Esta conferencia es en Bergen, ciudad-pueblo en medio de los fiordos al oeste de Noruega. Oscurece a partir de las 12 de la noche, increíble. Aquí, cada pueblecito tiene un instituto oceanográfico, porque los noruegos están rodeados de agua, peces, y petróleo que subvenciona gran parte de la investigación.

El congreso está organizado por IMBER (Integrated Marine Biogeochemistry and Ecosystem Research project) y busca propiciar colaboraciones entre investigadores de campo, los que realizan observaciones, e investigadores de modelos, los que modelan la realidad mediante grandes simulaciones de la Tierra.

El objetivo final es crear una base científica sólida que pueda influenciar (recomendar) decisiones políticas para un futuro más sostenible en pesca y en emisiones de CO2. El momento para actuar es ahora, ya que parece que la sociedad y los políticos empiezan a despertar y darse cuenta de que el cambio climático ya está aquí y que los recursos naturales no son infinitos.

El proceso es largo porque es difícil predecir y recomendar acciones cuando uno no sabe cómo vamos a evolucionar los humanos: ¿vamos a poder vivir sólo con energía verde? ¿cuándo? ¿Vamos a quemar todo el petróleo hasta que se acabe? ¿Cómo evolucionará la población? ¿Y la política? ¿Más intervenciones y normas desde el gobierno o a dejar que el mercado evolucione hacia la solución más eficiente (en teoría)?

Es necesario juntar el conocimiento de muchas disciplinas que hablan "distintos idiomas", que piensan distinto, y entender bien las herramientas e información que cada campo necesita del otro para llegar al objetivo común. Un proceso largo que se alarga aún más porque la verdad es que se sabe poco de cómo los peces interactúan con el medio en el que viven, o cómo se adaptan a un océano más ácido y caliente. Además, reuniones como estas son muy interesantes, pero provocan que uno se dé cuenta de cuán poco sabemos, un sentimiento empequeñecedor y abrumador que en ocasiones puede desmotivar.

Además, los científicos tienden a subestimar los efectos que los humanos efectúan en la Tierra por miedo a la exageración, por miedo a la pérdida de rigor científico, y por miedo a las consecuencias que tendría una mala predicción. 

Pero al fin del día, los cambios son evidentes (dados los datos) y lógicos si pensamos en la cantidad de humanos que hay en la Tierra. Puestos a cambiar el mundo... ¿de dónde pueden salir recomendaciones sobre cómo curar la Tierra si no es de la mano de expertos? ¡Así que reuniones como esta bienvenidas sean!

Aquí el link de la conferencia: http://www.imber.info/index.php/Meetings/IMBER-OSC-2014

Con "streaming" en directo de algunas sesiones: http://webcast.imr.no/replay/webcastShow.html?key=HkIadmIah8BJDIb

"Hot topics": Inclusión de distintas especies de fitoplancton, peces y humanos en simulaciones de la Tierra. 

Conclusión: Hay voluntad por parte de los políticos de escuchar a científicos para intentar construir un mundo más sostenible. Tarea larga y tediosa, pero realizable. ¡Allá vamos!

Anna Cabré Albós
Anna Cabré Albós

Anna Cabré es investigadora en el Departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Pennsylvania (Philadelphia, EUA), en el grupo 'Biogeoquímica de los océanos y cambio climático'. Se licenció en física en la Universidad de Barcelona y se doctoró en física del universo, pero ahora aplica sus conocimientos en entender la dinámica de los océanos.

Sobre este blog

El clima terrestre es temperado y habitable en gran parte gracias al efecto termostato de los océanos, que además absorben gran proporción del calor y carbono extras generados por nosotros a gran ritmo. Un blog que trata de la física-química-biología de los océanos y de sus interacciones con la atmósfera, la Tierra, y los humanos.

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