicas.

Me siento muy orgulloso de haber sido uno de los pioneros de la astrobiología en España e internacionalmente, desde que llegó y fue impulsada en nuestro país de la mano de grandes personajes, como el Prof. Juan Pérez Mercader o el Prof. Joan Oró. Desde 1998 que me contactó el Prof. Pérez-Mercader para el establecimiento del Centro de Astrobiología (CAB) han pasado ya 23 años y creo que cuento con una cierta perspectiva y criterio para abordar esta temática de la que han surgido revistas científicas, numerosos artículos de investigación, proyectos, misiones espaciales, personal en formación, etc. Tras mi contribución como miembro fundacional del Centro de Astrobiología, fundé la Red Astrobionet con el apoyo de RedIRIS, red que fue, posteriormente —con la experiencia adquirida en el CAB—, el germen de REDESPA, la Red Española de Planetología y Astrobiología que establecí desde el IGEO con el apoyo del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos. Posteriormente, me cupo el honor de participar a través de REDESPA en la fundación de la Red Iberoamericana de Astrobiología, en la del Instituto Europeo de Astrobiología, en la sección de ciencias planetarias y astrobiología de la Unión Árabe de Geociencias, en la Iniciativa de Ciencias Planetarias y del Espacio de África y en la propia constitución de la Comisión F3 de Astrobiología de la Unión Astronómica Internacional, en la que actualmente soy miembro de su Comité Organizador. Este bagaje me permite ver con preocupación la deriva sensacionalista y alejada de los conceptos de rigurosidad científica de la astrobiología de algunos colegas, especialmente, aunque no solo, desde el ámbito astronómico.

De un tiempo a esta parte, llevamos viendo que, desde distintos ámbitos científicos, se sobrepasan los límites básicos que caracterizan cualquier investigación a la hora de realizar planteamientos y conclusiones astrobiológicas sin las suficientes evidencias para ello. La especulación no está totalmente prohibida en ciencia. De hecho, en ocasiones es útil, Sin embargo, especular no es inferir. Y las hipótesis hay que sustentarlas con datos que las avalen. Si no, son simple especulación disfrazada de seudociencia sin fundamento, que no difieren de cualquier postulado esotérico. Cualquiera puede proponer cualquier cosa si carece de evidencias. Y el hecho de que quien lo haga proceda de una universidad de prestigio no garantiza que no se pueda perder el sentido de la ética o que no se puedan sobrepasar ciertos límites cuando se intenta dar por hipótesis lo que solo es una especulación seudocientífica. La historia ya nos ha dado buena prueba de ello.

Cuando comenzamos con la astrobiología, costó mucho esfuerzo conseguir que se transmitiera a la sociedad y a nuestros propios colegas, que íbamos a desarrollar esta actividad con la ilusión, rigurosidad científica y ética que merece un tema tan interesante y apasionante. El propio establecimiento del CAB tuvo al principio sus detractores entre prestigiosos investigadores con poder e influencia institucional. Sin embargo, salimos adelante por el buen hacer y el liderazgo astrobiológico del Prof. Pérez Mercader, el desarrollo de proyectos e iniciativas con el apoyo internacional de la NASA y la ESA y por la labor de un grupo de distinguidos científicos e ingenieros, junto con un gran equipo de jóvenes investigadores. Por ello, no debemos permitir que toda esta labor en la que la astrobiología se ha conseguido labrar un prestigio con artículos y revistas en los niveles más altos de impacto y con portadas en las mejores revistas del mundo, se vea ahora denostada y devaluada, gracias a la rápida circulación de seudoinformaciones de malos comunicadores e insinuaciones interesadas de algunos colegas.

Los primeros interesados en encontrar vida extraterrestre somos nosotros, los astrobiólogos. Para ello, estudiamos análogos en la Tierra, contribuimos al desarrollo de prototipos e instrumentos para su detección, participamos en misiones como la del Curiosity o el Perseverance y dedicamos nuestro esfuerzo a realizar y publicar trabajos de calidad, huyendo de cualquier insinuación que vaya más allá de lo que debe ser nuestra deontología como científicos. 

No permitamos que el sensacionalismo sea la norma en Astrobiología y no confundamos a la ciudadanía alegando que quienes no comulgan con estas actitudes, disfrazadas de algo que no son y que rozan la deshonestidad intelectual o el simple oportunismo, son científicos con mentes estrechas o incluso negacionistas porque no es así. Eso es tergiversar la realidad para dar pábulo al seudoconocimiento. Es simple especulación. Algo que es muy fácil de hacer para engatusar a muchos, pero muy difícil de contrarrestar ya que después el mensaje real no llega con la contundencia del sensacionalismo inicial.

Jesús Martínez Frías
Jesús Martínez Frías

Experto en Meteoritos, Geología Planetaria y Astrobiología en el IGEO (CSIC-UCM) y Profesor Honorífico (Ingeniería Aeroespacial) de la UC3M. Presidente de la Red Española de Planetología y Astrobiología. Miembro de misiones NASA y ESA e instructor de astronautas ESA-PANGAEA en el Geoparque UNESCO de Lanzarote. Preside la IAGETH; ha sido profesor en varias universidades y ha publicado 11 libros y más de 300 artículos. Miembro del Consejo Asesor de la Fundación Gadea Ciencia. Académico de la Academia de Ciencias, Ingenierías y Humanidades de Lanzarote. Cuenta con 2 premios de NASA y 5 de la ESA.

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Si te gusta la naturaleza, el universo y la vida, aquí encontrarás información sobre planetología y astrobiología. Adéntrate en el sistema solar, la materia primigenia y los procesos geobiológicos relacionados con el origen de la Tierra y la vida, su evolución y búsqueda más allá de nuestro planeta.

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