El telégrafo eléctrico de Salvá y Campillo

14/02/2019 2 comentarios
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Reconocimiento del Institute for Electrical and Electronics Engineering (IEEE) a Salvá y Campillo por su descubrimiento del telégrafo eléctrico.

Recientemente el prestigioso IEEE, la mayor organización profesional dedicada al avance tecnológico, ha reconocido con uno de sus "hitos"(milestones) a Francesc Salvá y Campillo (1751-1828), el segundo español que recibe la distinción después de Leonardo Torres Quevedo y junto a personajes como Benjamin Franklin, Guglielmo Marconi y Alessandro Volta. Salvá fue un médico catalán, miembro de la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona (RACAB) con extensos intereses en distintos campos de la ciencia y la técnica, entre ellos la electricidad. El reconocimiento se le ha otorgado por haber sido la primera persona que ideó un telégrafo utilizando las propiedades de la entonces novísima electricidad como demuestran algunas memorias que presentó en la Acadèmia.

De hecho presentó varias memorias sobre el tema. La primera el 16 de diciembre de 1795 titulada Memoria sobre la electricidad aplicada a la telegrafía (no publicada hasta 1876 en las Memorias de la Real Academia de Ciencias Naturales y Artes). La presentación tuvo un gran impacto, ya que en la sesión de la Academia se mostró un aparato de telegrafía basado en la descarga de una botella de Leiden conectada a diecisiete pares de alambres cubiertos de papel engrasado formando dos cables. Los extremos acababan en rendijas de tal modo que los extremos de los conductores de los dos manojos se correspondían y estaban dispuestos de manera cada extremo tenía un sistema que permitía ver saltar la chispa que correspondía a cada letra. El aparato fue el mismo que mostró, durante su estancia en Madrid en 1796, ante Godoy y los reyes.

Más adelante presentó varias memorias sobre el galvanismo y su aplicación a la telegrafía. Empezó con una Disertación sobre el Galvanismo, tema de gran actualidad en la época, y una Adición sobre la Aplicación del Galvanismo a la Telegrafía, ésta leída el 14 de mayo de 1800. En ella describe los experimentos realizados en su casa con señales transmitidas a más de 200 casas catalanas (309 m de alambre extendido por la azotea, las paredes y el jardín).

Figura del libro de Suárez Tratado de telegrafía, vol. I: Historia universal de la telegrafía, Barcelona, 1880, reproducida por J .J. Fahieen A History of Electric Telegraphy, 1837, Londres, 1884.

Finalmente el 2 de febrero del 1804, presentó una segunda memoria sobre el galvanismo, Memoria Segunda sobre el Galvanismo Aplicado a la Telegrafía en la que introdujo una pila de Volta (introducida solo cuatro años antes por Volta) construida por él mismo, adelantándose más de cinco años al telégrafo del cirujano de Múnich, Samuel Thomas Sömmerring. Si bien no está claro si realizó materialmente estos experimentos en la sesión académica, parece que realmente presentó una pila de su construcción y mostró cómo la electrolisis del agua indicaba la recepción de la señal. De hecho se trató de la primera aplicación práctica de la pila de Volta, a comienzos del siglo XIX, cuando la electricidad estaba en sus inicios y también se puede considerar a Salvá como el constructor del primer cable de comunicaciones ya que en su telégrafo agrupó los pares de alambre en una única fibra aislando cada conductor mediante papel engrasado.

En esta Memoria segunda Salvá critica la telegrafía óptica, haciéndose eco de una afirmación de Napoleón, de que "varias noticias las había tenido antes por los correos que por el telégrafo óptico". Expone las ventajas de la pila de Volta y lamenta su rápida degradación con el uso. Estas memorias no fueron impresas hasta después de la muerte de Salvá, por iniciativa del telegrafista Antonino Suárez Saavedra.

La placa conmemorativa de esta distinción será colocada en la sede de la RACAB en el número 115 de La Rambla de Barcelona. La RACAB fue fundada en 1764, siendo la primera academia existente en España dedicada a las ciencias y las artes aplicadas, constituida por algunas personas de la nobleza y de la burguesía local, profesionales y artesanos, que sintieron la necesidad de conocer las nueves ciencias fisicomatemáticas y las ciencias basadas en la experimentación, como instrumentos para la modernización. Salvá ingresó en ella en 1786, pocos años después de su creación. Si bien Salvá era médico, su entrada en la RACB era lógica al tratarse de una persona con inquietudes más allá de la medicina, en campos como la meteorología y la construcción de dispositivos de muy diverso tipo. En la RACAB se adscribió a la "Dirección de electricidad" de la que sería presidente años más tarde.

La primacía de Salvá es clara. Aunque había habido ideas e intentos anteriores de transmitir cargas eléctricas a distancia, ni éstos ni los similares de Franklin en 1748, tuvieron la ocurrencia de aplicar la electricidad a la telegrafía ni se habían demostrado experimentalmente ni podían haber sido conocidos por Salvá.

Fotografía de Iván Roda, Biblioteca de la RACAB.

Esta placa se añade a los distintos reconocimientos que a lo largo de su historia ha recibido la Academia y su Observatorio Fabra, situado en la montaña del Tibidabo. Entre ellos cabe destacar el que le otorgó la Sociedad Europea de Física como primer lugar histórico en la historia de la ciencia de la península ibérica por las observaciones del primer director del Observatorio, Comas i Solà, entre las que destaca la primera detección de la atmósfera de Titán.