El número de agosto de 2020 de Investigación y Ciencia incluye una reseña escrita por el profesor Miguel Ángel Vázquez Mozo del Departamento de Física Fundamental de la Universidad de Salamanca sobre el último libro del profesor de Caltech, Sean Carroll. Es un libro en el que se defiende la llamada interpretación de los muchos mundos de la mecánica cuántica, tan popular en las series de Marvel y DC como relativamente irrelevante entre los investigadores en física cuántica. Como tal vez recuerden las dos o tres lectoras que siguen clicando por aquí, la promoción del libro incluyó en su momento un artículo del New York Times que tuvo mucha repercusión y que comentamos aquí: en el texto, Carroll aseguraba que los físicos no entienden la mecánica cuántica, y nosotros nos atrevimos a insinuar que el que no la entendía era él. Con mucha más elegancia que nosotros, el profesor Vázquez Mozo ha titulado su reseña "¿Mecánica cuántica o misticismo cuántico?". Nótense los signos de interrogación. De nuevo, nos atrevemos aquí a responder: b).

Sobre la interpretación de muchos mundos hablamos en la entrada "Demasiados mundos" y en el libro "Verdades y mentiras de la física cuántica". El profesor Vázquez Mozo añade argumentos, de nuevo con mucha más elegancia que nosotros:

"La analogía usada por Carroll para ilustrar el significado de esos diferentes mundos es ciertamente reveladora: es, nos dice, como considerar un mundo habitado por los espíritus de los difuntos, en el que estos pueden interaccionar entre sí pero no con nosotros. A la vista de lo anterior, la respuesta que la IMM ofrece a los «problemas interpretativos» de la mecánica cuántica recuerda a la «solución» de problemas clásicos como la teodicea, invocando la existencia de realidades transcendentes."

(Para leer el resto, acérquense al quiosco). Poco más que añadir.

El misticismo cuántico es solo una característica de un fenómeno mayor, que es la mala divulgación de la física cuántica. Este fenómeno ha triunfado completamente, consiguiendo introducir ideas equivocadas en la mayor parte de la sociedad. Un buen ejemplo lo vemos en el mismo número de Investigación y Ciencia, en la sección de Cartas de los Lectores. En ella, el lector Bruce Ecker, de Nueva York, escribe al respecto de un artículo publicado en febrero por Steven B. Giddings, sobre la paradoja de la información en los agujeros negros. El lector se extraña de que el profesor Giddings afirme que el problema de las propuestas para resolver la paradoja es la violación de la causalidad (el hecho de que ningún efecto físico puede propagarse a una velocidad mayor que la de la luz en el vacío), ya que: 

"[...]he leído varias veces en otros sitios que la violación del principio de localidad ha sido ya firmemente establecida tanto por los experimentos como por las consideraciones teóricas relativas al entrelazamiento cuántico."

El profesor Giddings contesta correctamente deshaciendo el error: el entrelazamiento cuántico no implica transmisión de información a velocidades superiores a la de la luz, como no nos cansaremos de repetir aquí. Pero, ¿cómo no va a estar confundido el lector? ¿Cuántas veces habrá leído sobre esa cosa "misteriosa", "extraordinaria" que es el entrelazamiento cuántico, donde partículas situadas en distintos confines del universo sienten una fuerza que les afecta instantáneamente ¡oh, ah!, una "acción fantasmal a distancia"?: "¡Oh noche que guiaste!/¡oh noche amable más que la alborada!/¡oh noche que juntaste/Amado con amada/amada en el Amado transformada!"...

Es normal que los lectores se confundan. Tal vez los divulgadores debiéramos dejar el misticismo para los buenos poetas.

Juan Diego como Juan de la Cruz en la película de Carlos Saura ¨La noche oscura¨(1989).

Carlos Sabín
Carlos Sabín

Físico teórico. Investigador "Junior Leader" en el Instituto de Física Fundamental del CSIC. Autor de "Verdades y mentiras de la física cuántica".

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