Experimento para visitantes del SLACMientras era estudiante de licenciatura a inicios de la década de 1970, Sharon Traweek trabajó como guía para los visitantes del Stanford Linear Accelerator Center (SLAC). Ahí les explicaba a legos la importancia de hacer chocar partículas a grandes velocidades para conocer mejor su estructura. Cuando empezó a pensar en hacer un posgrado, se le antojó estudiar esa comunidad desde la perspectiva de la antropología, es decir pensar en ellos como una cultura con ciertas costumbres que se pueden observar y describir.

Como llevaba un rato dentro de la comunidad, le recomendaron que se fuera a otro laboratorio para tomar cierta distancia y poder observarlos con mayor objetividad. Para este propósito se fue unos meses al KEK en Japón, un laboratorio similar, pero dentro de una cultura muy diferente. Entonces sí, con una mirada fresca, regresó al SLAC y se integró a la comunidad para realizar una etnografía.

Vista aérea del SLAC

A lo largo de varios años convivió con todos los que trabajaban en el acelerador de partículas: los científicos, los técnicos y los administrativos. El libro Beamtimes and Lifetimes. The World of High Energy Physicists  es el interesante resultado de este trabajo. El título se refiere a dos escalas de tiempo: las brevísimas fracciones de segundo del haz de partículas aceleradas que se le asignan a un experimento dado, contra los años de trabajo para formar personas o construir instrumentos. En él Traweek describe, con la mirada de una persona integrada a la rutina de la comunidad pero ajena a sus valores e intereses, los espacios del laboratorio, la ciencia que ahí se realiza y las personas que lo hacen posible.

Nativo e instrumento en el SLACEntre los resultados de su observación de esta "tribu" están las diferencias de tipo de trabajo y estatus entre los físicos teóricos y los experimentales, y las actitudes que les permiten a los jóvenes avanzar en este ambiente sumamente competitivo. También resalta los pocos espacios ocupados por mujeres en esta comunidad, que generalmente son las secretarias o las esposas (casi siempre amas de casa) de los investigadores.

Es especialmente interesante lo que ella llama el "tráfico de estudiantes" entre laboratorios. Se trata de una práctica, similar a la del intercambio de mujeres entre tribus de culturas primitivas, que ayudan a cimentar relaciones y propiciar futuras colaboraciones.

Para mi gusto, lo único que faltó en este entretenido recuento del viaje al interior de una comunidad de físicos fue tener algunas imágenes para entender la escala y la distribución de las instalaciones, así como las formas y tamaños de los detectores. Afortunadamente hoy eso se arregla fácilmente con internet.

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Susana Biro
Susana Biro

Historiadora y divulgadora Dirección General de Divulgación de la Ciencia en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Sobre este blog

Una mirada al pasado para pensar la ciencia de otro modo.

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