El sistema periódico es uno de los ingredientes fundamentales de la química contemporánea. Al igual que ocurre con otros aspectos de la ciencia, el sistema periódico de los elementos presenta una gran variedad de significados. Lo más habitual es considerarlo como una clasificación de los elementos que, a través de varias representaciones gráficas, es utilizada como herramienta didáctica en la enseñanza de la química. También suele definirse como una ley con capacidad para predecir nuevos elementos, tal y como probaron los hallazgos del germanio, escandio y galio en el último tercio del siglo XIX. Posteriormente la predicción de nuevos elementos se ha transformado en una actividad habitual que ha continuado durante el siglo XXI. En este contexto, la tabla periódica ha servido para alimentar discusiones sobre la reducción de la química a los principios de la mecánica cuántica y la capacidad de esta teoría para abordar los fenómenos asociados con la química, un asunto que ha sido muy importante dentro de la filosofía de la ciencia del siglo XX. El sistema periódico también es un ejemplo de la rica cultura visual de la química. Desde el siglo XIX han existido numerosas formas de representarlo en formas de tablas dimensionales y modelos tridimensionales. Ha habido controversias, algunas de ellas recientes, sobre la mejor forma de representarla, así como sobre el alcance y las limitaciones de cada representación. En ocasiones, han surgido otras formas de representación de los elementos (por ejemplo, respecto a su mayor o menor abundancia y disponibilidad) que se han inspirado en la tabla periódica para tratar de remarcar nuevas cuestiones o problemas poco visibles en las formas tradicionales. Por otra parte, más allá de los límites de la comunidad científica, la tabla periódica se ha transformado en un componente de la imagen popular de la química. A través de la educación secundaria, gran parte de la población se ha familiarizado con alguna de las formas estandarizadas del sistema periódico que también se pueden encontrar en museos de ciencia y obras de divulgación. De este modo, la tabla periódica ha servido de fuente de inspiración para obras literarias, pictóricas y hasta series de televisión como Breaking Bad.

Breaking Bad


Dado que el sistema periódico juega un papel importante tanto en la memoria colectiva de la comunidad química como en su imagen pública, los relatos acerca de su descubrimiento son también bastante populares. Es un tema habitual en las breves introducciones históricas de los libros de química. El número de protagonistas de la narración es variable, pero uno de ellos suele ocupar una posición central: Dmitri Ivanovich Mendeléiev (1834-1907). En una de las versiones más difundidas, la ordenación periódica fue producto de un sueño de Mendeléiev durante el cual se le reveló súbitamente el nuevo orden de los elementos. Otra narración popular afirma que el químico ruso llegó a elaborar esta clasificación a través de un juego de cartas, una especie de “solitario químico”, donde Mendeléiev escribió los nombres de los elementos con sus propiedades periódicas. Este relato suele en ocasiones ser fundamentado por referencia a un pequeño fragmento escrito por el autor ruso. Se trata de una pequeña nota en una de las últimas ediciones de su libro de texto:

Nada puede ser descubierto sin buscar y probar, ni los champiñones ni las leyes científicas. Así que comencé a considerar el problema y escribí los nombres de los elementos con sus pesos atómicos y sus propiedades características [...] en cartas separadas, y esto pronto me convenció de que las propiedades de los elementos tenían una dependencia periódica de sus pesos atómicos. Y aunque había tenido mis dudas sobre algunos aspectos oscuros, nunca dudé de la universalidad de la ley.

Las primeras versiones de su tabla periódica se presentaron en marzo de 1869 en la Sociedad Química Rusa. Y de ahí la celebración de 150 años a lo largo de este año 2019. En realidad, no es posible situar un descubrimiento tan complejo como el sistema periódico en un punto particular del espacio y del tiempo. Mendeléiev no fue ni la primera persona ni la única que propuso clasificaciones de este tipo. Hubo una gran cantidad propuestas semejantes, de las las más conocidas actualmente son las realizadas por Alexandre E. Beguyer de Chancourtois (1819-1866), John Alexander Reina Newlands (1837-1898), William Odling (1829-1921), Gustavus Detlef Hinrichs (1836-1923), Julius Lothar Meyer (1830-1895). Hubo muchos otros profesores anónimos (Mendeléiev también lo era en 1869) que hicieron propuestas en esta dirección. Toda persona encargada de un curso de química en esos años debía enfrentarse a los problemas de la secuenciación de contenidos y, desde principios del siglo XIX, la busca de familias naturales de elementos había sido una forma de abordar el problema pedagógico creado por el creciente número de compuestos químicos cuyas propiedades debían ser enseñadas en las aulas.

Clasificación de los elementos de André M. Ampére, 1814

Tampoco fue Mendeléiev el último en ofrecer una versión definitiva del sistema periódico. En realidad, muchas aportaciones fueron realizadas en los años posteriores a 1870, tanto desde el punto de vista teórico (los nuevos conceptos relacionados con el número atómico o los isótopo) como experimental (especialmente tras el descubrimiento de la radioactividad y los elementos posteriores al uranio). En estas contribuciones tuvieron un papel destacado las mujeres, tal y como han señalado en un libro reciente de carácter colectivo: [+] Una de ellas fue Marguerite Perey (1909-1975), autora que trabajó en el descubrimiento del francio. Otra fue Ida Tacke Noddack, codescubridora del renio.

 Ida Noddack

Por otra parte, Mendeléiev no fue el único autor que realizó predicciones acerca de nuevos elementos mediante la tabla periódica. Y no todos sus vaticinios fueron exitosos. Se suele recordar habitualmente sus sorprendentes revelaciones acerca de las propiedades del escandio, germanio y galio, elementos para los que dejó huecos en su tabla periódica de 1869 y que fueron descubiertos en la década siguiente. La confirmación empírica de muchas de las propriedades previstas por Mendeléiev fue una de las causas de su posterior fama. Sin embargo, muchas otras predicciones de Mendeléiev nunca se llegaron a cumplir. Un caso muy famoso es el interrogante que aparece en el peso atómico del telurio en la tabla reproducida a continuación. 

Tabla periodica de Mendeléiev, 1869

La historia del sistema periódico ofrece muchos ingredientes interesantes para conocer los procesos colectivos de producción científica, el papel creativo de la enseñanza, la formación de clasificaciones y su papel en las aulas, así como las culturas visuales de la ciencia y su circulación a través de diversos espacios sociales y culturales. Sería absurdo desdeñar estas potencialidades en la celebración de este año y volver a repetir las mitologías con las que se desdibuja la biografía de Mendeléiev y el resto de personas que desarrollaron el sistema periódico. Conviene celebrar los 150 años de la tabla periódica sin fábulas ni profetas.  He explorado con más detalle algunas de las posibilidades que se abren en este sentido en la conferencia impartida en Bogotá a principios de julio de 2019, dentro de los seminarios de la Universidad Pedagógica Nacional. Se puede consultar en [+]. Las personas que dispongan solamente de cinco minutos para huir de las mitologías del descubrimiento pueden consultar este fragmento del curso MOOC de Historia de la Ciencia de la UV. 

José Ramón Bertomeu Sánchez
José Ramón Bertomeu Sánchez

Director del Instituto Interuniversitario López Piñero y profesor de historia de la ciencia en la Universidad de Valencia. Ha realizado numerosas publicaciones en torno a las relaciones entre ciencia y ley a través de la historia. 

Sobre este blog

Recorridos por las fronteras entre la ciencia y la ley a través de casos judiciales relacionados con venenos, infanticidios, patentes, adulteraciones, identificaciones, hipnotismo, manchas de sangre, etc.

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