En abril de 1633 Galileo Galilei compareció ante el tribunal de la Inquisición católica después de ser acusado de sostener publicamente la "opinión" de que la Tierra rotaba sobre su eje y daba vueltas alrededor del Sol.  La acusación a Galileo se había agravado después de que unos años antes la iglesia de Roma le había prohibido expresamente insistir en esta idea que contradecía las enseñanzas de los teólogos, los únicos interpretes autorizados de la Biblia.  Ese día fue obligado a leer ante el ente acusador un texto en el que abjuraba de sus "opiniones" y se comprometía a no repetirlas en público

Galileo abjura ante la Inquisición católica de sus opiniones sobre el movimiento de la Tierra.  La leyenda cuenta que antes de salir del recinto dice entre dientes Eppur si muove (sin embargo se mueve).  Fuente: http://bit.ly/341Sies

Pero Galileo, un ferviente católico pero también un empirista consumado sabía que los datos observacionales, algunos de ellos recabados por él mismo con su telescopio, así como sus propias elucubraciones teóricas sobre el movimiento (producto también de innumerables experimentos), no podían estar equivocados

Dice la anecdota apócrifa (que parece no paso de ser más que una "leyenda urbana" que surgió en los años posteriores a la muerte de Galileo) que al salir de la sala, aún después de ser condenado a cadena domiciliaria perpetua, y sin que lo oyeran sus verdugos, dijo entre dientes en su lengua materna "Eppur si muove" ("y sin embargo se mueve.")

El 12 de noviembre de 2018, Shmuel Bialy y Abi Loeb del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica de Harvard publicaron en la prestigiosa revista "Astrophysical Journal Letters" un manuscrito en el que exploraban la posibilidad de que 'Oumuamua (cuyo nombre se pronuncia con diptongo no con híato como lo hacen muchos gringos y que también lleva un apóstrofe al principio), un extraño objeto procedente del espacio interestelar descubierto en 2017 y que para entonces ya estaba bien lejos del interior del sistema solar, fuera en realidad una "vela" de fabricación extraterrestre que por casualidad (o por diseño) habría sido "arrollada" por el Sol en su deambular por la Galaxia.

Palabras más, palabras menos, lo que sugerían los colegas de la Universidad de Harvard era que efectivamente existían extraterrestres y que un dispositivo suyo se les habría posiblemente extraviado hasta terminar en nuestro patio trasero.

Las reacciones de la comunidad astronómica no se hicieron esperar y en general fueron de rechazo casi unánime a las ideas de Bialy y Loeb.  Las críticas, sin embargo escalaron más allá de la discusión científica y se convertieron en un rechazo "social" (dentro de la comunidad científica) a un trabajo  que muchos consideraron casi como una "traición" al "espíritu de la ciencia" que busca explicar el mundo recurriendo a modelos y teorías viables, sin apelar innecesariamente a un número exagerado de hipótesis o a hipótesis "extrafalarias."

Los que dijeron menos, tildaron a Biely y Loeb simplemente de pantalleros, científicos que buscan llamar la atención en los medios (un fenómeno cada vez más común entre nosotros los científicos como debemos reconocer con un poco de vergüenza.)  Otros fueron aún más lejos y consideraron que su trabajo echaba leña a la hoguera pseudocientífica de la odiosa ufología.

Bialy y Loeb nunca se retractaron y al contrarió escribieron interesantes defensas a sus posiciones, no solo en la literatura especializada sino también en blogs y otros foros públicos.

Un año después del incidente, Bialy y Loeb frente al tribunal de la "inquisición social" de la ciencia (guardadas naturalmente las proporciones y advirtiendo que la analogía no es estricta), podrían decir, como el Galileo de la historia apócrifa, que 'Omuamua "eppur si accelera."

'Oumuamua el raro

Una representación artística del extraño objeto interestelar Oumuamua, en el que se asume que es similar a un asteroide o cometa con una forma peculiar.  Crédito: Observatorio Europeo Austral / M. Kornmesser

La anómala naturaleza de 'Oumuamua se reveló unos meses después de que el telescopio Pan-STARRS en Hawaii lo descubriera (en octubre de 2017) y anunciara al mundo que el objeto se movía más rápido de lo que el Sol le permitía a sus "subditos": el objeto tenía que venir desde afuera del sistema solar

Entre octubre y noviembre de 2017, varios de los más grandes telescopios en Tierra (a los que se unieron después los telescopios espaciales Hubble y Spitzer), dirigieron sus objetivos hacia el visitante interestelar antes que se perdiera de vista, para deducir a través del estudio de la tenúe luz que ahora reflejaba del Sol, algunas de sus propiedades: forma, tamaño, rotación, refelctividad, órbita precisa y composición físicoquímica. 

Cuál no sería la sorpresa que se llevaron los astrónomo al descubrir que el objeto tenía una forma realmente anómala (ver dibujo arriba.)  

La mayoría de los asteroides y cometas que giran alrededor de muchas estrellas, y que pertenecen a una categoría común conocida como "objetos pequeños" y a la que se cree pertenece también el visitante, tienen formas que se asemejan a las de una papa. 

Por sus dimensiones y masa, la gravedad de estos cuerpos pequeños no es suficiente para redondearlos como a los planetas o las lunas grandes. En su forma quedan "congeladas" las condiciones mismas de su formación, modificadas lentamente a través de una historia de colisiones antiguas.  Los más raros (normalmente cometas), bien sea por colisiones o por la erosión causada por la sublimación del hielo del que están hechos (el hielo en el vacío del espacio no se "derrite", sino que se vuelve gas directamente, se "sublima" como dicen los físicos), pueden adoptar la forma de una pera, mancuernas (pesas individuales de gimnasio) como las que recordamos tienen el cometa Churyomov-Gerasimenko o discos aplanados como uno de los "lóbulos" del objeto transneputiniano Arrokoth (antes llamado informalmente Ultima Thule), sobrevolado por la sonda New Horizons a principios de 2019.  

Pero 'Oumuamua era realmente distinto. Un análisis juicioso de su luz demostraba que teníamos ante nosotros un gigantesco cigarro (o tal vez un disco achatado) de unos 300 metros de largo y 40 metros en la parte más ancha (al menos en su imágen proyectada en el cielo). Otros objetos alargados habían sido vistos en el sistema solar, pero la proporción entre largo y ancho igual a (mayor que) 6 a 1 que exhibía 'Oumuamua era verdaderamente insólita. 

No solo la forma de 'Oumuamua era extraña.  Su órbita también resultaba curiosa.  Después de aproximarse al Sistema Solar dirigiéndose casi en línea recta hacia el Sol, 'Oumuamua termino acercándose a nuestra estrella a una distancia menor a la del planeta Mercurio, dió la vuelta y se alejó también en línea recta en otra dirección (ver imagen abajo).

Representación gráfica de la órbita de Oumuamua.  Crédito: Tomruen/Wikimedia.

Las especulaciones no se hicieron esperar.  'Oumuamua parecía una sonda "teledirigida" para estudiar al Sol.  ¿Cuál era la probabilidad de que un objeto que entrará por casualidad al Sistema Solar se aproximara a nuestra estrella siguiendo exactamente ese camino tan peculiar? El número no es difícil de estimar: ¡1 en un millón de millones!  'Oumuamua se convertía así en un plato calientico para los especuladores profesionales.

Pero el Universo es vasto y la materia, incluso en la forma de guijarros sólidos, llena cada rincón del universo (al menos a escalas astronómicas.)  Incluso una probabilidad de 1 en un billón parecía una lotería muy difícil de ganar para un "jugador solitario" pero si hay más de un billón de ellos jugando cada año la loteria de encuentros estelares fortuitos, alguno tendría que ganárselo.  Ese resulto ser precisamente el caso. Una estimación de la densidad espacial de objetos pequeños que rodeaban las estrellas cerca al Sol, conducía exactamente al número correcto: a nuestro sistema planetario entran en promedio cada año del orden de 1 billón de 'Oumuamuas pero muy pocos se acercan al Sol a una distancia realmente pequeña y mucho menos son descubiertos por nuestros telescopios.

La órbita de 'Oumuamua no tiene nada de raro y un proceso astronómico realmente fortuito podría explicarla.

Para descartar sin embargo la posibilidades más remotas, algunos astrónomos sugerimos en redes que se realizara una sencilla comprobación. Si se dirijían antenas muy sensibles hacia el objeto durante su retirada, se podría comprobar que no escapará de él ninguna débil señal de radio que revelara la (remotísima) posibilidad de que tuvieramos frente a nosotros una sonda extraterrestre.  Loeb fue más lejos e hizo la solicitud formal a los distintos sistemas que buscan señales de radio extraterrestres para que hicieran las verificaciones correspondientes.

Las mediciones fueron hechas por las antenas del Allan Array y por el radio telescopio gigante de Green Bank y el resultado fue contundente: ninguna señal de radio anómala salía de este objeto.  O bien el cuerpo era una pila de rocas y hielo (como la inmensa mayoría piensa que es) o, en caso de ser artificial todo dispositivo electrónico a bordo había quedado en un profundo "silencio" radioeléctrico.

'Oumuamua se acelera

Varios meses después de su paso por el sistema solar interior (que duro tan solo unos 30 días), la posición del objeto seguía monitoréandose con telescopios en Tierra y en el espacio, con el fin de precisar aún más su órbita.  El 12 de julio de 2018 un numeroso grupo de investigadores de todo el mundo, reportaron en un artículo en la prestigiosa revista Nature una nueva rareza en el visitante.

Al estudiar con precisión los cambios velocidad con la que se alejaba del Sol en los meses que siguieron a su aproximación, encontrarón que en lugar de desacelerarse (perder rapidez) como se esperaba de un cuerpo sometido solamente a la gravedad del Sol (regida por las leyes de Einstein-Newton), 'Oumuamua parecía estar perdiendo velocidad más lentamente

En otras palabras si nos pusieran en una pequeña nave espacial sin motor al lado del objeto y que tuviera inicialmente la misma velocidad que llevaba el intruso en una fecha dada, con el tiempo 'Oumuamua terminaría adelantándonos lentamente.  Es como si el visitante tuviera un "pequeño motor" que lo impulsará o lo acelerará en dirección contraria al Sol.

En el sistema solar hay otros cuerpos con "motores naturales" que no necesariamente fueron construídos por Homo sapiens.  Los cometas, por ejemplo, que están hechos casi todos de Hielo, son empujados sutilmente cuando el hielo se sublima. En algunos lugares de su superficie hay incluso "chorros" de gases que son casi "motores naturales" que desvían sutilmente a los cometas del camino que esperaríamos que siguieran. 

'Oumuamua podría ser entonces un cometa y la aceleración observada ser producto de la sublimación de su hielo.  La hipótesis de la aceleración por "motores naturales" de gas enfrentaba, sin embargo, varios problemas: 1) la sublimación podría tambier cambiar la rotación (al producir fuerzas no alineadas o torques) y eso no se había visto, 2) para producir la aceleración observada casi el 10% de la masa de 'Oumuamua se habría tenido que sublimar (¡demasiado!) y 3) las observaciones detalladas del objeto nunca revelaron una atmósfera de polvo a su alrededor o una coma como se le llama atmósfera observada alrededor de casi todos los cometas e incluso en algunos asteroides "activos" (con sublimación.)

Pero había otro detalle en la aceleración extra del visitante que hacía del problema uno mucho más interesante: el valor de esa aceleración anómala dependía de la distancia al Sol y disminuía precisamente siguiendo una ley del inverso del cuadrado de la distancia.  "¿Y eso con qué se come?" preguntaran algunos.  Esto básicamente significa que cuando el cuerpo estaba al doble de la distancia, la aceleración anomala era casi exactamente la cuarta parte.  Cuando estaba al triple, la novena parte y así sucesivamente.

Hay dos fenómenos físicos en el sistema solar que disminuyen en esa misma proporción: 1) la intensidad de la gravedad (que sabemos debería frenar al objeto no acelerarlo) y 2) la intensidad de la luz del Sol.

Este útlimo fenómeno planteaba una posibilidad interesante: la luz del Sol podría estar causando la aceleración de 'Oumuamua

Desde los tiempos de James Clerk Maxwell sabemos que la luz no solo transporta energía de un lugar a otro sino que también que "empuja" y lo hace justamente en proporción directa con su intensidad o brillo. 

Una hermosa demostración de que la luz empuja.  Este aparato, conocido como el radiómetro de Crookes consiste de unas veletas muy livianas que se mueven en un vacío y que al reflejar y absorber la luz son empujadas.  Crédito: Nevit Dilmen/Wikimedia.

Si es así ¿por qué los planetas y las naves espaciales no se salen de sus órbitas "empujados" por la luz del Sol?

El empuje lumínico es increíblemente sutil y para un objeto convencional como una roca, un cohete o un planeta, su efecto es despreciable comparado con la fuerza gravitacional que producen el Sol y otros cuerpos del sistema. 

Sin embargo si un cuerpo es muuuuuy liviano para su tamaño (es decir, si tiene una densidad muuuuuuy pequeña) la luz solar puede empezar a hacer mella en su movimiento. 

La mayoría de las rocas en el sistema solar tienen densidades similares o varias veces mayores a las del agua (como las rocas con las que tropezamos en los caminos en la Tierra.) La densidad de algunos cometas, puede ser tan baja como 1/10 de la densidad del agua (algunos astrónomos los comparan prácticamente con "algodones de azúcar cósmicos.")  Pero para que un cuerpo del tamaño de 'Oumuamua pudiera ser empujado por la luz del Sol su densidad tendría que ser 10.000 a 100.000 veces menor que la del agua.  ¿Entienden para dónde vamos?

¿Una vela extraterrestre?

Después de considerar varios mecanismos físicos alternativos para explicar la aceleración anómala de 'Oumuamua (mecanismos que no han sido descartados tampoco), los astrónomos estaban "arrinconados" (y siguen estándolo a mi buen saber y entender.)  

Es justo en este punto en el que entraron los colegas de Harvard. Para ponerlo en términos coloquiales su razonamiento era "si camina como pato, tiene plumas, grazna como pato y anda cerca del agua ¡es un pato!" ¿o no?

En su artículo del 11 de noviembre de 2019 pusieron todas las herramientas teóricas a su disposición para analizar científicamente la hipótesis de que 'Oumuamua podría ser los restos de una vela solar, tal vez plegada y erosionada por los efectos de centenares de miles de años de vagancia por el medio interestelar, que término metiéndose en nuestro patio trasero. 

Después de varios análisis encontraron que los datos observacionales coincidían con algunas expectativas razonables para las propiedades de este tipo de objetos.  Una sola conclusión se deriva de su juicioso análisis: en efecto, las propiedades dinámicas de 'Oumuamua son consistentes con las de una vela solar extraterrestre.

En dos artículos posteriores (él último publicado en enero de 2019, ver Enlaces de interés al final), Loeb enumeraba otras 6 anomalías en las propiedades observadas de 'Oumuamua que serían consistentes con la hipótesis de una vela solar. 

¿Significa esto que definitivamente 'Oumuamua es un objeto artificial? ¡por supuesto que no!

En Juio de 2019 una vela solar, la LightSail 2, fue desplegada en órbita en una misión de la Planetary Society.  Si bien no es la primera vez que se prueba este concepto esta es una de las primeras imágenes de este tipo de objetos desplegados en órbita.  Una civilización suficientemente avanzada habría hace mucho dominado este tipo de tecnología y enviado por el espacio interestelar velas estelares.  Crédito: Planetary Society.

Con los datos disponibles, difícilmente se pueden descartar todas las hipótesis alternativas para decantarnos por una sola de ellas, especialmente por una tan extraordinaria (y vale la pena mencionar también tan poco "popular" entre los científicos.)

Pero así funciona la ciencia: en la ausencia de evidencia definitiva para descartar la totalidad de las hipótesis alternativas, a veces tenemos que admitir hipótesis que pueden no gustarnos o parecer altamente improbables.

En palabras de Arthur Conan Doyle a través de su memorable personaje Sherlock Holmes (una cita que acostumbra usar Loeb en sus escritos) "Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad"

¿Qué es lo "imposible" y lo "improbable" en este caso?

De la cuchilla de afeitar de Ockham a la ufología

A modo de resumen y reflexión final, examinemos los hechos incontrovertibles en este interesante episodio en la historia de la ciencia (un resumen completo y riguroso de la información disponible sobre 'Oumuamua, incluyendo una valoración objetiva de la hipótesis de Bialy y Loeb esta disponible en este artículo reciente):

  1. Un objeto con una velocidad mayor a la de velocidad de escape del sistema solar se aproximo al Sol en septiembre-octubre de 2019 y ahora esta en una trayectoria de sálida de nuestro sistema planetario.  

  2. El objeto tiene una forma "insólita" poco frecuente en otros objetos pequeños del sistema solar (podría ser un cigarro, un disco plano o una lámina.)

  3. Al menos mientras estuvo cerca al Sol, 'Oumuamua no estaba rodeado de una coma (atmósfera de gas y polvo) como la tienen mayoría de los cometas, incluyendo el último objeto interestelar descubierto 2I/Borisov (ver foto abajo.)

    Imagen del telescopio espacial Hubble del cometa interestelar 2I/Borisov que fue descubierto en 2018 y en diciembre de 2020 alcanzará su punto más cercano al Sol.  Crédito: HST.
  4. Además de la desaceleración producida por la gravedad combinada del Sol y los planetas del sistema solar, el cuerpo tiene una aceleración anómala 1.000 veces menor que la primera, y que apunta en dirección contraria al Sol. 

  5. De todos los modelos matemáticos posibles el que mejor se ajusta a la variación observada en la aceleración anómala es aquel que implica que ella disminuye con el cuadrado de la distancia al Sol.

  6. 'Oumuamua esta hoy a una distancia tan grande del Sol que es imposible observar su posición con la precisión necesaria usando los telescopios en Tierra y en el espacio disponibles actualmente. Sin embargo el objeto seguirá dentro del sistema solar por varios miles de años.

  7. Existen varios modelos capaces de explicar igual de bien, no solo la aceleración anómala de Oumuamua, sino también su origen y características física y dinámicas.  Los modelos de Bialy y Loeb, que proponen que se trata de una vela artificial de fabricación extraterrestre, también lo hacen.

Más allá de estos hechos y en ausencia de nuevas evidencias, todas las hipótesis y modelos que se formulen en el marco de la ciencia (usando la razón, las matemáticas y las leyes conocidas de la física) para explicar las extrañas propiedades de este insólito objeto, merecen respeto y atención. En términos estrictamente prácticos, todas ellas son igualmente válidas.

En el tiempo en el que Galileo compareció ante la Inquisición, el modelo Copernicano que defendía el astrónomo Pisano tenía en realidad un competidor capaz de explicar casi tan bien como éste toda las observaciones que él mismo había realizado.  Se trataba del modelo de Tycho Brahe, en el que la Tierra estaba en el centro del movimiento del Sol y la Luna (posiblemente rotando alrededor de su eje) y los demás planetas giraban alrededor de él. 

Fue el análisis juicioso de Johanes Kepler de las observaciones del mismo Tycho Brahe, sumado a sus posteriores predicciones astronómicas increíblemente precisas basadas en un modelo heliocéntrico y que serían confirmadas durante ese mismo siglo, pero más importante aún, la aparición de un modelo físico consistente con el modelo copernicano (el de Newton y sus compinches) las que nos permitieron finalmente reconocer que Galileo tenía razón, que la iglesia se equivocó (también en esto) catastróficamente, y que la Tierra "se muove in fatto" (en efecto se mueve.)

Lamentablemente, en el caso de 'Oumuamua, todo parece indicar que no tendremos la suerte de contar (por ahora) con el equivalente a las observacion de Tycho Brahe (¡aunque Keplers si hay muchos!)  Por lo tanto la hipótesis extraterrestre no puede descartarse de plano: 'Oumuamua "eppur si acelera."

Sin embargo, desde un punto de vista filosófico y sociológico la discusión continúa.

Dice el principio de la "cuchilla de afeitar de Ockham" o en breve el principio de la navaja de Ockam, que los modelos con menos hipótesis deben siempre preferirse sobre aquellos que se valen de muchas de ellas, especialmente de algunas completamente innecesarias.

Suponer que hay extraterrestres para explicar porque 'Oumuamua se acelera, es visto todavía por la mayoría como una clara violación al principio de la navaja de Ockham. Los extraterrestres, dice la mayoría, son una hipótesis innecesaria y excesiva en este caso.

Sin embargo, en la era de SETI y la astrobiología científica y después del descubrimiento de miles de sistemas planetarios, decenas de ellos con planetas parecidos al nuestro, tal vez vaya siendo hora de no satanizar más la hipótesis extraterrestre. 

Hacerlo tampoco debe entenderse como una reinvindicación de "las verdades" pseudocientíficas de los odiosos ufólogos.  Pensar que eso es justamente lo que propongo y que implícitamente asumen Biely y Loeb, sería tan absurdo como pensar que el descubrimiento de que 1.000 neuronas juntas pueden exhibir propiedades emergentes y de allí explicar la conciencia, sería una reinvindicación de las especulaciones supersticiosas y dogmáticas de las religiones milenarias.

Dejénme insistir (así suene a cacofonía): así como admitir que la actividad cerebral es más que la suma de la actividad de las neuronas que lo constituyen no significa mostrar que el alma inmortal existe, admitir que objetos artificiales de fabricación extraterreste podrían entrar al sistema solar y ser detectados por los telescopios no significa dar validez a las sandeces de los ufólogos.

Tal vez es hora, y esto es lo que yo celebro como científico, que seamos los mismos científicos los que empecemos a hablar seriamente de la hipótesis extraterrestre y le quitemos el monopolío a miles de especuladores profesionales que llenan sus bolsillos hablando de apariciones imposibles y abducciones ridículas.

Si vamos a hablar seriamente de la hipótesis extraterrestre, que mejor que seamos los mismos científicos los que lo hacemos.

Enlaces de interés:

  • https://www.nature.com/articles/s41550-019-0816-x (enlace alternativo)
    El más reciente y completo análisis de todos los datos y trabajos teóricos disponibles sobre 'Oumuamua publicados hasta Julio de 2019.
    Bannister, M. T., Bhandare, A., Dybczynski, P. A., Fitzsimmons, A., Guilbert-Lepoutre, A., Jedicke, R., ... & Raymond, S. N. (2019). The natural history ofOumuamua. Nature Astronomy, 3, 594-602.
  • https://www.cfa.harvard.edu/~loeb/Oumuamua.html
    Una lista de todas las publicaciones de Loeb y colaboradores, tanto en la literatura especializada como en medios divulgativos sobre 'Oumuamua y su ecléctica hipótesis.
  • http://bit.ly/2ptjL9X (enlace alternativo), http://bit.ly/2XqsJBj (versión libre en el arXiv)
    Artículo original en el Astrophysical Journal Letters:
    Bialy, S., & Loeb, A. (2018). Could Solar Radiation Pressure Explain ‘Oumuamua’s Peculiar Acceleration?. The Astrophysical Journal Letters, 868(1), L1.", ApJL.
  • https://arxiv.org/pdf/1811.08832.pdf
    En este artículo Loeb enumera todas las extrañas propiedades observadas de 'Oumuamua y reafirma sus dudas respecto al origen "natural" del objeto.
  • https://iopscience.iop.org/article/10.3847/2515-5172/aafe7c/meta
    En esta nota de investigación Siraj & Loeb analizan los cambios en el brillo de 'Oumuamua y las formas posibles que puede tener el cuerpo compatibles con esos cambios.
  • https://www.nature.com/articles/nature25020 (enlace alternativo
    Artículo con las observaciones que revelaban la extraña forma y rotación de Oumuamua. 
    Meech, K. J., Weryk, R., Micheli, M., Kleyna, J. T., Hainaut, O. R., Jedicke, R., ... & Denneau, L. (2017). A brief visit from a red and extremely elongated interstellar asteroid. Nature, 552(7685), 378.
  • https://www.nature.com/articles/s41586-018-0254-4/ (enlace alternativo)  
    Artículo con la evidencia de la aceleración anómala (no gravitacional) de 'Oumuamua.
    Micheli, M., Farnocchia, D., Meech, K. J., Buie, M. W., Hainaut, O. R., Prialnik, D., ... & Weryk, R. (2018). Non-gravitational acceleration in the trajectory of 1I/2017 U1 (‘Oumuamua). Nature, 559(7713), 223.
  • http://bit.ly/2XrwvKE (enlace alternativo)
    El más reciente artículo relacionado con la aceleración anómala de Oumuamua que presenta un modelo alternativo e igualmente bueno para explicarla (y sin involucrar extraterrestres)
    Seligman, D., Laughlin, G., & Batygin, K. (2019). On the Anomalous Acceleration of 1I/2017 U1 ‘Oumuamua. The Astrophysical Journal Letters, 876(2), L26.

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Jorge Zuluaga
Jorge Zuluaga

Profesor titular del Instituto de Física de la Universidad de Antioquia (UdeA) en Medellín, Colombia. Fundador del pregrado de astronomía de la UdeA e investigador del grupo de física y astrofísica computacional y del Solar, Earth and Planetary Physics Group. Padre de 3, maestro y divulgador por instinto. Tiene el nombre de un asteroide (347940) Jorgezuluaga.

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