Apollo y Artemisa eran hermanos gemelos, hijos de Zeus y Leto. Así se indica en los textos mitológicos griegos, siendo primero Artemisa quien nació, antes que Apollo. Obviamente, no voy a debatir aquí sobre el tema de su edad, especialmente tratándose de dioses. Sin embargo, esta secuencia temporal es diferente si nos referimos a las misiones a nuestro satélite y el tiempo que separa el nacimiento de ambos mucho mayor, más de medio siglo. NASA puso mediante las misiones Apollo a un hombre en la Luna en 1969 y pretende poner a una mujer en 2024.

Hace apenas unas semanas, Jim Bridenstine, director de la NASA, anunció su intención de que, en 2024, se produzca ese regreso tan esperado del ser humano a la Luna y que, en esta ocasión, sea una mujer, a través del programa Artemisa, quien ponga su huella en nuestro satélite. Entre otras atribuciones mitológicas, Artemisa era diosa de la Luna. Hasta el momento, solo 12 personas, todos varones y estadounidenses, caminaron sobre la Luna, el último de ellos en 1972, el primero Neil Armstrong (ingeniero aeronáutico por la Universidad de Purdue) en la misión Apollo 11 y el último Harrison Schmitt (geólogo, licenciado por Caltech y doctor por la Universidad de Harvard), en la misión Apollo 17.

Concretamente, en las propias palabras de Bridentsine –y tal y como consta en la web de NASA sobre este tema:

" President Donald Trump has asked NASA to accelerate our plans to return to the Moon and to land humans on the surface again by 2024. We will go with innovative new technologies and systems to explore more locations across the surface than was ever thought possible. This time, when we go to the Moon, we will stay. And then we will use what we learn on the Moon to take the next giant leap - sending astronauts to Mars "

—NASA Administrator Jim Bridenstine

Sin entrar en cualquier otra connotación de estrategia política o económica sobre este anunció --y su viabilidad o no con respecto a la fecha indicada para su desarrollo, que nos adentraría en el ámbito especulativo, alejándonos incluso de la visión científica del tema--, es evidente que el momento en que se produce no es casual. Aunque aún no ha llegado la fecha concreta (20 de julio), nos encontramos en plenos actos de conmemoración del 50 Aniversario del Primer Alunizaje. En 1999 me cupo el honor de ser el organizador del 30 Aniversario a nivel nacional en la sede del CSIC. Veinte años después, la IAU (Unión Astronómica Internacional) ha creado una web específica sobre este extraordinario acontecimiento en la que se registran todos los eventos y actividades alrededor del mundo, algunos de ellos en España. Hasta el momento, yo mismo he sido invitado a participar en tres: en Ronda (VI Jornadas de divulgación científica Diego Pérez de Mesa), Gijón (SPLASHDOWN Festival) y Lleida (Societat Astronòmica de Lleida).

La relevancia de esta futura misión no solamente radica en la necesidad de regresar en una misión tripulada a nuestro satélite, ni en el hecho del género de quien ponga el pie en el marco de Artemisa, sino en llevar a la práctica todo lo aprendido sobre la Luna a lo largo de este medio siglo en nuestro avance científico y tecnológico para el progreso de la Humanidad. La Luna es un puente entre nuestro pasado, nuestros orígenes, vinculando Tierra y Luna a través de las distintas hipótesis de impacto planteadas, la última muy recientemente, en abril de este mismo año, con nuestro futuro, como plataforma de proyección hacia Marte y más allá.

La Luna ya es, de nuevo, cosa de todos. Otro sitio donde el ser humano llevará a cabo sus actividades de manera permanente o semi-permanente. Un nuevo espacio para desarrollar, entre otros temas, nuevos modelos científicos y tecnológicos, ensayos astrobiológicos, pruebas médicas con los astronautas, observaciones astronómicas, análisis de la peligrosidad de objetos cercanos a la Tierra (NEOs), exploración y aprovechamiento de recursos geológicos (agua, minerales) y energéticos (helio-3), estudios psicológicos y sociológicos del comportamiento humano (incluyendo temas legales y éticos), y muchos otros que surgirán cuando la misión de 2024 y el nuevo emplazamiento lunar sean una realidad.

Será, sin duda, una labor inter y transdisciplinar, que conllevará un esfuerzo de toda la Humanidad y que nos permitirá adquirir una nueva perspectiva sobre nuestro planeta y la vida. Una visión socio-cultural probablemente más global, un cambio de paradigma, que ayudará a comprender la importancia de cuidar de la Tierra en nuestro camino hacia la exploración de nuevas fronteras. Sí, Artemisa supondrá un nuevo paso de gigante para la Humanidad en su salida al Espacio y en lo que ello, casi sin ser conscientes, nos retornará y aportará en nuestro día a día.

La Luna. Créditos: NASA

La Luna. Créditos: NASA

Jesús Martínez Frías
Jesús Martínez Frías

Investigador Científico del IGEO (CSIC-UCM). Jefe del Grupo de Investigación del CSIC de Meteoritos y Geociencias Planetarias. Fundador y Director de la Red Española de Planetología y Astrobiología. Miembro de las misiones NASA-MSL (rover Curiosity), ESA-ExoMars y NASA-Mars2020 e instructor de astronautas en el Curso ESA-PANGAEA en el Geoparque UNESCO de Lanzarote. Preside la IAGETH; ha sido profesor en varias universidades y ha publicado 10 libros y más de 200 artículos. Cuenta con dos premios de NASA y 5 de la ESA.

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Si te gusta la naturaleza, el universo y la vida, aquí encontrarás información sobre planetología y astrobiología. Adéntrate en el sistema solar, la materia primigenia y los procesos geobiológicos relacionados con el origen de la Tierra y la vida, su evolución y búsqueda más allá de nuestro planeta.

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