Somos todos conscientes de los cambios radicales que se están originado, a veces a velocidad vertiginosa, en los medios y maneras de comunicarse. Es justo enfatizar aquí que algunos de ellos fueron originalmente ideados para facilitar el trasvase de información entre científicos, y sólo posteriormente fueron adoptados para ser usados con otras finalidades.

Me propongo en este bloghacer unrepaso sobre cómo ha cambiado, y cómo están cambiando las formas en las que científicos en el campo de la Física propagan sus ideas y resultados, y ver cómo esas formas están teniendo también un impacto en la forma de hacer investigación en esta área científica. Y digo que hablo sobre Física, porque otras disciplinas científicas funcionan de forma diferente.

El proceder estándar entre la comunidad académica consiste en plasmar en un artículo científico los resultados de una investigación. Ese artículo se envía a una revista científica para ser sometido a una revisión por pares. Estrictamente eso significa que el artículo será juzgado por otros especialistas en su temática. Esta manera de trabajar ha sido la comúnmente adoptada por las diferentes disciplinas científicas, y así ha funcionado durante mucho tiempo. La primera revista científica apareció en el siglo XVII, en un tiempo donde las teorías científicas también se plasmaban en libros o en tesis doctorales.

La duración entre que se envía un artículo a una revista hasta que se publica y pueda llegar a sus potenciales lectores es bastante largo, aunque últimamente se está acortando. Este hecho en el pasado se consideraba como una verdadera desventaja para todo aquel que no estuviera cercano a los mejores centros de investigación. Se intentaba paliar este problema de diversos modos. Yo aún recuerdo cómo en mi época de estudiante me dedicaba a hacer fotocopias de toda la producción científica de mi departamento universitario, los entonces llamados preprints, que no eran sino las versiones de los artículos que se enviaban a las revistas. Entonces se enviaban a unos doscientos centros de investigación o universidades repartidos por el mundo, para acortar el largo tiempo de llegada de esa producción a sus potenciales lectores. De la misma manera, recibíamos por correo multitud de preprints, que se apilaban en varias estanterías, con la esperanza que alguien en el departamento los leyera. Este sistema representaba un gasto relevante (¡también del tiempo de una estudiante!) para cualquier departamento universitario, y ni hace falta remarcar que era bastante anti-ecológico.

Con la llegada del correo electrónico todo empezó a cambiar de forma vertiginosa. Hace tan sólo veinte años Paul Ginsparg, un físico teórico que trabajaba en Harvard, tuvo la oportuna idea de crear un repositorio de preprints, primero fueron en Física de altas energías, poco a poco se fueron añadiendo otras subdisciplinas de la Física y la Matemática. El sistema funcionaba del siguiente modo. Al acabar un artículo se enviaba a ese repositorio, conjuntamente con un resumen. Al día siguiente todos aquellas personas suscritas a la lista recibían un correo electrónico con todos esos resúmenes, y en caso de interés, se podía solicitar por correo electrónico todo el artículo. La difusión de ideas o nuevos resultados de investigación pasó a ser inmediata. Se acabaron así también las inútiles fotocopias que circulaban por el correo ordinario para siempre.

En esa misma época, Tim Berners-Lee desarrollaba la famosa World Wide Web en el CERN como herramienta para que las grandes colaboraciones de físicos de ese laboratorio pudieran intercambiar información. Al poco de que la recién nacida web empezara a hacerse popular, Ginsparg la adoptó para su repositorio de artículos, que fueron luego más popularmente conocidos como arXive (ver http://es.arxiv.org/).

El impacto de esta nueva forma de comunicarse ha sido enorme. La información fluye de forma rápida, desde cualquier lugar del planeta. Ha conseguido que el avance en Fisica esté más ligado al esfuerzo personal o colectivo, o a la inspiración creativa más que al acceso privilegiado de información. En los arXive se encuentran también tesis doctorales, notas de cursos, o las contribuciones a conferencias.

El arXive es tan popular que a veces se ha cuestionado el sistema de revisión por pares, aunque aún persiste, pues se valora de forma positiva el proceso de evaluación de la investigación. Desde la aparición de los arXives se han acortado los tiempos de propagación de nuevas ideas. También se ha incrementado la producción científica. Eso ha sido en buena parte gracias a los avances en todos los medios tecnológicos que permiten llevar a cabo la investigación, pero también por la presión psicológica que supone pensar que otro grupo de investigación pueda adelantar los resultados en los arXives en cualquier momento.

En la actualidad este repositorio de artículos recibe unos 75.000 preprints al año. La cantidad de información que se mueve de forma diaria en los arXive es tal, que es difícil seguirla en detalle. Las revistas científicas apenas se consultan, se hace sobretodo para consultar artículos anteriores a la aparición de los arXive.

Las últimas tendencias en el mundo académico son usar las distintas redes sociales para comentar la aparición de ideas importantes que estén a punto de aparecer o hayan aparecido, y que ayuden a poder seleccionar lo que es interesante leer en detalle o no. A través de las redes sociales pude saber que OPERA estaba a punto de sacar los resultados de su segundo estudio de la velocidad de los neutrinos, o los últimos resultados del CERN, todo ello antes de que aparezcan los correspondientes preprints en los arXives. Me cuesta vislumbrar cuál será el efecto de las redes sociales en la investigación científica, pues tienen una dinámica bastante lejana a los tiempos y modos que se requieren al hacer investigación. Tal vez haga que la información fluya aún más rápido todavía, y que se impongan “modas” sobre temas de investigación con cierta ligereza. El tiempo nos lo dirá.

Cristina Manuel Hidalgo
Cristina Manuel Hidalgo

Investigadora científica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-IEEC).

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Sobre este blog

La física nos ayuda a comprender el universo que nos rodea: desde los constituyentes más ínfimos de la materia, hasta todo el cosmos que nos envuelve.

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