Dos de los últimos libros que he leído conciden en la necesidad de que tome las riendas del pensamiento una nueva aristocracia. El libro de Jordi Llovet, ya comentado en este blog ("Adiós a la universidad"), y el libro de Ramón Folch, “La quimera del crecimiento” de RBA, (Mayo 2011), y que tiene como subtítulo “La sostenibilidad en la era postindustrial“. Desde perspectivas muy diferentes, pero similares en el diagnóstico: falta gente que sepa pensar, y cuyos pensamientos sean la guía para orientar el pensamiento social, de modo que los políticos orienten sus opiniones, propuestas y decisiones de gobierno a la luz de pensamientos fundamentados, no populistas ni demagógicos, ni basados en lugares comunes o en ideologías obsoletas. Los nuevos aristócratas serían los pensadores, líderes de opinión por sus méritos
— meritocracia— y no por su estirpe familiar, por sus ascendientes políticos ni por su ideología.

Y, ¿cuáles son las ideas de Ramón Folch, brillantes ideas, expuestas claramente en su libro? El título ya lo apunta: resume su pensamiento sostenibilista, que incluye ideas socioambientales, económicas, técnicas y científicas. A partir de constataciones y evidencias expresadas por los científicos —la contaminación local, y después la contaminación global, el efecto invernadero y su derivado, el cambio climático—, Folch disecciona aspectos específicos del problema global, que resume en una frase: La biosfera dice que basta.

Desde una perspectiva que yo veo antropocéntrico-escéptica, un reflejo de las ideas de Margalef, se analiza el problema de la crisis energética, crisis por agotamiento de las energías fósiles, por la dificultad de que las renovables satisfagan la demanda creciente y por la necesidad de reducir la cantidad de energía que nuestras sociedades piden. Se dedica buena parte del libro a la sostenibilidad urbana y del territorio, con ideas sobre gestión del agua, sobre la función del campesinado, sobre el verde urbanístico, sobre la planificación de la urbanización…

Por cierto que, escrupuloso con la terminología, con mucha precisión no habla de energías renovables sino de fuentes renovables de energía. Como muy bien dice, la energía no se renueva, porque una vez se usa —una vez ha hecho su trabajo, y nunca mejor dicho—, ya ha pasado, y lo que se renueva es la disponibilidad de más energía, pero aquella energía, la que se ha usado, no se renueva. La energía no se renueva… y la entropía va aumentando.

Veo una limitación en el libro. Queda claro que nuestras sociedades post-industriales tienen que dejar de crecer, tienen que reducir su gasto energético, tienen que gestionar mejor el agua, tienen que gestionar mejor el territorio. Todo esto se detalla con ideas concretas, realizables con costes asumibles. Pero algunos de los problemas que el libro aborda son de alcance mundial. Qué hacer con el crecimiento de países emergentes o ya emergidos del todo, como la China, la India, el Brasil… Con crecimiento demográfico, con crecimiento del gasto energético per capita, con requerimientos de primeras materias para la satisfacción de sus necesidades de transporte, de confort, de alimentos…

¿Qué dice el sostenibilismo de cómo abordar a escala planetaria el problema? ¿Hay un pensamiento sostenibilista mundial con propuestas más allá de proclamas altermundistas?

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Claudi Mans Teixidó
Claudi Mans Teixidó

Catedrático emérito de Ingeniería Química por la Universidad de Barcelona. Autor de los libros de divulgación científica: La truita cremada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya, catalán) y Tortilla quemada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya). Els secrets de les etiquetes (2007, Ed. Mina, catalán) y Los secretos de las etiquetas (2007, Ed. Ariel). La vaca esfèrica (2008, Rubes editorial, catalán). Sferificaciones y macarrones (2010, Ed. Ariel), La química de cada dia (2016, Publicacions de la Universitat de Barcelona, catalán) y La Química en la cocina: una inmersión rápida (2018, Tibidabo Ediciones).

Director científico del Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED). Vocal de la junta de la Associació Catalana de Ciències de l'Alimentació (ACCA) y del Colegio-Agrupación de Químicos de Catalunya.

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Sobre este blog

La naturaleza del ser humano es su artificialidad: la voluntad de adaptar el medio a sus necesidades. De ahí la tecnología y las ciencias aplicadas. Hablaremos de eso, especialmente de nuestra vida cotidiana. Y también de arte científico, de lenguaje científico-cotidiano... Nos lo pasaremos bien.

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