Efectivamente: Gardner cazó flexágonos, cienciólogos y el Snark.

Solo con que hubiera trabajado en uno de los campos en que destacó ya debería ser considerado uno de los personajes señeros del siglo XX para los que nos interesa la divulgación. Es especialmente conocido como divulgador de las matemáticas. Su colaboración en la sección Mathematical Games en Scientific American empezó en 1956 y duró hasta 1981. Introdujo o popularizó nuevos juegos, como los hexaflexágonos, de los que tengo varios en casa; los pentominós, que son un Tetris antes de las pantallitas; el cubo de Soma, un rompecabezas en 3D; paradojas lógicas, como la de los tres prisioneros; superelipses, fractales... Docenas de artículos largos y muy trabajados con los que después alimentó sus libros, que en conjunto suman más de un centenar. El hilarante y racional Dr. Matrix era su alter ego en algunos de esos artículos.

Mis hexaflexágonos y otros poliedros que flexan

Los que nos suscribimos a Investigación y Ciencia desde su inicio, en octubre de 1976 (a 140 Pta el ejemplar) pudimos leer su artículo, que versaba sobre la combinatoria del I Ching, el famoso oráculo chino. Gardner describe detalladamente la forma de operar con el mismo, para lo cual hay que disponer de 50 tallos de planta o, en su defecto, varillas de madera, unos largos y otros de mitad de tamaño. Se formula la pregunta que deseamos que nos resuelva el oráculo, pregunta que no debe ser demasiado concreta y cerrada: no valdría un "¿Me casaré el año que viene?", sino una tal como "En un horizonte de tres años, ¿es más probable que se haya modificado mi relación de pareja o es más probable que nada haya cambiado?". Después de minuciosas operaciones y descartes, se generan al final uno o dos hexagramas o juegos de 6 tallos cortos o largos, cuyo significado debe leerse en el libro, meditarse e interpretar qué nos vaticina.

El primero de los Juegos Matemáticos en IyC

La pregunta puede surgir rauda: ¿la predicción de futuro mediante oráculos ancestrales es digna de formar parte de una revista de divulgación científica?

Leamos hacia el final del artículo de Gardner: "Los escépticos obstinados que ponen a prueba el I Ching alegan siempre que el texto es tan ambiguo que , con independencia de los hexagramas seleccionados, siempre se puede dar una interpretación de los mismos de manera que parezca tener algo que ver con la pregunta".  En la red hay cientos de oráculos chinos a los que consultar. He hecho la prueba (sin formular ninguna pregunta explícita) y he obtenido —doy fe— la respuesta siguiente: "Lo que se estropeó por inercia podrá ser renovado. Antes de empezar la reconstrucción se aconseja reflexionar sobre las causas del deterioro y sobre el comportamiento que habrá de seguir para remediar la situación." No es realmente una respuesta concreta, pero quizá se debe a que acudí al oráculo gratuito y no al premium. O quizá el visionario oráculo se refería, de forma asombrosa, al contencioso Cataluña-España, que desde luego sí está en mi mente como problema...

Y es que Martin Gardner era uno de esos escépticos obstinados de que habla. Fue un notable lider en la lucha contra las pseudociencias en cualquiera de sus formas, llámense cienciología, dianética, creacionismo, OVNI's, percepción extrasensorial, o las creencias de moda en su momento, y mantuvo polémicas con muchos charlatanes que hoy nadie recuerda pero que entonces tenían influencia en la población, como Harold Fletcher o Charles Fort. Otros siguieron, inmunes a las críticas, como Rudolf Steiner, con su biodinámica, de notable influencia en los agricultores europeos y en un grupo de educadores seguidores del método Waldorf. Gardner fue uno de los fundadores del CSICOP (Comité para la Investigación Científica de lo Paranormal) [+] , que publica su revista Skeptical Inquirer, en la que colaboró hasta 2002. Un resumen de sus críticas hasta 1981 puede encontrarse en su libro La ciencia: lo bueno, lo malo y lo falso, traducido por Alianza.

Quizá pueda sorprender que Gardner fuera crítico con las religiones como organización pero no con la filosofía teísta, inspirada en los textos de Miguel de Unamuno (!), y se consideraba seguidor del misterianismo, filosofia basada en ideas de Chomsky, que distinguia entre problemas, resolubles por la ciencia, y misterios, no resolubles.

Y queda por glosar su tercer campo de trabajo: el de las ediciones anotadas de obras literarias. Publicamos en su día en este blog un comentario a su The Annotated Alice (1960) sobre las Alicias de Lewis Carroll, de los que editó dos versiones adicionales: More Annotated Alice (1990); y The Annotated Alice. The definitive edition, (1999) a sus 85 años. Pero también anotó el Mago de Oz de L.Frank Baum (1957 y 1994), El Viejo Marinero de Coleridge (1965); El Padre Brown de Chesterton (1987) y obras de HG.Wells y otros autores. También Isaac Asimov hizo sus pinitos en ese género, con sus Viajes de Gulliver anotados, de Jonathan Swift, que me sirvieron para un post en catalán, de título aparentemente procaz: "La ciència catalana, Laputa?" [+] .

The Hunting of the Snark, también de Carroll, es quizá la obra más misteriosa de las que Gardner anotó, en distintas ediciones, la primera de 1962 y la definitiva en 2006 (a 92 años). Se trata de un poema en verso en que se nos presentan distintos pintorescos personajes que van a cazar el Snark, del que no se nos da noticia. Se supone que este misterioso animal tiene un nombre que deriva de la fusión de snake (serpiente) y shark (tiburón), juego de palabras denominado portemanteau al que Carroll era muy aficionado.

The Hunting of the Snark. Edición definitiva

El poema, dividido en ocho espasmos o episodios (fits) va narrando de forma casi incomprensible y sin sentido (nonsense) las opiniones de los personajes embarcados y sus motivaciones, sus vidas y sus pensamientos. Y cuando, en el octavo espasmo, están a punto de cazar el Snark, este se desvanece, porque, como se nos pretende aclarar en el último verso del poema, "for the Snark was a Boojum, you see". Y nos quedamos a la intemperie total, porque no tenemos ninguna pista de lo que es un Boojum, más allá de que desaparece.

Pero hoy los Boojums sí existen y se sabe qué son. El propio Gardner sugirió denominar Snarks y Boojums a determinados grafos que aparecen cuando se busca si cuatro colores bastan para colorear cualquier mapa territorializado, como cuenta en sus Juegos matemáticos de abril de 1977. Por otra parte, en física también hay boojums.  En el helio-3 superfluído, que está a unas milésimas de grado sobre el cero absoluto, un boojum es una estructura geométrica que aparece en su superficie y se desvanece con facilidad, alterando las propiedades del fluído. El nombre fue inventado por D. Mermin, [+]  en 1976, y se ha consolidado su uso en la comunidad científica. Este es un nuevo ejemplo de que la terminología literaria fecunda a la científica, como con los quarks, nombre que Gell-Mann propuso (1964) a partir de un verso de James Joyce, si bien Feynman sugirió en vano (1969) que se llamaran partons, en honor a la cantante de country Dolly Parton, entre cuyos admiradores se contaba (y me cuento).

(Este post se dedica a Martin Gardner (Tulsa, OK, 21 de octubre de 1914 – Norman, OK 22 de mayo de 2010) en conmemoración del centenario de su nacimiento)

El Boojum desvaneciéndose

Claudi Mans Teixidó
Claudi Mans Teixidó

Catedrático emérito de Ingeniería Química por la Universidad de Barcelona. Autor de los libros de divulgación científica: La truita cremada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya, catalán) y Tortilla quemada (2005, Ed. Col·legi de Químics de Catalunya). Els secrets de les etiquetes (2007, Ed. Mina, catalán) y Los secretos de las etiquetas (2007, Ed. Ariel). La vaca esfèrica (2008, Rubes editorial, catalán). Sferificaciones y macarrones (2010, Ed. Ariel), La química de cada dia (2016, Publicacions de la Universitat de Barcelona, catalán) y La Química en la cocina: una inmersión rápida (2018, Tibidabo Ediciones).

Director científico del Comité Español de la Detergencia, Tensioactivos y Afines (CED). Vocal de la junta de la Associació Catalana de Ciències de l'Alimentació (ACCA) y del Colegio-Agrupación de Químicos de Catalunya.

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Sobre este blog

La naturaleza del ser humano es su artificialidad: la voluntad de adaptar el medio a sus necesidades. De ahí la tecnología y las ciencias aplicadas. Hablaremos de eso, especialmente de nuestra vida cotidiana. Y también de arte científico, de lenguaje científico-cotidiano... Nos lo pasaremos bien.

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