Escribo este post poco después de participar desde el despacho de mi casa en el congreso internacional ''FunQCD: from first principles to effective theories'', sobre las interacciones fundamentales descritas por la cromodinámica cuántica. Este es un congreso que tenía que haberse celebrado hace un año en Valencia, y que, como tantas otras actividades en esta época de pandemia, tuvo que cancelarse. Entonces se creyó que este año se podría hacer de forma presencial, pero puede que debamos esperar hasta el próximo año para podernos encontrar de nuevo en Valencia.

La experiencia de estos encuentros internacionales online es mixta. Ventajas y desventajas, como todo, aunque creo que es un cambio de actividad que ha venido para quedarse.

Es cierto que estar durante 6 horas pendientes de la pantalla del ordenador es bastante fatigoso. Pero ya nos hemos acostumbrado a ello en este año de teletrabajo continuo. Con más de 150 participantes de una gran variedad de países, se tuvo que buscar un horario que fuera compatible con la gran mayoría de participantes. Los participantes asiáticos de Japón y la China tuvieron que escuchar conferencias hasta las 11 de la noche, mientras que los norteamericanos de la costa este se tuvieron que preparar para escuchar a otros ponentes las 7 de la mañana. Los europeos fuimos los más afortunados en términos de horarios, mientras que para australianos y norteamericanos de la costa oeste el congreso era simplemente incompatible con ellos, a no ser que fueran insomnes por naturaleza.

Las charlas eran cortas, de 15 minutos más 5 minutos para preguntas. Aquí es donde, por cuestiones de adaptación al nuevo medio, más ha flojeado el congreso, pues el formato daba poco pie a discusiones generales, a pesar de que había habilitadas sesiones solo de discusiones. La otra clara desventaja, de la que se quejaron los científicos más jóvenes, es que este año está costando más dar a conocer su trabajo en encuentros internacionales, pues estos escasean, y se da más oportunidades a los científicos más consolidados. En este congreso se idearon unas flash talks, en la que los científicos más jóvenes grababan una presentación de cinco minutos de duración, para presentar su trabajo.

Pero también hay muchas ventajas. La primera es de tipo económico. El gasto de la organización de este tipo de congresos es elevado. También lo es para los diferentes congresistas, que tienen que gastar en viaje, alojamiento, manutención e inscripciones. Eso hace que el formato virtual sea atractivo para aquellos participantes de países emergentes, o de científicos que no posean grandes fuentes de financiación. Es decir, hace la ciencia más equitativa. La parte económica no es baladí. Recibo casi a diario anuncios de congresos científicos de cualquier tema. Algunos que me quedan cercanos por temática, puedo identificarlos como falsos. Con webs que parecen serias, y con un listado de ponentes que parece real, pero que no tiene el consentimiento de los mismos, exigen inscripciones muy elevadas, a pagar de forma inmediata por VISA, y que son claramente fraudulentas.

Está empezando a fraguar la conciencia colectiva que hay que cambiar la cultura de viaje asociada al trabajo. Científicos que trabajan en temas de cambio climático ya en el 2018 abogaban por eliminar las actividades que más afectan a las emisiones de CO₂, y eliminar en la medida de lo posible todos los viajes de avión que sean prescindibles. Aconsejaban, así, el formato virtual para las conferencias científicas. Aunque en 2018 podía parecer una idea descabellada, la pandemia nos ha demostrado que este formato es viable, aunque mejorable aún. Este verano el CERN organiza una conferencia virtual Sustainable HEP, donde se discutirá sobre estos temas: hay una apuesta clara por continuar por esta vía en el mundo post-pandemia.

Mi experiencia personal en estas conferencias científicas virtuales es positiva. Por supuesto que echo de menos un encuentro más directo con mis colegas. Muchas de mis colaboraciones internacionales han nacido gracias a ese trato directo que las conferencias presenciales permiten, ya no en el auditorio donde hablan los ponentes, sino en algunas de las actividades sociales que se realizan en estos encuentros. Pero estamos en un momento de cambio vertiginoso, supongo que iremos a un tiempo donde convivirán los dos tipos de formatos, y se encontrará la manera de subsanar las deficiencias del nuevo formato.

Cristina Manuel Hidalgo
Cristina Manuel Hidalgo

Investigadora científica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-IEEC).

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La física nos ayuda a comprender el universo que nos rodea: desde los constituyentes más ínfimos de la materia, hasta todo el cosmos que nos envuelve.

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