Orión es una de las constelaciones más conocidas en el cielo. Desde regiones cercanas al Ecuador el "gigante" (limitado por el rectángulo que forman las cuatro estrellas más brillantes) parece acostado.  A la izquierda y abajo, en lo que sería la posición de su "hombro" (o axila) esta Betelgeuse, que en esta foto aparece con su característico color rojizo. Crédito: Matthew Spinelli

Algo le esta pasando a Betelgeuse. 

Más o menos desde julio de 2019 astrónomos de todo el mundo que monitorean "permanentemente" el brillo de algunas estrellas interesantes, han notado como la estrella en la axila o el sobaco de Orión (en árabe Ibt al-Jauza que "transliterado" al latín termino siendo Betelgeuse) y que a principios de ese año ocupaba la posición 9 entre las más brillantes del firmamento, ha perdido casi 13 lugares y a la fecha de publicación de esta entrada, se ubica ya en el puesto 22 del ranquin celeste (ver tabla abajo). 

La estrella se esta "desinflando"... bueno, al menos en sentido figurado.

Existen dos posibilidades: o lo que estamos viendo es algo completamente normal (al menos para los estándares de Betelgeuse y las estrellas raritas como ella) o estamos presenciando el principio de algo realmente inusual; tal vez, la antesala de una muy cacareda supernova galáctica (una que llevamos esperando 400 años).

En las últimas semanas se han escrito una multitud de artículos sobre lo que le esta pasando a Betelgeuse (al final encontraran algunos de los mejores que he leído); también han regresado de "la tumba" escritos que se escribieron hace años sobre esta particular estrella y que tienen ahora una actualidad renovada; es posible que este sea solo el principio de una nueva "era de Betelgeuse".

Los que me conocen o me han leído saben que es difícil para mí no meter la cucharada en un tema tan interesante (a pesar de que la mayoría de las veces llego tarde). Es posible que ya todos hayan leído mucho sobre este asunto o es posible que no tengan ni idea de lo que estamos hablando.  En cualquier caso los invito a repasar nuevamente aquí el "enigma de Betelgeuse".

Una lista de las 25 estrellas más brillantes del cielo, entre las que se encuentra Betelgeuse que, en condiciones normales, ocupa un honroso noveno lugar... bueno, eso fue hasta finales de 2019 cuando descendió a las últimas posiciones del ranquin celeste.  Fuente: Wikipedia, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Estrellas_m%C3%A1s_brillantes" target="_blank">https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Estrellas_m%C3%A1s_brillantes</a>

Betelgeuse, honorable desconocida

Comencemos por repasar algunos hechos básicos sobre la protagonista de esta historia.

Betelgeuse es la segunda estrella más brillante de la constelación de Orión (la más brillante hoy es Rigel, la pierna de Orión).  Esto, a pesar de esto su nombre astronómico alternativo, "Alfa Orionis" sugiere que en otro tiempo podría haber sido casi tan o más brillante que Rigel y por la misma razón1, ser nombrada la estrella "alfa" (la más brillante) de la constelación. 

Este detalle pone en evidencia una característica bien conocida de la estrella: su brillo no es constante

Betelgeuse es lo que los astrónomos llaman una "variable semi irregular". En el pasado la estrella pudo llegar a ser tan brillante como su rival Rigel o tan débil como "alfa Centauri", otra estrella muy popular (aunque obviamente no de la constelación de Orión).

Los astrónomos miden el brillo de las estrellas usando una curiosa escala, la "Magnitud V" (última columna en la tabla arriba), en la que un número más grande representa un brillo menor (la razón para este "absurdo numérico" es una larga historia, pero basta con decir que los astrónomos somos científicos apegados a las tradiciones milenarias). 

En promedio, el brillo de Betelgeuse en esta escala es de +0.50, mientras que el de Rigel es +0.12.  En los últimos 6 meses el brillo de la estrella en la axila de Orión ha disminuído hasta tener una magnitud de +1.30, un brillo cercano al de la débil estrella Shaula, la punta del aguijón del Escorpión (y mientras escribo el brillo podría seguir disminuyendo).

Si se tratará de una estrella variable cualquiera, esta disminución no sería más que una curiosidad astrofísica, tal vez sin mayor trascendencia más allá de los círculos académicos. 

El problema es que Betelgeuse no es una estrella cualquiera. 

A pesar de ser una de las estrellas más estudiadas en la historia (aparte del Sol, naturalmente) su distancia no se conoce con precisión.  Se estima que Betelgeuse podría estar ubiacada a entre 400 y 800 años-luz del Sistema Solar (con un valor medio de unos 600 años-luz que usaremos por facilidad a partir de ahora). 

Esta enorme incertidumbre (un error de 400 años-luz de error ciertamente no es algo para estar orgullosos2) hace que muchas de las propiedades físicas que estimamos para ella sean también muy inciertas: a pesar de su popularidad, Betelgeuse es todavía una honorable desconocida.

Como veremos, estas incertidumbres son justamente una de las razones por las que no podemos asegurar con certeza qué le esta pasando a Betelgeuse.

Si usamos esta distancia y su brillo total (incluyendo la luz infrarroja, que emite en abundancia pero es invisible a nuestros ojos3) podemos estimar la luminosidad o potencia de la estrella (cuántos vatios produce). 

El resultado es sencillamente alucinante: Betelgeuse es, en promedio, entre 76.000 y 200.000 veces más poderosa que el Sol (con un valor asumido cerca a la midad de este rango de unos 130.000 luminosidades solares). 

Su parte exterior o fotósfera (aquella zona desde la cuál nos llega la luz que percibimos) es muy fría: tan solo 3.500 grados. Bueno, es fría pero para los estándares estelares: la fotosfera del Sol, por ejemplo, esta 2.000 grados más caliente.

Pero los cuerpos "fríos" incandescentes no deberían ser tan potentes (esta es una regla básica de la física). La única manera para explicar por qué Betelgeuse es tan luminosa es admitiendo que es inmensamente grande: aunque sea fría, su superficie emisora debe ser enorme.   

Usando la estimación de su potencia y su temperatura, es fácil calcular que el tamaño de Betelgeuse tiene que ser no menor de entre 500 y 700 veces el tamaño del Sol.

Betelgeuse es una supergigante roja

Si colocaramos a nuestra protagonista en el centro de una copia del Sistema Solar, su "superficie" estaría ubicada más allá de la órbita de Júpiter.  Vista desde la distancia de Plutón, en este Sistema Solar 2.0, Betelgeuse brillaría 100 veces más de como lo hace el Sol visto hoy desde la superficie de la Tierra.

Es tan grande Betelgeuse, que aparte del Sol, es una de las pocas estrellas a la que le hemos visto la "cara" (ver imágen abajo). 

Betelgeuse es una estrella tan grande que su superficie puede ser "fotografiada" desde la Tierra (en la imagen se ve una fotografía tomada por el telescopio espacial Hubble). si la colocaramos en el lugar del Sol, abarcaría un espacio tan grande como la órbita de Júpiter e incluso podría llegar hasta la órbita de Saturno (dependiendo de cuál sea su verdadera distancia).  Crédito: Hubble.

Usando algunos de los telescopios más poderosos de la Tierra, incluyendo el telescopio espacial Hubble y recientemente el arreglo de antenas de ALMA, la superficie y el espacio vecino de la estrella ha podido ser observada en detalle.  

Los resultados de estas observaciones son realmente extraños.

El "cuerpo" principal de la estrella en realidad podría extenderse hasta un tamaño entre 700 y 1.100 veces mayor que el del Sol (lo que la acercaría a la órbita de Saturno en el Sistema Solar 2.0). Más allá de ese límite, la estrella parece rodeada de una tenue y heterogénea nubosidad, producto de lo que parecen haber sido enormes eruptos de plasma que comenzaron hace entre 30.000 y 100.000 años.  

Betelgeuse, literalmente se esta desbaratando y lo viene haciendo casi durante el mismo tiempo en el que Homo sapiens se ha patoniado la Tierra.

Esta imagen combina datos tomadas por el arreglo de antenas de ALMA de la emisión producida por la estrella (disco naranja) y de aquella producida por gas que la rodea de forma irregular y que habría sido producido por eruptos estelares en los últimos milenios. Crédito: Pierre Kervella, <a href="http://bit.ly/39ov3OX">http://bit.ly/39ov3OX</a>

Otro dato interesante que nos revelan las recientes observaciones hechas con ALMA, es que la estrella rota muy lentamente: a un punto imaginario situado en su superficie podría tomarle 36 años en dar una vuelta completa (un poco más que el mismo tiempo que le toma a Saturno completar una vuelta alrededor del Sol).  En comparación, al Sol le toma solo un mes darse la vuelta.

Medida del efecto Doppler en la luz producida por el monoxido de Silicio presente en la atmósfera de Betelgeuse que han permitido recientemente estimar la velocidad de rotación de la estrella (barra de colores) y de allí el tiempo que le toma darse la vuelta. Crédito: Pierre Kervella, Fuente: <a href="http://bit.ly/2MJPADT" target="_blank">http://bit.ly/2MJPADT</a>.

ALMA también nos ha revelado que su "atmósfera" exterior, muy diluida y transparente podría extenderse incluso a una distancia mayor a 100 unidades astronómicas (ua, 1 ua = distancia promedio de la Tierra al Sol) lo que implicaría que, incluyendo su "irregular atmósfera", Betelgeuse cubriría casi todo el sistema solar si la pusieramos en lugar de nuestra estrella. 

La envoltura gaseosa de Betelgeuse términa diluyéndose en el medio interestelar vecino a más de 1.000 ua (que es más o menos la distancia máxima a la que creemos podría alejarse el hipotético planeta 9 en el sistema solar).  

Betelgeuse es un "universo" en miniatura.

Betelgeuse, la fugitiva

Pero hay un aspecto aún más curioso sobre nuestra protagonista que puede verse en la imagen abajo: Betelgeuse esta volando disparada alejándose del lugar en el que se formo. 

Según recientes modelos del movimiento de la estrella, Betelgeuse parece haber nacido dentro de la nebulosa de Orión en compañía otras estrellas vecinas de la constelación, incluyendo, por ejemplo, las estrellas del cinturón de Orión (los "tres reyes magos" en la tradición hispana).  Una vez nació y seguramente por algún encuentro cercano con una hermana mayor, Betelgeuse salió disparada como un "meteoro" estelar y hoy esta atravesando una zona aparentemente vacía de la nube.

La evidencia de su frenético movimiento, es un "frente" de choque que se hace visible cuando se toma una foto en luz infrarroja de la estrella y sus alrededores (ver imagen abajo). 

Imagen del frente de choque producido por la atmósfera irregular y extendida de Betelgeuse al moverse "supersónicamente" en el gas de la nube molecular gigante de orión. Crédito: Telescopio Herschel / Leen Decin / ESA

Aparte de ser una interesante curiosidad, esta imagen le ha permitido a ingeniosos astrónomos estimar la cantidad de masa que esta perdiendo actualmente Betelgeuse en el espacio; pero también la que ha perdido en los últimos milenios e incluso el tiempo que lleva "desbaratándose". 

Los números, como todo lo "Betelgeusiano", son alucinantes.

En 1 milenio (que es un abrir y cerrar de ojos para una estrella) Betelgeuse ha perdido el equivalente a la masa de 2 planetas Júpiter completicos.  Depués de entre 30.000 y 100.000 años de vomitar plasma a ese ritmo, la estrella ha expulsado tanta masa como la que contiene una estrella enana entera. 

Si pudieramos reunir con una "pala cósmica" los eruptos de Betelgeuse en los últimos 100 milenios, tendríamos gas suficiente para hacer una estrella del tamaño de la vecina Proxima Centauri.

Pero ¿por qué esta Betelgeuse desbaratándose? 

Esta es precisamente una de las pistas más importantes para conocer su estado evolutivo actual y su futuro inminente.

El pasado y futuro de Betelgeuse

Los datos que hemos recabado de la estrella y que hemos presentado hasta ahora, sumados a la observación de otras estrellas en el cielo similares a Betelgeuse, algunas más jóvenes y otras más viejas, pero especialmente, la disponibilidad de modelos computacionales cada vez más sofisticados sobre el funcionamiento interior de las estrellas y sus cambios a medida que consumen el combustible nuclear del que fueron dotadas, nos permiten hoy por hoy contar la historia de nuestra protagonista.

Al hacerlo, sin embargo, no debemos perder de vista que hay incertidumbres tan grandes en la distancia de Betelgeuse, que cualquier conclusión que nos den los modelos debe ser tomada con suma precaución

¡No se me emocionen mucho!

El primer dato clave es la masa de la estrella. 

Pesar a Betelgeuse ha sido realmente difícil.  No hay nada cerca (una compañera, un planeta) que nos permita medir su gravedad

Para estimar la masa de estrellas como Betelgeuse, los astrónomos simulan la evolución de miles de "estrellas sintéticas" (estrellas en el computador) con masas y composiciones químicas diversas.

Durante esa evolución, las "estrellas sintéticas" cambian su potencia, su tamaño y temperatura exterior.  En algunos modelos, incluso, es posible predecir eruptos de materia similares a los que hemos observado en la Betelgeuse real y determinar su magnitud y duración. 

Comparando los resultados de todas esas simulaciones con las propiedades observadas de Betelgeuse (incluyendo especialmente los datos sobre la perdida de masa), los científicos pueden matar como varios pajaros de un solo tiro (ver imagen abajo).

Un ejemplo de cómo los astrónomos determinan la masa y edad de estrellas como Betelgeuse.  El dibujo es un pedazo del famoso diagrama H-R que sirve para representar la potencia (eje vertical) y la temperatura (eje horizontal) de una estrella, especialmente de sus cambios (líneas).  Las propiedades observadas de Betelgeuse corresponden al punto negro y las barras representan los errores.  Cada una de las líneas corresponde a la evolución de estrellas sintéticas diferentes (con masas entre 18 y 22 masas solares).  Como puede verse la tarea de interpretar cuál corresponde a Betelgeuse, no es para sencilla. Las conclusiones por lo tanto deben interpretarse con cuidado.  Crédito: Dolan et al. (2016) <a href="http://bit.ly/39q7NzY" target="_blank">http://bit.ly/39q7NzY</a>.

Al encontrar la estrella sintética que, después de evolucionar en el computador, se parece más a Betelgeuse, es posible: (1) estimar cuál es la masa de Betelgeuse, (2) estimar cuál es su edad, (3) estimar que combustible esta quemando actualmente, (4) estimar cuánto tiempo le queda para quemar el combustible que le resta. 

Los resultados, otra vez, son muy inciertos, pero una historia consistente ha empezado a emerger en las últimas décadas. 

Betelgeuse podría tener una masa entre 15 y 25 masas solares. De ese amplio rango, la masa asumida por los modelos más recientes para predecir su evolución presente y futura es de 20 masas solares.  Es decir, algunas de las conclusiones presentadas a continuación podrían modificarse bastante si la masa es mucho menor o mucho mayor (¡no lo pierdan de vista!) 

Su edad podría estar entre 8 y 8.5 millones de años.  Es decir, Betelgeuse nació cuando vivía en la Tierra el último antepasado común de los Gorilas y Homo Sapiens.

La estrella es "reciente", pero muy "vieja"4: si creemos en los modelos, Betelgeuse ya habría consumido completamente todo el Hidrógeno en su centro.  Es más, a juzgar por su enorme tamaño y potencia, la estrella se encuentra actualmente en una fase conocida como "rama de supergigante roja" (RSG por su sigla en inglés) en la cuál la fuente más importante de energía proviene de la fusión nuclear de Helio para formar principlamente Carbono.

Todo parece indicar que Betelgeuse todavía no ha empezado a fusionar ese Carbono (que sería la siguiente etapa en su vida) lo que nos da una idea muy precisa de cuánto tiempo podría faltar para su espectacular final. 

Pero hay un factor que complica las cosas: la rotación. 

Si Betelgeuse rota muy lentamente, como parecen indicar las últimas observaciones de ALMA, los movimientos convectivos en su interior podrían mezclar el material de la estrella y llevar combustible "fresco" al centro, manteniendo la "llama encendida" por más tiempo.  Esto retrasaría el inició de las siguientes fases de la evolución estelar y naturalmente haría que tuvieramos que esperar aún más para su explosivo desenlace.

Si creemos en los modelos más recientes (2016), es decir, si admitimos que Betelgeuse tiene 20 masas solares y todavía no ha terminado de quemar todo el Helio que fabrico en el centro durante su vida adulta, el tiempo que le restaría de vida estaría entre 100.000 y 1 millón de años.

En el primer caso, la probabilidad de que Betelgeuse estallará como una Supernova durante el lapso de nuestras vidas, sería de 1 en 1.000 (el equivalente a ganarse una lotería de tres cifras... ¡que emocionante!) 

Pero si el escenario es menos favorable (la estrella es menos masiva o en su interior los elementos se mezclan con eficiencia), no existe ninguna posibilidad de que ustedes y yo veamos juegos artificiales en Orión mientras estemos vivos.  El privilegio de ver una supernova galáctica a unos centenares de años luz, lo heredaran nuestros descendientes (es decir, los que sobrevivan a la crisis climática... ¡si es que lo hacen!).

Sin embargo, hay todavía una remota y emocionante posibilidad.

Supongamos que nuestro modelo de referencia no es el correcto.  Imaginemos que Betelgeuse en realidad tiene la masa más grande admisible por las observaciones (25 masas solares).  Supongamos que la estrella ya termino de fusionar Helio (lo que es todavía admisible dentro de las incertidumbres observacionales) y que ayer, tal vez por la mañana, el Carbono en su centro acaba de encenderse. 

Si ese fuera el caso ¿cuánto le tomaría a Betelgeuse estallar?

La física nuclear enseña que entre más pesado el combustible, más caliente debe estar el plasma para fusionarlo; y a mayor temperatura, más rápidas son también las reacciones nucleares.  Según las estimaciones más conservadoras (ver tabla abajo) a Betelgeuse le tomaría tan solo 600 años quemar todo el Carbono fabricado en su centro, 6 meses quemar a continuación el Oxígeno y menos de 1 día para estallar.

Estructura del núcleo de una estrella de 25 masas solares al final de su vida y tiempos estimados para la fusión completa de cada combustible nuclear.  Fuente: Swinburne University, http://bit.ly/2SCgFfV

En una coincidencia asombrosa, 600 años es justamente la distancia en tiempo-luz que nos separa de la gigante agonizante. 

Si el proceso de fusión de Carbono hubiera comenzado justamente en la baja edad media (alrededor del tiempo en el que Juana de Arco encabezaba sus primeros ataques contra el ejercito inglés en la guerra de los cien años) ¡mañana posiblemente estaría ocurriendo la explosión de Supernova... ¡pero en Betelgeuse!; en la Tierra, todavía tendríamos que esperar 600 años para que ver en al cielo el episodio final de esta historia.

De modo que ni siquiera en el escenario más favorable parece probable que veamos pronto la consabida supernova .

La animación arriba muestra lo que veríamos en el cielo si Betelgeuse hubiera explotado como Supernova hace 600 años (la distancia media a la que está).  Primero presenciariamos un poderoso pero corto estallido (algunos minutos u horas), después veríamos como el brillo de la estrella crece hasta alcanzar una magnitud de -12.4 (similar a la de la Luna llena).  Durante varias semanas podríamos leer a la luz de Betelgeuse.  El brillo de la estrella sería tan grande y estaría tan concentrado que es posible que no pudieramos ver directamente hacia ella sin hacernos daño.  Durante este tiempo Betelgeuse sería visible incluso de día.  Al cabo de unos meses desaparecería primero del cielo diurno y después también del cielo nocturno.  Con un telescopio, a lo largo de decádas, empezaríamos a notar como en el lugar en el que antes había una estrella empezaría a crecer en tamaño una nebulosa (remanente de supernova).

De regreso al enigma

Magnitud promedio semanal de Betelgeuse en los últimos 50 años.  Es bastante notable la reducción del brillo de los últimos meses, que, según estos datos, no tiene precedente en el último medio siglo.  Fuente y metodología: http://bit.ly/2sxUyga

Si Betelgeuse no va a explotar pronto como una Supernova, ¿qué es exactamente lo que le esta pasando a la gigante? 

Como puede apreciarse en las curvas de la imagen arriba, Betelgeuse es realmente una estrella voluble e impredecible.  Su brillo varia (aparentemente) de forma errática y lo hace en el lapso de unos pocos meses, justo como esta ocurriendo ahora5

A nadie que conozca realmente la estrella, como espero lo estamos haciendo todos por estos días después de este inusitado interés, le debería sorprender realmente el comportamiento intempestivo de la gigante de Orión.  

Los astrónomos que estudian la estrella han postulado distintas causas para estos cambios. 

De un lado la estrella podría sufrir cambios en su tamaño y temperatura (pulsaciones), como las hemos visto en otras estrellas envejecidas.  Estas pulsaciones hacen que la estrella se vuelva más caliente y por lo tanto más luminosa, cuando la estrella se encoje; y viceversa. 

Si lo que estamos viendo en Betelgeuse es un cambio en su tamaño, la estrella se debe estar enfríando, mientras se hincha.

Adicionalmente, y como sucede en estrellas como el Sol y la misma Betelgeuse, la superficie de la gigante podría tener parcelas inmensas más oscuras o más brillantes que el resto de la superficie; manchas o faculas estelares como las llamamos en el caso del Sol.

Estas manchas podrían aparecer y desaparecer de forma impredecible, no solo por efecto de las cosas desconocidas que pasan cerca a la superficie de la estrella, sino también por que su rotación hacen que aparezcan y desaparezcan en el borde.

Si este es el caso, tal vez lo que estamos viendo es que Betelgeuse se está dando la vuelta lentamente y nos esta mostrando un lado más oscuro del que habíamos visto en los últimos 15 años.

Pero quizás el efecto más notable que podría ser responsable de estas variaciones en el brillo, en especial una tan pronunciada como la que estamos presenciando ahora, sea la increíblemente compleja estructura de sus "celdas convectivas" (ver imagen abajo).

Betelgeuse, así como el Sol, es una "olla hirviente" de plasma.  En ella material calentado en el interior se hace más ligero y flota hasta asomar en la superficie como una mancha brillante (este material forma lo que los astrofísicos llaman una "celda convectiva"); después de muchos meses enfriarse se vuelve más opaco, más denso y se sumerge nuevamente en la estrella. 

La creación, ascenso y descenso de estas celdas es completamente aleatorio y practicamente impredecible. 

Tal vez lo que estamos viendo no sea más que el momento en el que el material de una enorme celda convectiva que cubre una porción significativa de la superficie, se ha enfríado oscureciendo la cara de la estrella y justo ahora empieza a hundirse para iniciar un nuevo ciclo.

O tal vez no.

Todavía queda mucho por aprender sobre la estrella en el sobaco del gigante.

Notas

  1. En realidad la razón por la cual Betelgeuse fue llamada por Johann Bayer en 1603 "Alfa Orionis", no es necesariamente porque tuviera en algún momento un brillo mayor que el de Rigel (aunque esto puede haber pasado en algún tiempo en el pasado).  La razón fue mucho más humana. Una excelente explicación para la misma puede encontrarse en este podcast: http://bit.ly/2ZzX4yA.  De cualquier manera el parecido entre el brillo de Betelgeuse en su máximo y el de Rigel, fue ciertamente acicate para que Bayer no usará el criterio de nombrar las estrellas más brillantes de la constelación en orden estricto de brillo. 

  2. No es fácil medir la distancia a una estrella gigante.  La distancia de las estrellas cercanas se estima usando el denominado método del paralaje. En este método, se mide primero el cambio sutil en la posición de la estrella estudiada respecto a estrellas mucho más lejanas, cuando se la mira desde los extremos de la órbita de la Tierra.  Entre más lejana es la estrella, más pequeño sera ese cambio (paralaje).  Para la mayoría de las estrellas, que se ven como puntos, incluso a través de los telescopios más grandes, el paralaje puede medirse con relativa facilidad (si están cerca).  El problema con Betelgeuse es que es una estrella gigante y desde acá ya no se "ve" como un punto.  El paralaje de Betelgeuse se ha estimado en 7 milisegundos de arco (mas), pero su tamaño aparente en el cielo es de casi 50 mili segundos de arco (mas) ¡más de siete veces más grande!  Esta es una de las fuentes más importantes de error (pero no la única) en la medida de la distancia de Betelgeuse y por lo tanto en todas las demás propiedades de la estrella.

  3. Si nuestros ojos pudieran percibir toda la luz, visible e infrarroja emitida por Betelgeuse, esta sería la estrella más brillante en el cielo después del Sol, alcanzando una magnitud aparente cercana a la de la Luna llena.  Lamentablemente nuestros ojos solo perciben un estrecho rango de longitudes de onda y nos privan de este soberbio espectáculo. 

  4. Decimos que una estrella es "vieja" si esta en una etapa avanzada de su evolución, no importa el tiempo que le tome llegar allí.  Estrellas de masas muy distintas pueden llegar a "viejas" en tiempo muy diferentes.  Al Sol por ejemplo le tomara 12.000 millones de años (medidos desde el momento de su nacimiento hace 4.560 millones de años) llegar a "vieja" (convertirse en una gigante roja).  Por el contrario a una estrella de 20 masas solares le toma solamente entre 8 y 9 millones de años llegar a un estado análogo.  Al contrario una estrella podría ser muy "antigua" o muy "reciente" dependiendo de hace cuanto tiempo nació respecto al presente.  Así, Betelgeuse es una estrella reciente, pero el Sol es antiguo y Proxima Centauri, con una edad de unos 10.000 millones de años es una de las estrellas más cercanas y antiguas que conocemos.

  5. En realidad se han "identificado" dos ciclos superpuestos en las variación del brillo de Betelgeuse: uno de aproximadamente 1 año y otro de unos 6 años. Un análisis reciente ha mostrado que justo a finales de 2019 los dos ciclos podrían estar en su mínimo, lo que haría que los fenómenos que los causan (que en cualquier caso serían fenómenos considerados "normales" para la estrella) se estarían superponiendo y esto explicaría por qué el descenso tan pronunciado del brillo.

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Jorge Zuluaga
Jorge Zuluaga

Profesor titular del Instituto de Física de la Universidad de Antioquia (UdeA) en Medellín, Colombia. Fundador del pregrado de astronomía de la UdeA e investigador del grupo de física y astrofísica computacional y del Solar, Earth and Planetary Physics Group. Padre de 3, maestro y divulgador por instinto. Tiene el nombre de un asteroide (347940) Jorgezuluaga.

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